1. Chispas

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Layla abrió la puerta del local de comida china y no tardó en encontrar a Warren de pie usando su delantal y con su cabello largo recogido en una coleta detrás de su cabeza. Al mirarla el chico pareció extrañado, aún más cuando ella se acercó con ojos de alarma y los labios temblándole mientras le decía:

—Necesito de tu ayuda.

Él la tomó ligeramente del brazo y la llevó a una mesa algo apartada de los comensales, que eran muy pocos y no parecieron interesarse en que un mesero del restaurante se sentara tranquilamente con una chica y hablaran en susurros.

—¿Qué sucedió?

Sus ojos oscuros se fijaron en ella detrás de aquel ceño algo fruncido, y tras tomar aire tratando de relajarse, Layla volvió a hablar, está vez más bajo.

—Quiero que me ayudes a... no sé cómo decirlo... Pasando tiempo juntos.

Warren pareció no entender, porque por algunos segundos no dijo nada.

—¿Pasando tiempo juntos?

Repitió lentamente, y Layla de repente se sintió estúpida, se levantó de repente, enredándose con las palabras.

—Sabes qué, olvídalo, no es nada. Nos vemos en la escuela.

Salió casi corriendo del restaurante de comida china, dejando al muchacho mucho más confundido de lo que había estado antes. No disminuyó la velocidad de sus pasos hasta que ya estuvo a unas cuantas cuadras del local, segura de que ningunos ojos conocidos pudieran seguirla. Se llevó la mano a la frente en un suspiro.

No había estado pensando, no después de que su mejor amigo le había dicho que estaba enamorado de la chica más hermosa y popular de la escuela. En ese momento se había dado cuenta que no importaba que ella misma conociera a Will Stronghold como la palma de su mano, que hubieran estado juntos desde que estaban en el jardín de niños. No importaban los sentimientos que le había estado guardando desde hacía un par de años, esperando a que su amigo, que era bastante introvertido, y en opinión de Layla, despistado, se diera cuenta de que lo quería como algo más. Todo se lo había arrebatado la asombrosa Gwen Grayson en tan sólo un par de semanas de haber empezado el año escolar. 

Lo peor era que podía entenderlo, después de todo Will había estado pasando demasiado tiempo con los chicos populares ahora que había despertado su poder de super fuerza, sólo no se esperaba que tan rápido las cosas cambiaran entre ellos. 

Sus pensamientos seguían enredados cuando llegó a casa, la cual estaba vacía porque su madre trabajaría hasta tarde, así que en un intento de despejar la mente salió al jardín. Algunas de las plantas de su madre se encontraban tristes, con espacios libres en sus tallos, Layla se quedó observándolas fijamente mientras nuevas ramificaciones aparecían, y hasta estuvo de humor para hacer crecer una flor, aunque la verdad era que ella misma estaba bastante desanimada. Pero ver la nueva vida que podía darle a aquel lugar con sus poderes la hizo sentir mejor. Ella creaba vida, la hacía crecer, era por eso que muchas veces se negaba el usar sus poderes si no era para crear algo hermoso.

Las estrellas brillaban grandes en el cielo, y no supo cuánto tiempo pasó hasta que escuchó el timbre de la casa. Fue hasta la entrada fijándose en el reloj, algo extrañada de que alguien estuviera tocando a esa hora, y por un segundo tuvo las esperanzas de que fuera Will, pero su mundo se detuvo cuando del otro lado de la puerta encontró a Warren Peace, ahora con el cabello suelto y sin el delantal con el que lo había visto hacía un rato. Un olor delicioso le embriagó la nariz, y él, como si le hubiera leído el pensamiento, levantó una bolsa con contenedores de comida china dentro.

New Flames ~Layla X Warren~Stories to obsess over. Discover now