Allá en las montañas, donde el aire es más fresco y se pueden escuchar el cantar de las aves, vivía una niña risueña el cual llevaba por nombre "Camila ". Esta dulce niña era cuidada por sus abuelos junto con su hermano mayor "Javier" el cual era tan inquieto como una pequeña cabra.
Ella tenia por costumbre salir de paseo cerca de la ladera de la montaña, junto a su abuelo y su hermano. Un tarde mientras iba caminado algo llamo su atención, y como cualquier niño curioso se acerco al lugar, poco después o mejor dicho casi al instante se dibujo una sonrisa en su rostro, puesto que se trataba de un jardín de flores de todos los colores que pudierais imaginar.
Sin pensarlo dos veces la niña corrió hacia el maravillada por todo aquello que veía, momentos después llamo a sus dos compañeros de camita para que también pudieran ver aquel lugar y porque no, así compartir su alegría.
-- Camila: ABUELITOOOOO!!!!! JAVIIIIII!!!, rápido vengan a ver lo que me encontre.
Sus acompañantes también se sorprendieron por la enorme cantidad de flores que allí había.
--Abuelo: A la verga!!! solo miren este lugar como se nota que ya esta empezando la primavera
--Javi: Wow!!! espérame Cami... ya voy para allá.
Mientras Camila estaba muy distraída con tantas flores alrededor, las tomaba, las olía, e incluso les hablaba con dulzura como si de sus amigas se trataran, al poco tiempo de ver y jugar se topo con un pequeño puñado de flores azules, el cual para ella tenían un encanto especial que le fascinaba, tal vez por su azul tan vivo como el que se veía en el cielo, o quizás cualquier otra cosa, ¿Quién sabe?, a los ojos de un niño el mundo esta lleno de cosas asombrosas.
--Camila: buenos días señoritas flores, sera que me pueden dar el permiso de olerlas.
Como era de esperarse las flores no respondieron.
--Camila: ya veo! Ustedes son muy tímidas, siendo así tomare su silencio como un sí.
La niña procedió a inclinarse con delicadeza olio las flores, no hacia falta decir nada su sola expresión, decía "huele muy rico".
Por otro lado Javier jugaba con las flores pero este tendía a ser un poco más brusco y al final las terminaba dañando, no con mala intención simplemente así juega él. En ese momento giro la mirada a donde estaba su hermanita, la vio muy concentrada, hablando con unas flores de color azul que el nunca había visto, se acerco a ella y dijo:
--Javier: Cami, ¿qué son esas flores?
Camila salto del susto puesto que estaba muy sumergida en lo suyo, pasado eso le contó que solo estaba hablando con esas bellas flores de color azul que ella tampoco había visto antes. Al escuchar esto Javier se acerco a ellas, a lo cual la niña se interpuso frente a él para impedirle el paso, ya que conocía bien a su hermano y sabia que era muy brusco con las cosas y no quería que las dañara.
--Javier: Cami, déjame verlas, que también quiero olerlas.
-- Camila: NO!!! porque tú eres un bruto que no tiene cuidado con nada.
Javier al ver que su hermanita no se movía sin importar lo mucho que insistiera, termino moviendo la por la fuerza, a lo cual Camila se enfureció y trato de empujarlo de vuelta, ahí comenzó un forcejeo entre hermanos, a los pocos momentos Javier siendo el mayor y por ende el más fuerte de los dos, terminó empujándola con demasiada fuerza y la pequeña niña sin más cayo de espalda, y al levantarse se dio cuenta de algo muy triste, puesto que había caído encima de las flores que con tanto esfuerzo cuido. Al ver pétalos en sus manos rompió a llorar desconsolada.
--Camila: mira lo que hiciste... por tu culpa dañe a la señorita flor!!!
--Javier: disculpa Cami!!! no quería hacerlo, yo solo queria olerlas como tú.
De pronto los interrumpió su abuelo que había visto todo a lo lejos, y con un semblante tranquilo dijo:
--Abuelo: ustedes dos aún tiene mucho que aprender, por un lado Javier debes aprender que hay cosas en la vida que son frágiles y debemos ser un poco más cuidadosos con ellas... sé que no lo haz hecho a mal, pero aprender a tener tacto y sutileza en algunas ocasiones es algo que todo varón debe aprender un día... pero tranquilo poco a poco lo entenderás, créeme te lo dice un viejo jajaja
Continua hablando pero esta vez mira a su pequeña nieta.
--Abuelo: y tú Camila, se que aún eres muy pequeña para entenderlo del todo pero debes en cuando algunas cosas se rompen por mucho que las cuidemos, como esas flores que tanto te gustan, a veces solo son cosas que pasan sin importar mucho por el motivo que sea, pero no estés triste por ello, ya que no solo porque se hayan roto no quiere decir que ya no volverán a crecer, quizás diferentes a la ultima vez pero aún así hermosas a su manera.
--Abuelo: En fin porque no actúan como buenos hermanos y se disculpan con el otro por estas pequeñeces
--Javier: el abuelo tiene razón, perdón por empujarte solo quería oler las flores y jugar contigo.
--Camila: perdon hermanito, por no dejarte oler las flores, ya no estoy tan molesta contigo.
--Javier:ehhh? Osea que aún no me perdonas del todo.
--Camila: jajaja es broma si lo hago.
El abuelo recoge otras dos flores azules y se las da a cada uno, y dice:
--Abuelo: vamos a casa su abuela debe estar preparando algo de comer.
FIN
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La niña de las flores azules
Short StoryEs una pequeña historia sobre la vida y las lecciones que uno aprende al crecer... inspirada en elementos de mi vida cotidiana
