Capítulo 1

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Los días para Will eran más o menos iguales a sus dieciocho años.

Dormir hasta las once de la mañana, recalentar la pizza de la noche anterior, vigilar que Beverly siga respirando; poner el café a hervir, darse una ducha, salir a tomar las clases de criminología de una de la tarde hasta las cinco; regresar a su cuarto, escuchar las tenebrosas historias de Beverly y sus conquistas de la noche anterior.

Luego, fingir que realmente le importa el tamaño del pene del chico con el que finalmente se fue su mejor amiga, alistarse para servir tragos en el Bar del Dragón, trabajar medio tiempo soportando a todos los ebrios de la ciudad, que tienen la misma edad de su padre. Y finalmente, a las once, casi a la medianoche, conectarse al servicio de stream; para jugar hasta que haya juntado al menos cien dólares. Lo cual nunca pasaba, pero lo intentaba.

Una vez llegó a los cincuenta, aunque no es algo de lo que esté orgulloso. Sobre todo en el "cómo" lo hizo.

Podría llamar a su padre y decirle que a las justas tenía para comer, ya que la mayor parte de la beca se iba en la escuela y en el alquiler, pero eso sólo iba a significar darle problemas a su padre, que, a su manera, a las justas podía comer porque el dinero se le iba, pero en el casino y otras deudas.

— Buenos días, Game Boy.

— Cierra la boca, por favor.

Bev estaba despierta ese día a las once y media, lo cual era toda una hazaña, ella trabajaba en el mismo bar que Will; sólo que Bev iba a los cuartos personales por bailes privados, del turno de once a tres de la mañana, cuando Will se iba.

Bev le consiguió el trabajo, sólo de mesero, aunque claro que alguna vez le dijo que tendría mucho dinero si iba a los cuartos privados. Will entró en tal combustión nerviosa, que jamás volvieron a hablarlo. Pero Bev era diferente, casi bailaba para tipos porque quería, más que porque debía.

No era un tema del que solían hablar, más por Will que por ella, Bev adoraba hablar de todo de lo que no se debería hablar. — ¿Cómo te fue anoche?, ¿algún psicópata se sumó a tus dieciocho suscriptores?; ¿ya tienes un acosador?; ¿por fin alguien con plata? No hablo de los tipos de cinco dólares, hablo de un pez gordo.

— Mis emisiones son más seguras que tú bailando para figuras paternas, estoy contento con mis tristes seguidores, así sean de cinco dólares.

— Yo por lo menos conozco a mis clientes, Will... Les veo la maldita cara.

— Dios, esa es la peor parte. Yo al menos no tengo que verlos, además, yo no estoy bailando, yo estoy jugando en compañía.

— Se masturban viéndote poner la bonita cara de niño abandonado que pones cuando pierdes.

Enrojeció, tan rápido que Bev estaba riendo antes de que pudiera responder; porque sí, lo sabe, probablemente ellos lo hacían.

No quería saber sobre eso, no quería entender el por qué, tampoco.

El departamento tenía una sola habitación, por lo que, en un sorteo poco justo, Beverly terminó con la única recámara y Will terminó en la sala, lo cual después de un tiempo significó la mejor resolución.

Will no quería ver a los tipos que Bev metía de vez en cuando en la casa, sólo verlos irse por la mañana y todo eso, funcionaba. Sólo porque Will no se liaba con nadie, porque Will era terriblemente virgen, como diría Bev; mientras que Will le decía: "Eso no es importante, no soy menos adulto por no coger, ¿sabes? Ni siquiera me importa."

— Se masturban, ya tienes que aceptarlo.

— Dios, café. Para soportar esto necesito... Café.

— ¡Qué sean dos!

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⏰ Last updated: Sep 04, 2025 ⏰

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