Prólogo

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Mi vista deberia estar vidriosa por lagrimas que ahogan mi corazón, pero ellas están ocupadas asfixiandolo y no pueden llegar a mis ojos
Siento mis labios curvarse de una sonrisa satisfactoria una sonrisa que no debería estar...con el acto que cometo, que se que esta mal pero a la vez estoy haciendo por mi bien.

—!!No nos mates, no fue nuestra intención¡¡— Dice aquel hombre de rostro repugnante que llena mi mente de recuerdos espantosos—Fuimos obligados, era una ordE..¡¡AHHH!!!

Aquellas palabras llenan mi vacío de odio y de asco,  vuelvo a trazar el cuchillo en su último dedo hasta escuchar sus gritos de suplicas.

—Recuerdas aquel día, te estaba suplicando como lo haces ahora—Le escupo las palabras como navajas para que el logre entender que no me detendré— Te lo dije, te amenace supliqué y rogué.

Sus ojos se llenan de lágrimas mientras mueve su cabeza de lado a lado negando con desesperación.

—Déjame ir...por favor, déjanos ir, perdónanos, perd......— corte uno de sus últimos dedos antes de que terminará aquellas palabras vacías, mientras ahogaba el un gritó— MALDITA ZORRA TE LLEGARA EL KARM.., cuando logre salir vivo de esta te buscaré.

Lo miro a los ojos, mi mano toca la mesa de herramientas y ella alcanza una pistola, en un arrebato de ira golpeó su espantoso rostro contra el arma
Me acerco a él, suelto el arma y agarro su cara con mis manos para que mire mis ojos directamente.

—Que te hace pensar que los dejaré vivos?—. Los otros cuatros hombres que están atados y encadenados lloran en silencio al escuchar mis palabras,—Que los hace pensar que merecen vivir?

—Solo déjanos ir, no fue nuestra culpa, no fue nuestra culpa, no fue mi culpa— Llora y repite repetidas veces con desesperación  sus palabras

—¿Te lo dije recuerdas?, me lo jure a mi misma, ese día. Te lo dije, Es el efecto boomerang

Efecto Boomerang Where stories live. Discover now