Ao Guang regresó a casa arrastrando a Ao Bing del brazo. Shen todavía no había salido cuando los vio llegar, y apenas alcanzó a abrir la boca para preguntar algo antes de que Ao Guang empujara a su hijo al interior.
En la sala estaban los hermanos de Ao Guang. Ao Run miró a Ao Bing con un desprecio casi palpable.
Ao Guang soltó a su hijo con brusquedad.
-Eres una vergüenza para esta familia, Ao Bing. ¡Ahora todos se deben estar burlando de mí por tener un hijo cualquiera! Un hijo que se acuesta con el primer idiota que encuentra.
Las fotografías difundidas esa noche -una en el restaurante, otra entrando al hotel con Ne Zha- habían encendido la furia del patriarca.
-Ao Bing -ordenó-, de rodillas.
El joven alzó la mirada, incrédulo. Shen dio un paso hacia Ao Guang para intentar intervenir.
-Mi señor, por favor... no haga esto.
-No te atrevas a meterte, Shen -gruñó Ao Guang sin apartar la vista de su hijo-. Dije que te arrodilles. ¡Ahora!
Con el corazón golpeándole el pecho, Ao Bing obedeció y bajó la cabeza.
-Ahora... vas a pedirle perdón a esta casa, a tus tíos. A esta familia ¡Tu! Familia por lo que hiciste.
Ao Bing apretó los ojos, luchando contra el llanto.
-Pido... pido perdón a esta familia -balbuceó entre sollozos-. Pido perdón a mis tíos... a ti, papá.
Ao Run sonrió con burla desde su asiento. Ao Shun también disfrutaba del espectáculo. Ao Qin, el único que mantenía una expresión de dolor, apenas podía sostenerle la mirada a su sobrino. Shen se cubrió la boca, incapaz de soportar la escena.
Ao Bing levantó lentamente la vista hacia su padre y se puso de pie.
-Pero no me arrepiento -exclamó, su voz temblando pero firme-. ¡No me arrepiento porque amo a Ne Zha! Y no me avergüenza aceptarlo.
La respuesta apenas terminó de salirle cuando Ao Guang le propinó otra bofetada. Luego lo tomó del brazo con fuerza. Shen dio un paso adelante, sin saber cómo intervenir.
-Mírate -escupió Ao Guang-. En lo que te has convertido. Todo por culpa de ese hombre. ¿Amor? ¡Eso no es amor! Es calentura por esa basura. Y voy a enseñarte a respetar esta casa. Desde ahora, no vas a poner un pie fuera de aquí.
Sin darle tiempo a reaccionar, arrastró a Ao Bing hacia el sótano.
-Aquí empieza tu castigo, Ao Bing -dijo al llegar, abriendo la puerta y empujando a su hijo adentro.
Ao Bing cayó al suelo. Intentó levantarse, pero su padre ya estaba hablando de nuevo.
-Si no entendiste por las buenas, aprenderás por las malas. Debí educarte así desde niño, para que no me humillaras ahora.
Ao Guang se quitó el cinturón. Ao Bing abrió los ojos de par en par.
-P-papá... ¿qué vas a hacer? -tartamudeó.
-¿No es obvio? Con esto vas a aprender a comportarte.
Avanzó hacia él, cinturón en mano.
Shen, del otro lado de la sala, forcejeaba para soltarse del agarre del hombre.
-Suéltalo, Shun -intervino Ao Qin poniéndose de pie-. Lo estás lastimando.
Ao Shun gruñó irritado y apretó aún más el brazo de Shen.
-No vas a ningún lado, pequeña mierda. Deja que Ao Bing reciba su merecido por cualquiera.
-¡Suéltame, bastardo! -escupió Shen-. No hables así de alguien que ni siquiera conoces. Aquí, la única cualquiera es tu hermana.
Ao Run se levantó de golpe y lo tomó del cabello bruscamente.
-Vuelve a llamarme "cualquiera" y te mato aquí mismo.
Shen le apartó la mano de un manotazo.
-No te tengo miedo. Me he topado con serpientes más venenosas que tú. A comparación contigo... -se detuvo al oír los gritos y golpes que provenían del sótano.
No... Ao Bing.
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Ne Zha x Ao Bing - El Hijo Ejemplar
FanfictionAo Bing, heredero perfecto, vive bajo la sombra de un padre que no permite errores. No se atreve a desear. No se atreve a sentir. Y menos por alguien como él. Ne Zha es lo opuesto: caos, instinto, fuego puro. Nunca ha sentido algo tan violento como...
