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El Escape Planeado

El sol comenzaba a esconderse detrás de los cerros de Santo Domingo cuando Valeria se despidió de su madre con una sonrisa que ocultaba la verdad.

—Sí, mamá, voy a casa de Ana... prometo estar de vuelta temprano —dijo, mientras su corazón latía a mil por hora.

En cuanto el portón se cerró, Valeria suspiró y volteó hacia Mateo, su novio, quien la esperaba con una sonrisa cómplice en el carro.

—¿Lista para nuestro pequeño secreto? —preguntó Mateo, tomando su mano.

—Más que lista —respondió Valeria, con un brillo travieso en los ojos—. Esta semana de planificación ha valido la pena.

Arrancaron rumbo a San Cristóbal, con la emoción de un escape clandestino. El aire estaba impregnado de risas y miradas furtivas, mientras hablaban de cosas triviales para despistar cualquier preocupación.

—¿Te imaginas que mi madre se enterara de esto? —Valeria rió nerviosa.
—No te preocupes, amor. Hoy solo somos tú y yo —susurró Mateo, mientras su mano apretaba suavemente la suya—. Nada más importa.

El camino parecía interminable, pero el tiempo se desvanecía con cada canción que sonaba en la radio y cada conversación entre risas y caricias. Todo parecía perfecto, hasta que, a los 55 minutos de carretera, el carro comenzó a hacer un ruido extraño.

—¿Escuchaste eso? —preguntó Valeria, con el corazón encogido.
—Probablemente solo es el motor calentándose —dijo Mateo, intentando sonar confiado.

Pero la tensión creció cuando, después de revisar con un mecánico local, todo parecía estar "bien". Suspiraron aliviados y continuaron el viaje rumbo a la playa.

Entre Risas & GirasolesTempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang