Parte Única

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Ayrton estaba nervioso.

Pero no es que alguien pudiera culparlo. Cualquier hombre cuerdo estaría al borde de un ataque nervioso si estuviera a punto de recibir a sus hijos.

La cesaría de Alain estaba planificada para finales de Julio, habían intentado que fuera una de las semanas en que Ayrton estuviera en Brasil entre las carreras pero los niños no esperan a los calendarios y mucho menos a los planes de sus padres.

Era lunes en la noche cuando llegó a Brasil, el viaje había sido agotador después de un horrible fin de semana en Silverstone. Había conseguido la pole y había peleado toda la carrera con Schumacher por el primer puesto, solo para que un error en boxes y un toque con Schumacher lo dejara fuera.

No estaba de humor para siquiera quedarse a hablar con los mecánicos después de eso, apenas tuvo oportunidad de dormir un poco antes de agarrar todas sus cosas y conseguir un vuelo a primera hora directo a São Paulo.

El vuelo fue tranquilo pero en el fondo de su mente algo todavía lo mantenía inquieto. Leyó varios versículos en su Biblia, escuchó música e intentó dormir, nada funcionó para apaciguarlo por más de media hora.

El aeropuerto era ruidoso aunque eran cerca de las 8 PM. y estar sentado durante más de 10 horas no había hecho nada feliz a su espalda. Cansado y con una leve jaqueca, lo único que le traía cierta paz es que en poco tiempo estaría disfrutando de una semana de tranquilidad junto a su familia y a Alain.

Había sido difícil convencer a Alain de que se quedara junto a su familia en Brasil cuando el embarazo lo dejó demasiado cansado para seguir con su trabajo como embajador de Renault, pero ya no se quejaba.

A Alain le gustaba São Paulo, incluso con el calor. Si tenía alguna queja, probablemente se trataba de un nuevo brebaje extravagante que su madre insistía en que se tomara porque era "bueno para el desarrollo de los bebés", Ayrton olió una de esas cosas una vez y le recomendó a Alain que la próxima vez simplemente le diera de largas a su madre y lo tirara por el lavadero cuando ella no estuviera viendo.

Habían acordado que después del primer año podrían irse a vivir en la nueva casa de Ayrton en Portugal y que Alain volvería a trabajar en sus proyectos. No es que Ayrton estuviera muy de acuerdo en eso último pero tampoco podía meterse en los deseos de Prost.

La última vez que tuvieron una conversación (pelea) por eso Alain le recordó que si quería que alguien se quedara en la casa cuidando a los niños podría conseguir una niñera o le recomendó que "dejara de correr". Ayrton decididamente prefirió guardar silencio desde entonces.

Agarró un taxi al azar fuera del edificio, había una pequeña llovizna en la calle y la noche poco a poco se iba volviendo más fría. El taxista no conversó mucho cuando las respuestas de Ayrton se volvieron cada vez más monótonas.

Ayrton pudo ver una foto de dos niños pequeños sonriendo en el retrovisor del hombre, se preguntaba si pronto podría tener una de sus hijos en la billetera.

Tenía una de la primera ecografía de Alain, no es que se notara mucho la forma que tenían los bebés, pero para él era una prueba de que eran tangibles. Cuando se la mostró a Jo el hombre solo le dio una mirada confusa y una sonrisa sincera.

"Serán niños hermosos y saludables, Ayrton." Recuerda que le dijo.

"Por supuesto que lo serán." Pensó Ayrton. "Son míos y de Alain, sacarán lo mejor de los dos."

Eran las 9:15 PM cuando llegó a su casa, le agradeció al taxista y bajó. Las luces de la sala y el exterior estaban encendidas, la lluvia continuaba y se había vuelto más fuerte. El cosquilleo en su estómago se estaba volviendo más fuerte.

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