Había comprado un billete de avión. Se había arrodillado ante mí. Me acababa de pedir matrimonio. La persona que había sido mi vida los últimos meses y que sugirió nuestra ruptura para darnos espacio para crecer me estaba proponiendo matrimonio. Pensé que el corazón me dejaría de latir en cualquier momento. Me quedé completamente paralizada, sin saber cómo reaccionar. En mi mente, barajé dos opciones: la primera, salir corriendo del aula. Y la segunda, decir que sí. Ninguna de las dos me parecía buena, pues no era plan dejar a Luke plantado con el anillo en la mano, pero decirle que sí después de tres meses separados…
Estaba claramente arrepentido por haber sugerido la separación, pero no podía aceptar así de rápido. Todavía recordaba nuestra última conversación, las noches sin dormir pensando en él y el sentimiento de soledad al llegar a Londres sabiendo que no volvería a estar con él. Y si yo había sufrido esas inseguridades no quise imaginar lo que sintió él. Al f in y al cabo, Luke era mucho más inseguro que yo. Y ahí estaba, hincando la rodilla en el suelo de mi clase con un anillo en la mano y sin una respuesta. Mi cerebro me decía lo precipitado que era todo, que me arrepentiría, que no saldría bien. Pero mi corazón me dijo que me tirara a por el amor de mi vida, que accediera a pasar una vida entera con él. Y las decisiones amorosas no se toman con el cerebro, sino con el corazón. Me tomé unos instantes para inspeccionar a mi ex novio antes de salir corriendo hacia él, arrodillarme y darle un abrazo.
-Sí- respondí.
Suspiró de alivio al escuchar mi respuesta. Aún con mis brazos rodeándole, comencé a contarle lo que tanto tiempo llevaba reprimiendo.
-Te he echado muchísimo de menos, Luke. Muchísimo. Te quiero con locura, eres el amor de mi vida.
- Por favor, prométeme que la próxima vez que se me pase una gilipollez por la cabeza me convencerás para darme cuenta de que estoy equivocado. Porque lo estuve. Dejarte fue la cosa más estúpida que he hecho nunca.
Me separé de él y le miré a los ojos, poniendo las manos en sus hombros.
-A la mierda todo. No tenemos que pensar en estos tres meses, sino en todos los que nos quedan. Y no, no estabas equivocado. Tenías toda la razón al pensar que esto era lo que nos vendría bien, porque madre mía, no sabes cuánto me gusta este trabajo. Gracias por todo.
-No, Vic, no. No tienes que agradecerme nada. La cagué como nunca. Pero quiero que sepas que cuando me pongo a pensar en todo lo que he hecho mal, tú eres la única cosa que pienso que he hecho bien. Cada cosa que he vivido junto a ti, cada risa, cada beso. Lo único malo que tuvo estar contigo fue ser tan tonto y pensar que dejarte era una opción. Cada noche casi te llamaba para decirte que te echaba de menos y que siempre serías tú ante todo lo demás, pero supuse que no querrías saber nada de mí. Antes de que pudiera seguir hice lo que había anhelado desde hacía tanto tiempo: puse mis labios sobre los suyos y le besé. Aprecié cada instante de aquel beso. Lo había echado tanto de menos…
-¿De verdad crees que podría enfadarme contigo por dejarme para que me centrara en lo que más quiero? Y Luke, has comprado un vuelo para venir hasta aquí para pedirme matrimonio, decir esas cosas tan bonitas y volver a dejarme claro que eres el amor de mi vida. No puedo enfadarme contigo.-Me miró y se pasó una mano por el pelo.
-Eeeh, Vic, tengo mala memoria- dijo con una risita-, ¿me puedes repetir tu respuesta?
-Sí, Luke, me caso contigo- ahora la que reía era yo.
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Todas las heridas que conseguimos sanar
RomanceLa historia de amor de esta pareja solo acaba de empezar. Victoria tiene un gran debate, no sabe qué decisión tomar ante la situación que le plantea Luke. ¿Conseguirán Luke y Victoria superar su ruptura y sanar las heridas abiertas sin crear algunas...
