Es solo una salida. un descansó para la adicta al deber. Seth piensa que será fácil ayudar a la capitana a relajarse. después de todo. ¿Qué podría pasar?.
El deber tiende a ser una obligación para quien tiene ese poder. Pero a veces se olvidan de tomar un descanso.
Seth era más que consciente de que no podía hacerlo todo; era un semihumano, con sus limitaciones, por muy fuerte que fuera su deseo de ayudar. No podía salvarlos a todos. Pero en esta situación, sí que podía.
Zhu Yuan siempre había sido adicta al trabajo: papeles, casos, investigaciones... Se lo tomaba todo demasiado en serio. Incluso ahora, a medianoche, la capitana estaba encerrada en su oficina, revisando cada documento que yacía sobre su escritorio. Sus ojeras y párpados luchando por mantenerse abiertos eran prueba de ello.
Seth no podía quedarse de brazos cruzados.
Entró en la oficina y puso una mano sobre el documento que ella sostenía. Zhu Yuan alzó la mirada hacia el joven novato que había irrumpido sin autorización.
-Capitana, creo que debe descansar. Si sigue así, conseguirá un colapso en su sistema nervioso. ¿Qué tal si vamos por un café?.
Zhu Yuan, con el esfuerzo requerido, consiguió levantar el rostro, tratando de mantener esa serenidad que siempre mostraba. Solo que olvidaba un pequeño detalle: ella era humana, y sus límites estaban más marcados.
-Estoy bien, Lowell. No necesito descansar; terminaré esto primero.
-Capitana, insisto.
Zhu Yuan suspiró. Sabía que Seth no daría su brazo a torcer. Así que accedió. Tras una corta caminata por las calles neón de Nueva Eridu, llegaron a la cafetería.
Un Bangboo mesero zigzagueaba entre las mesas con bandejas tambaleantes, añadiendo un toque de caos retro al lugar.
Seth pidió un descafeinado, pero tuvo que esforzarse para esconder su sorpresa cuando Zhu Yuan pidió un expreso doble cargado.
-Capitana, se supone que iba a descansar.
-Esto es combustible, Lowell. El deber no descansa.
-Eso es dinamita líquida. Tal vez el deber no, pero su sistema nervioso sí. La pelinegra escondió una sonrisa. Seth estaba feliz; su intención era distraerla, hacer que se relajara. Y estaba funcionando.
La capitana miró su café por un momento. Finalmente, permitió que sus labios hablaran.
-A veces, olvido que no soy de acero. Me centro tanto en el deber de ayudar a otros que termino perdiendo la noción del tiempo.
Seth esperó, acomodando sus palabras con cuidado. Cuando supo qué decir, abrió los labios.
-Capitana, entiendo que trate de ayudar a todos. Pero no puedes ayudar a nadie si ni siquiera estás en condiciones de hacerlo. Sobreexigirte tanto solo hará que termines cayendo en un coma por agotamiento. Y si no puedes con la carga... Bueno, seré un novato, y ni siquiera me di cuenta de que Jane era una espía. Pero si puedo ayudarle a aligerar ese peso, lo haré. No es Atlas para sostener el mundo sobre sus hombros.
Zhu Yuan lo miró unos momentos. Era la primera vez que alguien -más exactamente, un chico- le invitaba algo sin querer más de ella. No era estúpida; era consciente de su figura, con caderas anchas que no podía cambiar.
Pero había olvidado que se trataba de Seth, el joven e imprudente novato. Estaba claro que nada tendría una intención doble con él.
Dejando que una sonrisa se formara en sus labios rosados, extendió la mano para rozar la de él brevemente y habló.
-Gracias, Seth.
Seth nunca había tenido problemas interactuando con mujeres; ni siquiera Jane, con su especialidad en controlar a cualquiera en su camino, lo ponía nervioso.
Pero que la seria y recta capitana de la división de defensa pública sostuviera su mano y le diera las gracias... era algo nuevo. Solo había una cosa que podía hacer.
-¡No hay de qué, capitana!
Zhu Yuan vio esa sonrisa otra vez. Sí, era la misma que ella había tenido en su tiempo, cuando era tan imprudente como él. Tal vez, solo tal vez, este "descanso" podría convertirse en algo más habitual.
________________________________________
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.