La vejez.

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Se habían formado pliegues en tu piel,
tu mirada estaba más caída que nunca,
tus pelos estaban blancos,
ese blanco angelical.

Tu voz diferente,
pero hermosa.
La trayectoria y las cosas pasaban en mi mente,
ese día, el primero, cuando te hablé,
cuando en un solo cuerpo hicimos felices nuestros deseos.

Las mañanas,
esas noches,
pasan por mi mente.

Ahora, en la vejez,
ambos amándonos como la primera vez.

Te amo y te amaré,
lo haré, te lo prometo,
y volveré,
pero por el momento debo despertar
de este mundo tan mágico
que para los dos soñé.


ArcanoWhere stories live. Discover now