El matrimonio, la cosa más perfecta para uno, pero tal vez la tragedia o la decepción para otros. Hay mil y un caras del matrimonio, esta la cara de la felicidad y "la perfección", para otros la tristeza y la soledad, o tal vez puede ser también el proceso más difícil de adaptación.
Recuerdo que en cierta ocasión, escuche a muchas contar con gran ilusión sobre el gran día, y después, las escuche llorar y contar lo feo y difícil que puede llegar a ser.
Antes del esperado momento, muchas pasamos por la etapa del noviazgo, esa donde estamos tan apendejadas por el tipo con el que estamos saliendo que juramos que es el amor de nuestra vida y la persona con la que queremos pasar el resto de nuestras vidas. Para muchas resulta mejor de lo que esperan el pasar de ser novios a esposos, ya que por unas, el esposo se desvive por su mujer y trata de hacerla lo más feliz posible. Pero hay casos en los que les sale peor, viven en un lugar horrible, del que solo esperan algo para poder salir de ahí y luego estamos las que en ratos el marido es de lo más lindo y se desvive por nosotras y sentimos una paz y unas ganas de seguir con eso, pero en ratos es el ogro, lo peor que nos pudo pasar y solo queremos salir de ahí.
Bueno, la historia comienza aquí, donde conocí a m ahora esposo, recuerdo que fue un día como cualquiera y nos conocimos de una manera X, recuerdo que por un tiempo hablamos y seguimos en contacto. Al principio todo marchaba bien, cada que no nos veíamos nos extrañábamos, los días que podíamos salíamos, aunque sea solo para platicar, hasta que pasamos de la etapa de conocernos, al "me gustas", hasta ahí todo bien, los primeros años de novios todo era "perfecto", obvio, teníamos nuestras peleas por cosas sin sentido, nos dejamos de hablar y todas esas estupideces que por lo general los novios hacen.
Después de esa etapa, pasamos a la etapa del "deberíamos de formalizar" y entonces nos comprometimos, al principio todo era bueno, después de todo el show del compromiso, de fijar una fecha, y de contárselo a nuestra familia más cercana, decidimos empezar a planearla.
Desde que empezamos a planear todo yo supe que esto sería un verdadero fracaso ya que no podíamos estar de acuerdo en nada y el pensaba que todo respecto a la boda era solo mi responsabilidad y él cumplía con de repente estar presente y medio opinar, en ayudarme a decidir el salón para la recepción, pero, de ahí, todo fue mi responsabilidad y mi problema.
Llego el gran día, pese a todo el panorama que se vivió anteriormente, la boda se celebró con normalidad, claro, no falto uno que otro drama familiar, pero oigan, que sería de una boda sin un poco de drama. Después de ese día, pensé que las cosas se arreglarían, ya que por fi y después de muchos años, por fin me daba mi lugar, al fin no solo era mi decisión, si no de los dos, ya no era mi problema o su problema, ahora eran nuestros problemas y juntos los estábamos aprendiendo a resolver, pero, no todo es miel sobre hojuelas y ahí, justo en ese momento todo de nuevo empezó a estar mal, y cada vez peor.
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Más allá del "Sí, Acepto"
Historia CortaDicen que el matrimonio es para siempre, pero nadie te explica lo que pasa cuando el amor se da a ratos, y los silencios que pesan más que las palabras. Esta es la historia de dos personas que prometieron acompañarse en todo momento, pero olvidaron...
