Isobel Blackwood siempre fue distinta. Una Gryffindor de sangre pura, criada entre secretos, rumores y un apellido que pesaba más de lo que ella admitía. En Hogwarts aprendió a llevar su rebeldía como un escudo, pero nada la preparó para cruzarse co...
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
—Introducción.
isobel blackwood.
El apellido Blackwood proviene de una de las familias antiguas de magos en Gran Bretaña, conocida por su linaje "puro" y su relación con la tradición. Aunque no tan famosa como los Malfoy o los Black, los Blackwood pertenecían a los llamados Sagrados Veintiocho —ese grupo de familias registradas como sangre pura en los años 30.
A diferencia de otros linajes, los Blackwood no buscaban tanto poder político como prestigio social. Eran una familia orgullosa, con un estricto código de honor y un fuerte sentido de pertenencia, pero con el paso de los años empezaron a fragmentarse: algunos defendían las viejas costumbres de superioridad hacia los muggles, mientras otros, como los padres de Isobel, tenían ideas más abiertas.
Por eso, Isobel creció en un hogar de sangre pura, rodeada de tradiciones y expectativas, pero desde pequeña mostró un espíritu distinto: cuestionaba reglas, desobedecía protocolos y se inclinaba más hacia la valentía que hacia la obediencia. Cuando el Sombrero Seleccionador gritó Gryffindor, fue un golpe duro para su familia, que esperaba verla en Slytherin como la mayoría de sus antepasados.
Esa contradicción es parte de su carácter: aunque es sangre pura, Isobel no se rige por la pureza de la sangre, sino por la fuerza del corazón y la lealtad hacia sus amigos.
Sus mejores amigos eran nada menos que Fred y George Weasley, cómplices de todas sus locuras; con ellos compartía esa chispa traviesa y la creatividad sin límites.
También se había ganado la confianza de Harry, Ron y Hermione, formando un grupo sólido donde se mezclaban risas, discusiones y lealtades inquebrantables.
Isobel no temía enfrentarse a nadie —ni siquiera a profesores severos como Snape— y esa misma determinación la convertía en una aliada valiosa y en una amiga ferozmente leal.
Siempre con la varita lista, el corazón dispuesto a luchar y la sonrisa desafiante, era de esas brujas que parecían destinadas a dejar huella en la historia de Hogwarts.
Un día como otro, la vida de Isobel dará un cambio inesperado al conocer a Mattheo Riddle. O al menos una parte de el...