Are you there?

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El aroma metálico impregnaba las paredes, lo conocía bien; muchas veces lo había sentido en mi garganta, pensando que un poco de saliva podría arreglarlo todo. No era agradable, manchaba mi ropa, sentía la humedad viscosa adherirse a mi piel, mi ropa empapada y pegajosa se aferraba como una segunda capa.

Los sonidos indistintos al fondo parecían acercarse y ya me aturdían, el pitido en mis oídos insistente amenazaba con dejarme sordo. Cada paso se volvía más pesado, cada paso hacía que el líquido en el suelo se tornara más denso. Las paredes se comprimían alrededor, el aire que inhalaba parecía tóxico. Mi corazón latía en mi garganta junto al ardor persistente debido al esfuerzo físico al que estaba sometido.

No lo veía, pero sabía que estaba ahí, siguiendo mis pasos, a punto de acorralarme. No había un rincón, se escuchaba más cerca, lo sentía más cerca, una mano pesada en mi hombro, parecía gigante, uñas en mi piel raspando la carne para dejarla viva. Entonces, el sonido de los pájaros parece llenar mi habitación junto a la luz del día.

Mis ojos se abren enfocando el techo, y el sudor que recorre mi cuerpo parece agua helada; es asqueroso, y ni siquiera una ducha podría quitar esa sensación que había dejado aquel sueño.

Todavía puedo percibir el sudor recorriendo mi cuerpo, el aliento helado de una respiración en mi nuca, y aunque estoy mirando el techo, siento cómo se va desdibujando con cada punzada en mi cabeza provocada por aquella pesadilla. No es la primera vez que sueño con esto, y ciertamente sé que no será la última. Debería haberme acostumbrado ya, pero resulta complicado enfrentarlo cada noche, cuando simplemente anhelo tener un sueño tranquilo.

Con el transcurso del tiempo, la esperanza tiende a desvanecerse; he oído a los ancianos del barrio mencionarlo cada vez que conversan con mi abuelo. Ellos sostienen que los sueños recurrentes tienen la capacidad de predecir el futuro. Sin embargo, no puedo evitar pensar que son simplemente personas mayores aferradas a supersticiones sin fundamento. A pesar de ello, me inquieta la posibilidad de que dicho sueño forme parte de mi vida en el futuro. Esa sensación tan perturbadora no debería trascender más allá de mi mente.

Puedo escuchar a mamá hablando por teléfono abajo, probablemente contándole a sus amigas sobre la nueva receta de tarta de queso que ha aprendido a preparar. No estoy seguro, ese zumbido en mi oído parece incesante. Y en cuanto me levanto, siento que el mundo gira a mi alrededor. ¿Estoy bien? No lo sé realmente, odio soñar.

Mis pies tocan el suelo, está helado; el frío de la noche aún persiste en la madera que cruje bajo mi peso. Me adentro en el baño de mi habitación y me quito la ropa. Necesito tomar una larga ducha, como cada mañana, si quiero eliminar el amargo sabor en mi boca. El agua está fría, pero sirve para acallar el pitido y enfriar mi cabeza. El aroma a avena del jabón es el mismo y es capaz de brindarme esa sensación de estabilidad al quedar impregnado en mi piel. La toalla que finalmente envuelve mi cintura es suave; mamá siempre las compra de algodón. Nuestra tendencia a tener piel sensible resulta casi insoportable en la vida cotidiana, en algo tan trivial como lavarse la cara con agua caliente.

El tiempo de media hora que disponía para desayunar y vestirme antes de salir se desvaneció con la rapidez de la arena entre los dedos.

La mochila pendía de mis hombros, y el uniforme del instituto, por alguna razón, se sentía más opresivo que de costumbre. No lograba apartar de mi mente aquella pesadilla, y estaba plenamente convencido de que, si no conseguía hacerlo, sufriría un ataque de pánico en medio de la calle.

Mis pies se deslizaban lentamente sobre el asfalto, y mi estómago estaba tan revuelto que sentía que podría devolver el desayuno en cualquier momento. Inspiré profundamente un par de veces antes de apoyar una mano sobre la pared, mientras sentía la bilis subir por mi garganta. No era la primera ocasión en que esa pesadilla me provocaba tal efecto, y era evidente que no sería la última vez que ocurriría.

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⏰ Last updated: Apr 29 ⏰

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Angel?Where stories live. Discover now