Río de la Plata estaba siendo perseguido a través de la selva por soldados del temido Imperio Español. Mientras corría, a lo lejos podía oir como los soldados lo insultaban y juraban atraparlo para darle su merecido.
Río se encontraba desarmado, incapaz de defenderse de los soldados, sin otra opción más que esconderse detras de unos arbustos, con el corazón latiendo a mil por minuto.
Poco a poco, su respiración agitada se fue calmando, y cerró sus ojos un momento para recuperarse...
—Creo que los perdí... —murmuró para si mismo, rascando ligeramente su cabello azul—. Al menos por ahora
Su alivio se esfumó al segundo siguiente, cuando sintió el extremo fíloso de algo rozando su cuello. Al abrir sus ojos, casi se desmaya en ese mismo instante.
Una mujer joven, de mirada fulminante, le apuntaba con su fílosa lanza. Sus ojos, marrónes como el café tostado, lo miraban llenos de odio y determinacion. Llevaba una especie de diadema de plata sobre la cabeza y sobre sus hombros caían mechones de cabello lizos y negros, como las noches en la patagonia.
—《U-una salvaje??》—apenas pudo pensar él. Había oido de pequeñas comunidades de indígenas dispersas en esas zonas, pero nunca había visto a uno de ellos en persona.
Río no pudo evitar dejar de escapar un grito algo agudo, para un soldado como él. Pero la muchacha no se inmutó, solo acercó más su lanza al cuello de Río.
—¡Che, señorita! —al fin pudó articular palabra—. ¡No estoy aqui para pelear con usted! ¡No me la ponga más dificil! —gritó escudandose con las manos, en un gesto que decía: vengo en son de paz.
—¡S-solo necesito donde dormir, para agarrarme a trompadas con los españoles mañana!
La muchacha se detuvó en seco, su expresión se suavizó y bajó su arma. Antes de hablarle a Río con una voz, aunque severa, melodíosa.
—¡Espérate! ¿Vo' no eri' español?
Los ojos de Río se abrieron como platos.
—Pero qué-- ¿Hablás español? —balbuceó Río, incorporandosé de una.
Un sonido, ramas crujiendo a unos pasos de distancia, los sorprendió. Y antes de que Río pudiera hacer algo más, la misteriosa joven desapareció de su vista.
Para su mala suerte, los soldados de los que había escapado se abrieron pasó entre la maleza que protegía a Río.
El retrocedió unos pasos, antes de que un brazo lo tomara del uniforme y lo jalara hacia las ramas del arbol.
—¡Subí', cabro leso! —farfulló la joven desde la rama del arbol, en la que sentó a Río de un jalón.
Ella después se giró hacia él e hizó un gesto, poniendo su dedo indice sobre sus labios diciendo; guarda silencio.
Entonces, ella sacó un palo lanza dardos y fue disparandole a los soldados, uno por uno, cayeron al suelo, moribundos.
La joven bajó la mirada, escaneando alrededor para ver que no quedara un soldado vivo.
Después bajo, como si nada, de un salto. Mientras Río calló estrepitosamente contra la tierra, pero ileso, levantandose rapidamente.
—¿Dijiste que necesitabai' donde quedarte? —le preguntó ella con las manos en la cintura, algo imponente. Río solo asintió, con seriedad y ella le indicó con las manos que la siguiera.
Así, Río y la misteriosa individua, se abrian paso entre la selva patagonica, con la chica al frente, guiando a Río hacia un punto desconocido.
—¡Che! —llamába Río a la pelinegra, pero ella hacia caso omiso a los gritos de Río—. Una pregunta ¿dónde aprendiste a hablar español?
Preguntó Río, tocando ligeramente el poncho negro que cubria el hombro de su acompañante. A lo que ella reaccionó apuntandole con su lanza nuevamente.
—Volvi' a tocarme y te saco la chucha con la lanza, webón —mangoneó ella, extremadamente territorial. Lo que hizo que Río retrocediera.
—Tranquila. No volverá a pasar
Durarón unos cuantos minutos más caminando, hasta que, cerca de un arrollo, Río divisó algo; una pequeña choza, hecha completamente de largas hojas secas, y en el corredor de esta habian troncos acomodados en circulo alrededor de una pila de leña para una fogata.
—Quedáte ahi sentado —le ordenó la muchacha, apuntando hacia uno de los troncos.
Río obedeció y se sentó donde le habia indicado.
Un momento después vió salir a otra indígena de aquella choza, cargando un recipiente de barro de contenido desconocido.
La otra muchacha lo miró con incredulidad, para después mirar a la primera chica con hostilidad.
Ambas comenzaron a decirse cosas en una lengua desconocida para Río. para que, antes de que la segunda hablara la primera la detuviera con la mano.
—Vamo' a hablar adentro —la segunda asintió lenta y profundamente, antes de dirigirse a la choza, la primera chica esperó unos segundos antes de seguirla, no sin antes fulminar a Río de la Plata con la mirada.
—Vo' te quedai' acá
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Río de la plata × Mapuche
FanfictionEs una historia de CountryHumans. Los personajes no son mios, son de la cuenta de NenyParadise (vayan a seguirla hace dibujos hermosos). Pero la historia y la trama si me la invente yo. Denle apoyo, porfavor, es que me dio penita hacerlo
