El cementerio de Whispering Pines era un lugar de paz artificial. Las lápidas pulidas reflejaban la luz de la luna, y el silencio era tan espeso que se podía cortar con un cuchillo. Pero el silencio es una mentira que esconde bajo su neblina los actos crueles de los que fingen ser "héroes".
Silas lo sabía. Para él, el cementerio, que según se mantenía vigilado para que las almas descansaran en paz, era un teatro, y los cuerpos recién enterrados, sus marionetas. No los controlaba por diversión, sino para calmar el dolor de su propia alma.
Una voz, suave como el susurro de la tierra sonó justo a su lado y rompió el silencio sepulcral.
– Es un espectáculo hermoso – dijo.
Silas se giró. La vio de pie sobre una lápida, una silueta elegante bajo la luz de la luna. Aza, la reconoció por el retrato que tenía la policía en los "Se busca", además de tener un rostro fuera de los común.
Multiples ojos que son una constelación de orbes negros que brillaban en su piel pálida, un espectáculo inquietante y fascinante. Su sola presencia hizo que los hilos de Silas temblarán.
–No es un espectáculo – Respondió Silas, su voz ronca, áspera e indiferente, mirando al suelo bajo los pies de ella –Es una elegía.
Los labios agrietados de Aza se curvaron. – Llámalo como quieras, Lo que yo veo es un festín de emociones.
Silas sintió la mirada de cada uno de los ojos de Aza pesando sobre él, no solo lo veían, sino también analizaron la tristeza que se filtraba de las grietas de su alma. Con una sensación que no entendía en la garganta, movió los hilos y uno de los cadáveres se interpuso entre ellos.
Él manipulaba la muerte; ella se alimenta del dolor.
Eran dos depredadores en el mismo ecosistema. No debe permitir que ven sus debilidades.
–El Ojo lo sabe todo, así que yo se todo– murmuró Aza, bajando de la lápida con una gracia inquietante, rodeando el cadáver para dejarse caer al lado de silas – Sabe de tu desesperación, la misma que te hace bailar con los muertos, tranquilo.
Silas frunció el ceño, mirándola de arriba abajo antes de continuar su elegía. Hay algo ella que le hace sentir, sentir una familiaridad retorcida, ella también tenía un aura de melancolía.
Tal vez, La hechicera es tan fría y oscura como él, una criatura de la noche que vivía para el dolor.
–¿Y tú? ¿Vives de la desesperación de los demás, verdad? – preguntó Silas. Su voz era un susurro que se perdía en la noche pero resonó en el sucio cementerio.
Así es – asintió Aza. – Y el Ojo se deleita con ello.
– Entonces, ¿qué haces aquí? ¿Vienes a alimentarte de mi desesperación? –Su tono sonó más a la defensiva de lo que esperaba y uno de sus hilos tembló haciendo caer un cadáver.
Aza se acercó más, mirándolo fijo, sus ojos parpadearon al unísono, y Silas sintió una punzada de pavor mezclada algo...diferente. Trago saliva, apretando los dientes.
– No, la tuya es diferente. Es cruda, real. Me intriga.
Silas dejó de mover los hilos de sombra. Se sentía expuesto, como si ella hubiera pelado las capas de su alma y estuviera mirando directamente a la herida.
–¿Qué quieres, Aza?
–Quiero que me muestres más
Silas la miro, confundido, sintiendo un calor en sus mejillas, frunció el ceño antes de volver a mirar al frente, apretando los dientes – ¿ Para que?.
ŞİMDİ OKUDUĞUN
El marionetista de la hechicera
FantastikUn joven con el alma desolada capas de controlas y mover a los cadáveres con hilos, solitario como todo excluido aislado, una noche, bajo la luna, alguien se topa con el. La historia de amor de dos depredadores
