Intro

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Tenía siete años, corría descalzo entre los troncos y raíces del bosque, riendo con la libertad que solo la niñez concede. Su abuela lo miraba desde el umbral de la cabaña, sus ojos brillando con orgullo y cariño, mientras los otros dos niños que jugaban con él entonaban la canción con voces temblorosas y risueñas:

"Juguemos en el bosque, que el lobo no está aquí,
si el lobo aparece nos comerá.
¿Qué está haciendo el lobo?"

La risa de Yoongi resonaba entre los árboles, mezclándose con el murmullo del viento y el canto de los pájaros. Todo parecía seguro, inmenso y eterno.

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Corrió con todas sus fuerzas, el aire helado cortándole la cara, arrancándole la capucha. No quería mirar atrás. No podía. El gruñido se hizo más fuerte, más animal.

Las rocas y raíces lo hicieron tropezar varias veces; se raspó las manos y las rodillas, pero siguió adelante. La adrenalina lo mantenía en pie. Hasta que una sombra enorme se atravesó frente a él, obligándolo a girar bruscamente hacia un camino desconocido.

- ¡Ahhhhhh!

El terreno descendía, y antes de darse cuenta, perdió el equilibrio. Rodó colina abajo, su cuerpo golpeando piedras y ramas hasta estrellarse con un tronco seco. El impacto lo dejó sin aire, con un dolor ardiente que le recorrió la espalda.

- A-Auch...maldita sea... - gimió adolorido.

La cesta rodó lejos, su contenido desparramándose: frutas aplastadas, flores, una botella rota. La capa roja quedó manchada de tierra y hojas.

Yoongi, jadeante, con el cuerpo temblando, trató de arrastrarse hacia atrás. Sus manos se hundían en la tierra húmeda mientras buscaba escapar de lo que fuera que lo perseguía.

Entonces lo vio.

A unos pocos pasos, erguida entre la oscuridad y niebla de la noche, estaba una figura enorme y extraña.

Unos ojos dorados que lo miraban como un depredador que por fin había acorralado a su presa.

Yoongi sintió cómo su pecho se apretaba.

—¡Ahhhhhh!

El grito desgarró la quietud del bosque. Yoongi retrocedió como pudo, pero el tronco a su espalda lo detuvo en seco. El dolor por la caída le ardía en la espalda, pero el miedo lo hizo ignorarlo. Se puso de pie temblando, los ojos abiertos de par en par, con el pecho subiendo y bajando a toda velocidad.

La cosa que tenía enfrente avanzó un paso más, y en ese movimiento dejó que la luna se filtrara sobre su figura. Yoongi lo vio... y sintió que el alma se le desprendía.

Aquello no era un oso, ni un hombre, ni nada que pudiera entender.

Era un monstruo sacado de los cuentos de terror con los que su abuela lo había asustado de niño. El cuerpo era descomunal, musculoso y cubierto parcialmente de un pelaje oscuro. Orejas puntiagudas, garras relucientes, y un hocico apenas contenido en un rostro que mezclaba lo humano con lo bestial.

El sonido gutural que salió de su garganta hizo que Yoongi se desplomara de rodillas, con lágrimas cayendo por su rostro.

—¡Aléjate! —gritó, su voz quebrándose en mil pedazos—. ¡Déjame! ¡No me toques!

La bestia no respondió al principio, solo gruñía con un poder que hacía vibrar las hojas y el suelo. Avanzó más, mostrando sus colmillos bajo un destello de luna, y de pronto alzó la garra hacia él.

Yoongi sintió cómo el filo de la capa era jalado bruscamente. Ahogado en sollozos, pataleó y forcejeó. Sus manos intentaban apartar la garra, pero era inútil: aquella fuerza no era humana.

Y entonces, lo escuchó.

—No voy a dejar ir a mi hembra.

La voz ronca, grave, era inconfundiblemente masculina. El impacto hizo que Yoongi, aun entre lágrimas, bajara la mirada. Y lo vio.

Bajo la gruesa capa de pelaje y músculos, colgaba entre sus muslos una parte demasiado notable, demasiado varonil para dejar dudas. Eso era mas ancho que su muñeca y estaba totalmente erecto.



 Eso era mas ancho que su muñeca y estaba totalmente erecto

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*Doncel/boypussy

*Mpreg

*Si no es lo tuyo, no leas amistad .

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