Esta noche el bar va a estar lleno de gente. Estoy seguro.
Lo tengo claro porque, además de mi banda, más bandas van a tocar, y encima canciones muy conocidas.
Seguramente cuando yo cante toda la sala estará en silencio; en un completo e incómodo silencio.
Nadie en el bar sabe mis canciones, quizás alguien se sabe una, quizás el camarero, que lleva aquí mucho tiempo. No sé cómo no se va de aquí en busca de un mejor trabajo. Su jefe lo trata como a una mierda (se ve desde el escenario) y encima no le paga bien. Es más, creo que a mí me paga mejor.
Pero ese no era el caso. El caso era que las mesas del bar estaban llenas. Pero yo estaba solo. Lleno de miedo. Muerto de la angustia. Porque a mí no me basta con lo que tengo. Soy muy ambicioso; eso siempre lo supe. Pero esta vez el problema no era yo, eran los demás.
Solo tenía que mirar a mi alrededor; mi banda, la que me dejaba de lado; El público, que no me conocía de nada; y el bar, que no era mi lugar.
La verdad es que nadie me quería tener ahí, yo sobraba completamente. Nadie estaba allí por mí, ni siquiera Julian.
A lo mejor ese era el problema; que Julian no estaba allí. Ni lo estará nunca jamás.
– ¡Dominic! – Escuché de repente.
Me giré a ver quién me llamaba. ¿Julian? Qué va, Axel.
– Dime.
– Tenemos que salir enseguida.
– Voy en siete minutos, aseguraos de que hayan preparado el escenario – Dije.
Me fui por unos momentos a la terraza a tomar el aire. Mientras contemplaba la oscura, nocturna imagen, metí la mano en mi bolsillo, buscando aquello que tanto necesitaba en momentos como ese.
Saqué el paquete de tabaco y agarré un cigarrillo, lo encendí y me lo llevé a la boca.
Mientras me giraba para asegurarme de que todo dentro del bar estaba en orden, lo encontré.
– ¿Un torneo de música? – Leí en voz alta mientras cogía el cartel pegado en la entrada al bar.
– Esta puede ser la oportunidad de mi vida... – Me dije a mí mismo mientras mi boca creaba lentamente una sonrisa. Doblé rápidamente el cartel que ahora se encontraba en mis manos y me lo guardé en el bolsillo trasero; lo primero que se me vino a la mente después fuimos mi banda y yo con un pastizal en las manos y muchos fans gritando nuestros nombres, pero lo pensé detenidamente...
¿Quiero ganar un premio con estos tíos?
Quiero decir; no me gustaría sonar egoísta, pero este no es mi lugar, no debería ni cantar en un bar, es más, yo quería pasar del conservatorio a un escenario con luces, no con alcohol...
No sé lo que quiero. Ya no.
Pienso que soy un listillo, y en parte lo soy. Pero lo cierto es que no sé qué hacer con mi vida. Y ya tengo una edad.
Era mucho que pensar, la verdad. Me quedan muchas cosas por descubrir. Pero sabía que en ese bar no quería aprender nada más.
Por eso decidí irme y tomar la iniciativa al día siguiente.
– Aquí tiene.
– Muchas gracias – Respondí antes de dirigirme a la salida de la tienda.
Solo tuve que hacer una llamada. Una llamada a mi madre; después de todo, no quería que la única mujer que siempre ha estado a mi lado ahora se separara de mí.
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Nuestra Melodía
Teen FictionCuando Dominic se entera del gran torneo de música que conlleva un gran premio se arriesga y lo echa todo por la borda con el fin de ganarlo. No sabe lo que quiere más no tiene nada que perder.
