PRÓLOGO

236 30 6
                                        


HAZEL GRIMALDI - 5 AÑOS (Año 2009)


— ¿Llevas todo, mi cielo?

— Sí, mami. Gigi también lleva toda su ropa. — levanté a mi pequeña muñeca y le sonreí a mami.

— Entonces andando, debemos irnos, mi cielo.

Mami ajustó las correas de la pequeña mochila que llevaba sobre mis hombros, tomó mi mano derecha, ya que en la izquierda llevaba a Gigi, y salimos de mi habitación. Caminamos por el pequeño pasillo y fuimos en dirección a la sala. Ahí estaban dos pequeñas maletas de mano, en donde mami había guardado mi ropa.

—Mami, ¿papi no va de vacaciones con nosotras? —pregunté al ver que solo nosotras dos nos estábamos preparando para salir.

—No, mi cielo, solo seremos tú y yo, la pasaremos increíble—dijo con una sonrisa en su rostro—. Camina anda.

Mis pequeñas piernas apenas podían seguirle el paso, pero lo intenté, nunca habíamos ido de vacaciones y moría por conocer el lugar a donde mami me llevaría.

Ella cargaba ambas maletas, mientras que yo solo llevaba en mis brazos a Gigi, pero cuando estábamos por salir, la puerta principal fue abierta.

Papi iba llegando, caminaba raro, se iba de ladito, a veces yo caminaba mejor que él. Mami dejó caer una de las maletas y jaló de mi mano para acercarme a ella, me pegó a su cuerpo tratando que papi no me viera.

La cara de papi se transformó, sus ojos se volvieron negros y sus cejas estaban tan juntas que parecían una sola. Él me daba miedo, cuando hacia travesuras o por accidente rompía algo, él me gritaba muy fuerte, o tiraba de mis brazos dejándome pequeñas manchitas en mi piel. Mami siempre estaba ahí ayudándome y hacía que papi se calmara.

—¿A dónde crees que van, maldita zorra? — la voz de papi sonaba igual o más molesta que cuando me regañaba por tirar mis vasos de jugo sobre la mesa.

—Oscar—mami temblaba—... Por favor, te lo pido. —la voz de mami sonó diferente, como si estuviera nerviosa. Ella nunca me soltó de la mano ni dejó que me despegara de su cuerpo, ella me quería a su lado y yo quería estar con mami siempre.

Papi me asustaba.

—Hazel, vete a tu habitación— yo no quería moverme y dejar sola a mami, así que me mantuve en mi lugar, aunque también era porque esa voz de papi me paralizaba— ¡¿Que no me escuchaste?! Lárgate a tu habitación, maldita mocosa. —su grito me hizo temblar.

—Ve, mi cielo, ya sabes que hacer, ¿sí? —asentí con mi cabeza, aunque por dentro no quería ir—. Voy a hablar con papi y después iré por ti a tu habitación—ella me sonrió y dejó un beso en mi frente. —. Te amo, mi cielo.

—Sí, mami. Yo también te amo.

Caminé por el pasillo de regreso a mi habitación, cerré mi puerta y saqué de mi mochila el pequeño aparato que mami me había regalado. Colgué la mochila en su lugar, fui a mi cama y puse sobre mis orejas esas cosas que me dejaban escuchar las canciones de mi programa del sábado, eran las canciones de Rossie, la vaquerita. Me acosté y abracé a Gigi, dejé de escuchar la plática de mis papás en cuanto piqué el botón que mami oprimía para que la música sonara.

Desperté cuando sentí que jalaron con mucha fuerza lo que estaba en mis orejas, no recuerdo como los llamaba mami.

Me asusté al ver a papi de pie al lado de mi cama, estaba todo lleno de tierra y lodo, y su ropa estaba toda manchada de pintura roja. Sus ojos seguían siendo negros, y verlo así me estaba asustando de nuevo.

—¿Dónde está mami?

— La zorra de tu madre se fue—dijo con una voz rasposa que me hizo temblar—, no te amaba tanto como decía, porque, ¿sabes que hizo cuando le dije que le daba dos opciones? — negué—. Le dije que podía irse sola y dejarte aquí, o quedarse contigo para siempre, y sin dudarlo tomó su maleta y se fue.

—¿Mami se fue a las vacaciones sin mí? —sentí como mi corazón se ponía triste, yo de verdad quería ir con ella a ese lugar. Ella dijo que volvería por mí para irnos juntas.

—Así es, así que ahora me perteneces, maldita mocosa. Jamás volverás a verla, así que acostúmbrate a tu nueva vida.

Se fue de mihabitación, dejándome sola, sin importarle que estuviese llorando por mami, yasí como él había dicho, jamás volví a ver a mami.

En Esta Vida No Se PudoStories to obsess over. Discover now