creer en todos: la mirada de quien aún no conoce el mundo

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Hola… soy yo, la niña que una vez fui. Tenía apenas unos años, y mi corazón era tan frágil como una flor recién abierta. Todo parecía tan fácil, tan brillante, tan seguro… como si el aire estuviera lleno de risas invisibles y los colores nunca se fueran.

Yo confiaba en todos. Cada sonrisa me parecía sincera, cada palabra amable era un tesoro que guardaba con cuidado. Creía que el mundo estaba hecho de cosas bonitas, y que los días siempre podían ser dulces como la miel.

Pero luego llegó alguien… alguien que hizo que mi mundo rosa se llenara de sombras y luces que yo no sabía que existían. Me mostró que la confianza podía ser un juego, y que lo que yo veía no siempre era la verdad.

Yo era pequeña, y mi inocencia no conocía filtros. No sabía que algunas personas pueden cambiar tu manera de ver todo, y yo confié… confié demasiado.

Hoy sonrío al recordarlo, porque aprendí que incluso la rosa más brillante puede enseñarte sobre espinas. Y aunque ya no soy solo esa niña, sigo llevando conmigo la ternura de creer, aunque a veces duela.

El día que nunca conté Bağımlısı olacağınız hikayeler. Şimdi keşfedin