NAIA:
Me senté en mi cama, mientras deslizaba videos en tiktok sin pensar demasiado. Aún no estaba acostumbrada a este sitio. Me había mudado a Los Ángeles nada más terminar el bachillerato. Necesitaba empezar de cero o al menos de eso intentaba convencerme.
Sin darme cuenta, me apareció un trend que se había vuelto viral hacia poco, el video iba de una recopilación de videos y fotos con tu o tus amigas, acompañado de una frase bonita y una canción.
Sentí un nudo en el estómago.
Naia, tranquila, me repetí mentalmente.
Una lágrima resbaló por mi mejilla. 1, 2, 3... conté despacio hasta volver a respirar con normalidad.
-Suficiente tiktok por hoy...-murmuré.
Deje el móvil sobre la mesa, bebí un poco de agua y, cuando me sentí más tranquila, decidí terminar de desempacar las últimas cajas.
El apartamento era bonito.
No enorme, pero si acogedor. Demasiado incluso para una persona. La cama de matrimonio ocupaba casi toda la habitación, con un cabecero unido a la cama y ropa de cama que aún olían a limpio, las vi hace un mes por Shein y me pareció que quedarían genial en la habitación. La cocina era preciosa estaba integrada al salón, el cual tenía una luz natural que amaba con ese gran ventanal que daba a la ciudad, la cocina tenía una encimera de mármol blanco y una mesa pequeña pegada a otra ventana.
El baño tenía bañera algo que agradecí después de tantas horas de vuelo. Desde fuera podía parecer el lugar perfecto para empezar una vida nueva.
No me podía quejar, para nada, el piso estaba genial. No era pequeño, tampoco enorme. Era perfecto para una persona.
Mis padres se habían encargado de todo.
Mi padre, demasiado ocupado dirigiendo su empresa, había pagado sin hacer demasiadas preguntas.
Mi madre, que pasó media vida delante de cámaras, solo dijo que Los Ángeles era una ciudad hecha para gente "como yo".
Yo no estaba tan segura.
Cuando terminé de desempacar la última caja suspiré aliviada. Por fin todo estaba en su sitio. O al menos, lo más parecido a ''mi sitio'' que había tenido en mucho tiempo.
Deje el cuarderno de dibujo sobre el escritorio, al lado de mi portátil, y miré al rededor por última vez. El apartamento estaba en silencio, solo interumpido por el ruido lejano de la ciudad colándose por la ventana.
Mañana era mi primer día en la uni. Diseño gráfico. Aún me parecía raro pensar que de verdad lo había conseguido.
Me metí en el baño y deje caer mi cuerpo dentro de la bañera, dejando que el agua caliente resbalara por mi piel. Cerré los ojos durante unos minutos, intentando no pensar en nada, pero mi cabeza ya iba demasiado rápido.
¿Y si no encajaba?
¿Y si me volvía a quedar sola?
¿y si este lugar tampoco era para mí?
Me levanté, me puse el pijama y me metí bajo las sábanas.
La cama era demasiado grande para una persona.
Ápague la luz.
En la oscuridad mirando el techo, intenté convencerme de que esta vez sería diferente.
Que tal vez, solo tal vez, aquí sí encontraría mi lugar.
A la mañana siguiente, apenas dormí.
El techo fue mi único paisaje durante horas.
Cuando el despertador sonó, mi cuerpo respondió antes que mi cabeza. Me levanté depacio, como si ir demasiado rápido pudiera romper algo.
Me puse unos vaquros anchos, una camiseta pegada corta, además, cogí una sudadera por si me entraba frío y ya por último me recogí el pelo en un moño desordenado. No tenía mucha hambre, pero tampoco quería salir con el estomago vacío, así que decidí salir un poco antes y comprarme un batido de frutas en una cafetería que ví que tenía buenas reseñas.
Entré en la cefetería y me puse en la cola, mientras miraba en una pantallita arriba de la que atendía lo que había. De repente, escuche una voz detrás de mí.
-Perdona... ¿estudias en la universidad de artes?
Me giré un poco sorprendida. Mis mofletes se pusieron rojos al instante, espero que el maquillase lo ocultase un poco.
-S-si, diseño gráfico-balbuceé, juggandi nerviosamente con un mechon de pelo que se me escapaba del moño.
-¡Qué dices tía! Yo también, este es mi primer año, estoy super emocionada- dijo la chica, sonriendo.- Soy Noa, es que vi tu libro y me sono vastante y dije pero di yo también lo tengo y ya caí y te pregunte.
-Naia- dije torpemente, con una sonrisa tímida.- no te preocupes, ya nos veremos por allí, ¿no?
Justo cuando ella iba a responder, la chica de la barra nos interrumpió, era mi turno, pedí un batido de fresa y plátano, lo amaba es mi batido favorito. Antes de salir, Noa, se despidió de mi y vi como se sentaba con un chico.
Llegué a la uni con cinco minutos de sobra, aunque para mí era lo mismo que llegar tarde.
Todo me parecía enorme y lo era. Demasiados edificios, demasiada gente, demasiadas cosas pasando a la vez.
Aprete fuerte la correa de mi bolsa contra mi hombro, como si así pudiera sujetarme a la tierra y no salir flotando. Me quede unos segundos quieta, mirando el mapa del capus en movil, estaba super perdida.
Genial, Naia.
Suspiré y empece a caminar sin mucha idea, solo siguiendo el flujo de personas con cara de saber donde iban, cuando en una de esas, choqué contra alguien.
Joder...
-Lo siento- solté corriendo sin siquiera mirar.
-No pasa nada, tranquila.- respondió una voz suave.
Era la chica de la cafetería.
-¡Tú eres la de antes! -dijo soriendo- Naia ¿verdad?
Asentí despacio- Sí, perdon, soy un poco torpe- musité y noté como mis mejillas volvían a arder.
-No te preocupes, creo que aquí todos estamos un poco igual el primer día- rió- ¿también vas a diseño gráfico?
-Sí, pero la verdad, creo que estoy más perdida que un NPC sin misión.
Ella soltó una sonrisa más fuerte.
-Ven, yo voy para allá. Vas en mi dirección.
Dudé unos segundos, pero terminé asintiendo. Caminamos juntas entre los edificios, mientras yo evitaba tropezar con absolutamente todo lo que se cruzaba en mi camino.
La verdad, el día fue bastante bien, Noa estuvo todo el rato conmigo, era muy divertida y alegre, me sentí muy a gusto estando con ella y no sabía si eso era bueno o malo. Al acabar las clases, ella s e despidió y se dirigió a un coche aparcado cerca. Era el chico que estaba con ella en la cafetería, según me había dicho era su hermano, Leo creo que comentó que se llamaba. Guapo la verdad, pelo negro, serio, de esos que aparecen en las típicas películas super sexys, que son jefes de una empresa y se follan a su asistenta. Vale, suficiente peliculita pensé y saqué el móvil para poner el mapa e ir a casa.
KAMU SEDANG MEMBACA
Volver a empezar
Fiksi RemajaNaia venía buscando una nueva vida, un lugar donde empezar de cero y dejar de sentir que siempre llegaba tarde a todo. No esperaba encontrar nada especial, solo clases, nuevos amigos y rutinas que me distraigan de lo que dejé atrás. Pero a veces, si...
