"¿Estás seguro de que es buena?" Iwaizumi estaba de brazos cruzados frente al dealer. Hanamaki a su lado, y Oikawa asomando la mirada como un gato curioso.
La cochera, que había sido el punto pactado de encuentro entre los chicos y el distribuidor, era húmeda y estaba iluminada a penas. Una sola bombilla colgaba del techo, lo que hacía que se sintiera más malo de lo que ya era.
Había una caja de madera, que el dealer usaba como silla. Estaba sentado, al parecer cómodamente. Oikawa no entendía como podía sentarse así, con unos jeans así se apretados.
"Pues obvio." Se rió Ren, el vendedor en cuestión, sacudiendo la pequeña bolsa transparente, donde estaba la cocaína que los chicos querían comprar. "Directo desde Colombia, niño. Sólo vendo calidad."
"¿Colombia?" Oikawa mira a Hanamaki con duda. Su amigo rueda los ojos.
"Donde hacen el café." El dice, y Oikawa asiente, ya ubicado en tiempo y espacio. Estaba algo borracho, no podìan culparlo.
"Bueno." Iwaizumi asiente, convencido. "Dame una bolsa pequeña, no necesitamos gran cosa." Asegura, sacando su billetera.
"Si vas a drogarte, hazlo bien al menos." Ren ríe, y saca una bolsita más grande de lo que Iwaizumi había pensado comprar. "Esto es lo que necesitas para hacer al menos, tres buenas rayas."
"Sí, Ren, acaba con mi dinero." Iwaizumi rueda los ojos, le da el dinero y toma la bolsita. La examina de cerca, algo moviéndose en su estómago.
Esto está mal.
"Es un placer chicos." Ren guarda el dinero en su bolsillo, y los tres chicos se despiden silenciosamente, la culpa pesándoles en los hombros. Estaban en la puerta de la cochera cuando lo escuchan carraspear, y voltean a ver al distribuidor con algo de recelo, sorprendiéndose al verlo mirarlos con lo que parecía, era lástima. "Recuerden, úsenla ustedes a ella. No dejen que ella los use."
El momento ya era algo tétrico, con la luz tenue de la cochera a penas iluminándolos, y ellos a punto de salir. Sin embargo, Oikawa ríe con ganas, haciendo que todos lo miraran como si estuviese demente.
"Bu, estúpido, no somos adictos. Sólo queremos saber qué se siente, y ya." Oikawa le habla con tono burlón, e Iwaizumi mira a Ren con cautela, sabiendo que si se molestaba sería un problema, que Hanamaki no peleaba y que si Ren trataba de joder a Oikawa, él tendría que darle una paliza. Ren se encogió de hombros.
"Si tú lo dices." El dealer se sentó nuevamente, sacando un cigarrillo para encenderlo. Con el cigarrillo en los labios y el encendedor en la mano, mira a los chicos con disgusto. "No se queden ahí, imbéciles, ya tienen su mierda. Váyanse."
Salen de la cochera, alejándose de la calle a paso rápido, sabiendo que era una mala zona.
Ninguno habla. Solo se oyen sus respiraciones mientras el frío de la madrugada les entumece las narices. Habían tenido su fiesta de despedida de la secundaria, y estaban demasiado enérgicos para irse a sus casas.
Iwaizumi contó cómo un amigo de su hermana había dicho que tuvo el mejor polvo de su vida luego de drogarse. El chico no había especificado con qué, y el dealer les ofreció lo que le pareció "adecuado" para los chicos.
En resumen, Oikawa era la persona más insistente del mundo, asegurando que si compraban la droga, iba a hacerle un oral al que se quedara despierto con él.
En broma, porque los tres eran totalmente heterosexuales.
Cruzando la esquina para llegar a la casa de Oikawa, Hanamaki bosteza, y se queda en medio de la calle.
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shameless | iwaoi
FanfictionOikawa e Iwaizumi cayeron en las garras de la cocaina. Y todo está bien, se drogan de vez en cuando y juegan video juegos hasta quedarse dormidos. Pero, la droga les quita los miedos. Iwaizumi se lanza sobre Oikawa cada noche, Oikawa se rinde ante...
