Capitulo Uno

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Una figura oscura salió en silencio de detrás de unos arbustos y Fluke soltó un grito de alarma. Cuando la luz de la luna reveló los rasgos del intruso, hizo una mueca de sorpresa que fue reemplazada de inmediato por otra de irritación.

— ¿Es necesario que aparezcas así? Casi me da un infarto —frunció el ceño—. Creía que estabas en Las Bahamas —añadió con aire crítico—. ¿Qué haces aquí?

—Sabía que te alegrarías de verme —murmuró una voz grave y profunda—. ¿Cuánto tiempo ha pasado? —sonrió con ironía—. Y no eran las Bahamas, sino las Seychelles —corrigió.

—Un lugar cálido, de todos modos —asintió él.

—Hablando de calor, pequeño, ¿qué haces escondido en el invernadero? —mientras hablaba, se aflojó la corbata y tomó una uva de la parra que colgaba sobre su cabeza.

Fluke apretó los labios molesto. Había utilizado aquella palabra con sorna. Ohm siempre había aprovechado el hecho de ser doce años mayor que él y, de niño, aquella palabra siempre lo había puesto rabioso. Estaba seguro de que había sido algo calculado; casi todo lo que hacía Ohm lo era y su humor malicioso se complacía en burlarse de la familia de él.

—Buscaba algo de intimidad —repuso, decidido a que ni siquiera él pudiera estropearle la euforia de aquel día.

—Es una fiesta increíblemente aburrida —musitó él, comprensivo—. No aprietes los dientes así; es malo para el esmalte —le aconsejó.

—Si es tan aburrida, no sé por qué te has molestado en venir —repuso Fluke—. Nadie te ha invitado.

— ¿Cómo? ¿Y perderme una ocasión así? ¿El compromiso de mi Natouch favorito? Era una obligación.

Fluke hizo una mueca de desprecio.

—Tú no sabes lo que son obligaciones. En cuanto a lo de ser tu favorito... —la opinión que tenía él de su familia no le daba muchos motivos para considerar aquello como un cumplido.

—Admito que no tienes mucha competencia. Con Charlotte me duermo si tengo que pasar más de dos minutos y tu hermano posee el encanto y el ingenio de un pollino. Y lo peor es que se empeña en parecer listo.

—Mi hermana... —empezó a decir Fluke con ojos brillantes.

Se detuvo. La verdad es que no podía dejar de mostrarse de acuerdo con la opinión de él sobre su hermano; su pomposidad le hacía casi imposible mostrarse amable con él. Por fortuna, se veían poco, pero se sentía muy protector hacia su hermana. Charlotte podía no ser una gigante intelectual, pero era más interesante de lo que sugería el comentario condenatorio de Ohm.

—Es increíblemente boba.

—Tú te muestras tan desagradable con ella que sospecha significados siniestros y ocultos en todo lo que dices.

— ¿Y no produzco el mismo efecto en ti?

—Yo sé que todo lo que dices oculta un significado siniestro —repuso él con franqueza—. Y si has venido aquí a estropearme la noche, te advierto que si sales con alguno de tus trucos...

Ohm se adelantó un paso y, por primera vez, pudo ver su rostro con claridad. Su expresión de inocencia debería haber parecido absurda en aquellos rasgos morenos y bien cincelados, pero no era así. Había cambiado poco en los cuatro años que hacía que no lo veía, mucho menos que él. Aunque nunca fuera a ser una belleza deslumbrante, sabía que ya no era el adolescente confuso y nervioso de entonces. Por fortuna, ahora era además inmune al encanto de él.

— ¿Trucos, Fluke? —preguntó el hombre con burla.

El joven hizo un gesto de desaprobación al recordar las ocasiones en que solía aparecer él en acontecimientos familiares, preparado siempre para burlarse de su estirado formalismo.

Revancha OscuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora