Me desperté en un lugar al que no recordaba haber llegado, con la luz entrando por la ventana. Me incorporé todavía tapada por las sábanas, no tenía ropa debajo de ellas. A mí lado no había nadie, pero si había la ropa de un hombre tirada en el suelo, junto... A la mía. Mierda. También había el sobre de un condón en la mesita del otro lado de la cama. Era una habitación muy grande y lujosa, con quién había pasado la noche, tenía dinero, y no poco precisamente. No sabía cómo lo había hecho, pero, hecho estaba.
Me levanté con cuidado por mi ropa, y me empecé a vestir. Era un vestido azul claro de tubo, por debajo de las rodillas, y mis tacones blancos que ahora no me pondría, estaban tirados por allí.
Me senté en la cama unos segundos antes de que se abriera la puerta del baño, levanté la mirada, y me quedé congelada por unos instantes.
- ¿Liam Grace?- Pregunté, aunque ya sabía la respuesta.
- ¿Te sorprendes?- Sonrió. Obviamente era el, solo que no me lo podía creer. Era un actor muy conocido, de los que más podría decir. Se hizo famoso hace dos años en la película "The poet warriors", con solo 20 años. No sabía que decir, se acercó a su mesita de noche a por ropa nueva.
- Yo... ¿Cómo he acabado aquí?- Pregunté un tanto desubicada. Sinceramente, no es un actor que me gustara demasiado, es guapísimo, eso nadie lo niega, pero... Sus películas y series no eran de mi estilo. Pero aún así, a cualquiera le dejaría en blanco despertar junto a él.
- ¿Te lo resumo?- Preguntó el empezando a ponerse la camiseta, y yo asentí- Mira encima de esa mesa.- Señala. Me levanté a mirar, había un papel con mi firma y un bolígrafo al lado, era un contrato de confidencialidad. Dónde me he metido...
- Eh... Pero yo no recuerdo nada.- Intenté excusarme, como si lo hecho no estuviera hecho ya.
- Sí, pero has firmado eso igualmente, así que, no puedes decir nada de lo ocurrido aquí. A nadie.- Aclaró- Además... Creo que me interesas, no solo en lo sexual.- Explicó el, a mí simplemente la información no me entraba en la cabeza, así que tan solo le miré.
- ¿Me puedes explicar cómo ha pasado todo? Sin resúmenes.- Pedí, y el asintió con una sonrisa, parecía amable.
Y él, empezó a explicarme, mientras yo estaba sentada en un lado de la cama y el en el otro.
Liam
Volví a Nueva York después de grabar una serie en Texas, para celebrarlo fuimos a cenar los del staff y yo, pero después nos marchamos a una fiesta que estaba al lado del restaurante. Nuestro plan era ir a la zona VIP, pero alguien lo interrumpió.
Al entrar a la discoteca, mis ojos fueron directos a una chica, estaba bailando, divirtiéndose, con un vaso de licor en la mano. No iba con amigas, estaba sola, y entre toda la multitud era la que más resaltaba. Tenía el pelo largo, ondulado y de color castaño oscuro, al igual que sus ojos. Llevaba un vestido azul cielo de tubo, con un escote no demasiado pronunciado, y la falda le llegaba por debajo de las rodillas, aún así, ni siquiera los tacones la echaban hacía atrás a la hora de bailar. Mis guardaespaldas iban pegados a mi, para vigilar de que nadie se me hechara encima o cosas por el estilo, me adentré entre la gente para acercarme a ella.
- Hola.- La saludé.
- Hola.- Saludó ella.
- ¿Quieres venir al VIP?- Pregunté directamente, si me rechazaba, estaría bien, la entendería, pero si no lo hacía quizás pasaría con ella una buena noche.
- ¿Enserio?- Yo asentí, y le ofrecí la mano para que viniera conmigo. Entramos en la sala aquella, estábamos solos, con los guarda espaldas, que se quedaron en la puerta.
Empezamos a hablar de ambos, me dijo su nombre, un nombre único, pero que a la mañana siguiente solo sería un borrón gracias al alcohol, y lo mismo para ella, seguramente. Todo lo que hablamos en ese momento, quedó en el olvido en menos de unas horas.
- ¿Quieres ir al Hotel del Dorado?- Mi padre es el dueño del hotel, lo abrió gracias a mí, cuando la película que grabé fue una de las más famosas casi del mundo, y por eso la habitación 2 de la planta más alta del hotel, me pertenecía a mí, tenía entrada gratis.
- Ah, claro, sí.- Afirmó.
Una vez allí, le enseñé "mi habitación" y bueno, acabamos teniendo una noche de pasión.
Cuando acabó de explicar, empecé a recordar algunas cosas, no todas, pero si algo más que al principio.
- Madre mía...- Murmuré para mí misma.
- Tú sabes mi nombre, pero yo no recuerdo el tuyo, ¿podrías...?
- Lluvia, me llamo Lluvia.- Contesté sin dejar que el acabara la pregunta.
- ¿En serio?- Ella asintió- Que bonito, como tú.- Me sonrojé ligeramente ante ese comentario, no me lo esperaba.
- Bueno, yo... Me tengo que ir. Tengo que ir a trabajar esta tarde.- Expliqué.
- ¿Dónde trabajas?- Preguntó mientras sacaba el móvil.
- En las oficinas de allí.- Señalé a través de la ventana, se veían desde el hotel.
- Yo te llevo, están un poco lejos.- Me negué, pero el insistió y acabé accediendo- Dame tu número.- Pidió, aunque parecía más una orden.
- Claro, ten.- Le enseñé.
- No digo en broma lo de que me interesas.- Me recordó, mientras yo me ponía los zapatos- Esta noche, puedes volver aquí. Es sábado, mañana no trabajas, ¿verdad?- Yo asentí, de lunes a viernes iba de mañana, los sábados de tarde y domingos fiesta- Bueno, ¿prefieres que te deje en casa para que te cambies?
- Pues sí, la verdad es que sí. Gracias.- Sonreí ligeramente.
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Ambrosía
RomantikUna hermosa chica llamada Lluvia, a la cuál no le faltaba dinero, pero tampoco le sobraba, por accidente acaba en la cama de un famoso actor, con una cartera muy amplia. ¿Acabará todo en un simple papel?
