"Confusiones y mensajes perdidos"

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Tiresias estaba sentado en la misma roca de siempre, el aire llenando sus pulmones mientras escuchaba el murmullo del bosque. Podía oír cada hoja moviéndose, cada pájaro cantando, incluso el silencio parecía hablarle. Lo que no podía oír… era la forma en que Hermes, dios mensajero y bromista profesional, planeaba arruinarle la mañana.

—¡Oh, gran Tiresias! —exclamó Hermes, materializándose de la nada con una sonrisa que desafiaba toda lógica—. He traído noticias importantes, secretos del Olimpo y… ¡una manzana!

—¿Otra vez eres tú? —respondió Tiresias con un suspiro, apoyándose en su bastón—. Hermes, si tu noticia es otra trampa para que pierda el equilibrio… te juro que hoy no habrá risa que te salve.

—¿Trampa? ¡Jamás! —dijo Hermes con aire ofendido, aunque su pie ya buscaba esconder la manzana detrás de su espalda—. Solo vine a… enseñarte algo. Sí, eso.

Tiresias frunció el ceño. —¿Enseñarme? Hermes, recuerda que soy ciego… y aparentemente tú también tienes problemas de geometría, porque siempre apareces donde menos me conviene.

Hermes soltó una carcajada, invisiblemente encantado por la frustración del vidente. —¡Ah, pero ahí es donde te equivocas, querido Tiresias! No necesito que veas para que sientas el espectáculo que preparo.

Antes de que Tiresias pudiera replicar, Hermes se acercó y depositó la manzana sobre su bastón. Tiresias la tocó, percibiendo su forma perfecta, su aroma casi celestial.

—¿Qué es esto? —preguntó.

—Un mensaje. —Hermes sonrió pícaramente—. Cada mordida es un secreto del Olimpo. Una sola mordida y… bueno, digamos que tendrás información privilegiada sobre los dioses… y sobre mí.

Tiresias levantó una ceja (lo que equivalía a levantarla mentalmente). —¿Y cómo se supone que voy a comer sin caerme?

Hermes se inclinó, rozando la mano de Tiresias accidentalmente, y susurró: —Confía en mí. Siempre.

—¿Esa es tu forma de bromear, o realmente me estás diciendo que confíe en un dios que vive desapareciendo y apareciendo en los momentos menos convenientes? —dijo Tiresias con ironía—. Por cierto, “confía en mí” fue la peor frase de la historia, ¿lo sabías?

Hermes se encogió de hombros, divertido. —Tal vez, pero funciona… algunas veces.

Hubo un silencio incómodo, uno que no requería ver para sentirse pesado. Tiresias sonrió levemente. —Hermes, ¿alguna vez piensas en las consecuencias?

—Nunca —admitió él con total sinceridad—. Y sin embargo… cada vez que te veo, me pregunto por qué sigues soportándome.

Tiresias sintió un calor extraño en el pecho, un contrasentido que le hizo sonreír aún más. —Supongo que… porque tu caos es más entretenido que la paz.

Hermes soltó una carcajada y se sentó junto a él, dejando caer otra manzana sobre sus rodillas. —Entonces estamos hechos el uno para el otro. Caos y sabiduría ciega. Perfecto.

—O una combinación peligrosa —replicó Tiresias, pero no pudo evitar tocar la mano de Hermes con la suya, un roce ligero que decía más que palabras—.

Hermes inclinó la cabeza y susurró: —Peligroso… pero delicioso.

Y así, entre risas, manzanas y silencios que hablaban más que cualquier palabra, Hermes y Tiresias continuaron su extraña danza de caos y clarividencia, recordando que incluso los dioses podían aprender un poco de paciencia… y los mortales, un poco de locura.

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Es mi segunda historia de y le doy gracias a mi hermano Stayfanskx, a mí hermana skk_solangelo_snsb y a mí hermano demigodSatsha por darme la idea para hacer este one-shots.

Querido lector si te gusto este one-shots no olvides dejar tu voto y un comentario en esta historia, así yo y mis hermanos nos motivamos a escribir más historias al saber que a ustedes les gusta, gracias por leer, sin más me despido.

Cuídense, nos vemos en otra historia...

Ethan...

"Confusiones y Mensajes Perdidos"Hikayelerin yaşadığı yer. Şimdi keşfedin