Prólogo

12 1 2
                                        

Esto no termina aquí. No volverá a pasar lo mismo de hace tres años. No, no... NO.

Noah lo sabía. Había aprendido demasiado, había observado demasiado, y había sentido demasiado. Cada sombra, cada silencio y cada gesto traicionero se habían grabado en su memoria como cicatrices invisibles. La traición de aquel pasado lejano no solo dejó dolor; dejó un conocimiento profundo de que el mundo podía ser cruel, silencioso y despiadado. Y él no volvería a ser víctima. Nunca más.

Caminaba entre las personas como si no existieran, mezclándose con lo común mientras sus ojos lo veían todo. Su soledad era su aliada; su silencio, un arma. Nadie entendía realmente quién era, ni qué veía, ni hasta dónde podía llegar su comprensión del peligro que se escondía detrás de cada sonrisa fingida. Cada sonido apagado, cada movimiento extraño, cada mirada desviada eran piezas de un rompecabezas que solo él podía descifrar. Cada gesto humano parecía estar cargado de secretos que otros ignoraban, y él los percibía con la precisión de un depredador que estudia a su presa antes de actuar.

Su mundo estaba lleno de grietas que nadie más veía. Los pasillos largos y estrechos, los salones vacíos, las escaleras que crujían bajo el paso de los desprevenidos, todo tenía un lenguaje que Noah había aprendido a interpretar. La oscuridad no era enemiga, era una aliada que le ofrecía seguridad y perspectiva. En la penumbra podía leer el miedo, la duda y la fragilidad de quienes lo rodeaban. Cada susurro, cada movimiento imperceptible, cada sombra que parecía moverse por voluntad propia, eran señales que fortalecían su instinto de supervivencia.

Ahora, mientras un nuevo año comenzaba, algo más se agitaba en la sombra de su mundo. Lo que parecía rutina, lo que parecía simple regreso a la normalidad, era solo la superficie de algo mucho más profundo, algo que nadie podía prever ni comprender. Noah lo sentía en los huesos: había una corriente oscura en el aire, un presagio que recorría los pasillos, que susurraba entre las paredes y que hacía que la quietud se sintiera pesada, casi tangible. Cada rincón del lugar parecía contener secretos que habían estado esperando ser descubiertos, y él estaba decidido a encontrarlos antes de que se encontraran con él.

No buscaba amigos. No necesitaba aliados. Lo que necesitaba era estar preparado. Preparado para lo que viniera, preparado para leer a las personas antes de que ellas lo leyeran a él, preparado para mantenerse un paso adelante en un juego que nadie más entendía. Porque la vida, para Noah, no era un camino simple ni seguro. Era un tablero lleno de sombras, secretos y silencios, y él ya no caería en las trampas del pasado. Cada experiencia, cada traición, cada noche en vela había templado su mente hasta convertirla en una herramienta afilada, capaz de anticipar peligros que otros ni siquiera podían imaginar.

Su mirada, intensa y penetrante, tenía la capacidad de detener a cualquiera en seco, de hacer que se cuestionaran lo que creían saber. No había enojo ni bondad en ella, solo claridad absoluta, una lucidez inquietante que permitía a Noah comprender más de lo que cualquier palabra podría expresar. Las personas lo evitaban sin saber por qué, y aquellos que intentaban acercarse terminaban retrocediendo ante una presencia que se sentía demasiado consciente, demasiado despierta, demasiado peligrosa.

En su interior, Noah llevaba un mundo de secretos y planes, cada uno más meticuloso que el anterior. Cada noche, mientras la ciudad dormía, se encontraba inmerso en su propio laberinto de pensamientos, revisando cada detalle, cada movimiento, cada palabra que podría significar una amenaza. La oscuridad era su refugio, pero también su escenario; allí, lejos de ojos ajenos, podía trazar estrategias y prever los pasos de quienes creían que la rutina podía protegerlos.

Esto no termina aquí. Noah lo sabía, y los que lo rodeaban aún no comprendían la magnitud de lo que se avecinaba. Lo que estaba por llegar era diferente, oscuro, implacable. Todo había cambiado para siempre, y aquellos que pensaban que podían ignorarlo pronto descubrirían que Noah ya no era el mismo chico de tres años atrás. No había vuelta atrás, y él no lo permitiría. Porque en un mundo donde la traición y el engaño acechaban en cada esquina, Noah se había convertido en la sombra que todos temían, en la mente que lo veía todo y en el ojo invisible que nunca parpadeaba.

Hola de nuevo💚💚, si preguntan porque hago otro libro la pregunta es simple solo me dieron ganas de escribir uno nuevo 😸pero que no tenga romance que solo tenga terror algo que se que les gusta a muchos de ustedes😏, bueno sin más que decir bye bye 👋🏽

PresagioWhere stories live. Discover now