Cuando la mamá de Will falleció, Hannibal Lecter tuvo que lidiar con dos Graham's tristes a la vez: Su mejor amigo llorando en silencio, sacando las cosas de su esposa de la casa, tropezando por momentos, preguntando por ella en algunos instantes de confusión, perdiéndose en la realidad hasta que sus miradas se encontraban.
Por otro lado, el otro Graham de tan solo dos años, también lloraba pero desconcertado en sus brazos, con sus enormes ojos verdes, mirándolo sin decir una sola palabra, preguntando a gritos silenciosos donde estaba su madre. — Si deseas puedes irte hombre, sé que no te gustan los sentimentalismos, yo puedo solo, yo...
— No tengo nada qué hacer, de hecho es entretenido, siempre quise pasar tiempo con Will, parece inteligente. — El niño le babea encima, luego sigue llorando, se atora un poco y Hannibal lo golpea en la espalda. Ahora llora con tranquilidad y Hannibal le sonríe a su amigo. — Un poco emocional, pero aún entretenido. Me quiero quedar un rato más, si me dejas.
— Sí, claro, quédate, quédate. — Cree que no lo ve, pero cada que seca sus lágrimas con la manga de su camisa, hace un gesto brusco que haría imposible el hecho de no notar que llora, que aún un mes después de lo de Carolina, sigue llorando.
Entonces Hannibal, que solo ha sabido de leer, de beber, de estar en los buenos momentos, distante de sus propios sentimientos, intenta ser un adulto funcional por los dos seres abandonados en esa casa. Se pone de pie, golpea a Will en la espalda una vez más y lo deja en su corral para disponerse a limpiar la sucia cocina, que si sigue oliendo de esa forma, siente que lo matará a él también.
Es lo último que hará por su mejor amigo luego de ese mes de compañía pues ya no puede hacer más por él.
Sonríe ante su broma privada de lo de morirse y se da cuenta de que el tampoco sonríe hace mucho, no desde que Carolina empezó con las quimioterapias hace tres meses y todo pasó muy rápido: En tres meses perdió a su amiga, perdió el espíritu de su mejor amigo y sólo recibió como paga a esa especie de hijo adoptivo que lo único que sabía era llorar, mirarlo raro y no decir ni media palabra. — ¿Sabes lo que leí el otro día en internet?
Su mejor amigo estaba mirando a la nada mientras Hannibal barría las latas de cerveza del piso. — ¿Si?
— Que los niños a los dos años ya tenían que hablar.
— ¿Y?
Hannibal señala al niño que lo mira de pie en su pequeño corral, en su pausa de llanto, imitando a su padre en lo de estar sumamente distraído. — Will tiene dos años, ¿verdad?
— Sí.
Entonces Hannibal le tira un golpe en la cabeza a Beau Graham, su amigo de toda una vida. — No habla, no dice una palabra, es aburrido. — Su mejor amigo lo mira con la ceja en alto. — Tiene que hablar, hombre.
Beau Graham suspira, no hace caso al golpe. — Carolina decía... — Nudo en la garganta. — ... Decía que se iba a tomar su tiempo, que lo haría cuando estuviera listo. — Sonríe y Hannibal tiene el instinto de salir corriendo ante tanta pena. — Ella practicaba con él, a veces parecía que iba a decir algo, balbuceaba... — Sonríe de nuevo. — ... Ya lo hará, creo. A su ritmo.
Hannibal mira al niño y Will lo mira de vuelta. — Habla. — Le pide.
— Hannibal, así no funciona. No puedes pedirle... — Hannibal lo vuelve a golpear en la cabeza, solo un lapo suave que hace que Beau se calle.
Entonces Hannibal entrecierra los ojos, Will le entrecierra los ojos de vuelta y golpea con la escoba una esquina del corral. — Habla, alegra a tu padre, vamos.
BINABASA MO ANG
El amigo de papá (Hannigram)
FanfictionLa historia de como un joven Will se enamora del mejor amigo de su padre,
