Amanda es sin duda, una increíble persona. No solo carismática e inteligente, sino que su figura esbelta es prácticamente perfecta.
Un cuerpo de casi un metro setenta perfectamente tonificado tras tantos años como bailarina, cintura angosta, pechos pequeños y anchas caderas. Los vaqueros ajustados que usaba y las camisillas cortas no escondían para nada que ella estaba a un nivel superior que la mayoría de los mortales.
No hablaban mucho, tal vez fueron equipo dos o tres veces para proyectos en los semestres pasados de la universidad, así que cada pequeña charla que tenían se sentía fresca, con mucho que compartir.
Encontrarla sola una tarde de sábado en el centro comercial era raro, así que cuando Amanda se le acercó con una sonrisa resplandeciente casi pensó que se trataba de otra persona, pero aquella chica es imposible de confundir.
Hablaron animadamente casi media hora frente a una de las tiendas, aún estaban de vacaciones así que el cambio físico de Kelly era novedad para la rubia.
Sus ojos se habían deslizado más de una vez hacia la figura de la pelirroja, sus jeans generalmente holgados empezaban a ajustarse contra sus caderas y muslos, bajo la camisa de seda verde una pequeña barriguita se hacía presente.
-Te queda genial esa camisa- comentó sin poder despegar los ojos.
-¿Te gusta? la compré de segunda mano porque me encantaron las flores bordadas- admitió algo avergonzada pero aún feliz de que le hubiera gustado.
Amanda asintió, -el verde te queda muy bien.
El tema de conversación cambió a compras de segunda mano, hasta que el gruñido del estómago de la rubia interrumpió la conversación, quedando ambas en silencio.
-Bueno... no comí nada desde las diez de la mañana...- trató de disculparse, frotando su nuca.
-¿Que tal si vamos a por algo de comer?- propuso su acompañante, ya era pasado de las tres de la tarde y tenía que admitir que empezaba a sentirse medio hambrienta.
Sus ojos brillaron y tuvo que contenerse para no responder por impulso, soltó un pequeño suspiro mientras ordenaba sus pensamientos.
-Ay por favor!- sonrió ampliamente -quiero de esos súpers perritos calientes que venden cerca de aquí.
Ambas recorrieron el centro comercial hasta llegar al carrito que los vendía, ahí se les presentaron las opciones.
-Pidamos el combo doble, repartimos el costo entre las dos y cada una come uno.
-A mi me parece genial- estuvo de acuerdo.
Hicieron el pedido y no hubo mejor sitio para devorarlo que en unos bancos bajo la sombra, Amanda se sentó e invitó a que su amiga hiciera lo mismo.
-Buen provecho- dijo antes de darle una buena mordida al hotdog.
Kelly tambien empezó a comer, como tenía un tamaño considerable aquellos perritos calientes eran una buena merienda.
Primero penso que se trataba de su imaginación, pero podía sentir el peso de la mirada de la rubia sobre ella mientras comía, empezó a sentirse incomoda y estaba a punto de sacar conversación cuando Amanda empezó a hablar.
-Estaba delicioso.
Y frotó su estómago, ni siquiera se había dado cuenta de que la rubia ya había terminado su comida. No pudo evitar sentirse algo sorprendida con su rapidez.
-Wau, si que eres buena comiendo- no pudo evitar que esa frase saliera de sus labios.
-Oh, creo que estoy siendo demasiado glotona...
Una sonrisa nerviosa adornó sus labios, acomodándose mejor sobre el banco.
-N-no te preocupes, no era queja- trató de disculparse Kelly, sin querer ofenderla -solo que pensé que eras estricta con la comida y todo eso por bailar- se explicó.
-Lo soy- pasó la lengua por sus labios -pero un pequeño desliz de vez en cuando no esta mal, ¿verdad?.
-Bueno... supongo que no- esas palabras se atascaron en su garganta, teniendo en cuenta de que ultimamente tenía mas de que uno pequeño.
Su glotoneria había dado como resultado una pancita blanda, era casi humillante estar al lado de alguien con una figura como la de Amanda, pero no se sentía particularmente incomoda con eso.
Amanda era demasiado buena como para juzgarla. ¿No? Ademas de que ella mismo estaba diciendo que también estaba teniendo un desliz.
-Si no tienes problema, deberíamos de pedir más un combo.
-¿Uno más?- ella sabía que ese 'deberíamos' la incluía, pero a pesar de ser algo comilona tampoco quería excederse frente a ella.
-Vamos, será divertido.
La duda se estampó en su rostro, estaba segura de poder tragarse más uno sin problema, asi que como no quiso ser aguafiestas aceptó.
Ni siquiera le pidió que la acompañara, Amanda se levantó de la banca y fue directo hacia el puesto de perritos calientes, esperó a que el pedido estuviera listo y volvió para sentarse.
-Toma- Kelly sostuvo su hotdog recubierto de aderezos y papas fritas y le dió una buena mordida.
La rubia le dió un pulgar arriba y la imito al sentarse, comiendo con rapidez.
A pesar de estar satisfecha la pelirroja no tuvo el menor problema para seguir tragando, Amanda volvió a terminarse su comida primero y asumió que asi debería de ser siempre.
-Ahora quiero algo dulce- jugueteó con su cabello antes de soltar un suspiro.
Kelly simplemente asintió sin darle mucha importancia, estaba más ocupada en terminar su perrito caliente extra que con su amiga. Amanda volteó a verla con una sonrisa astuta.
-¿Ya te enteraste de la promoción de la pastelería Candy?
Obviamente lo hacía, todos hablaban de ella por más de que no había ido a investigar de qué realmente se trataba. Decidió negarlo para crear más tema de conversación.
-No, no escuché nada.
-Oh, vamos... ¿de verdad?- sus manos sostuvieron su antebrazo en un toque suave, invitándola a caminar.
-Se tratan de postres, obviamente- soltó una pequeña risita, -pastel de tres leches con chocolate y frutillas, donas glaseadas... ¡y su malteada es la mejor!- Kelly apenas se había puesto de pie, tapando su boca mientras masticaba lo último del hotdog -¡definitivamente necesitamos pedirlos!.
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Cow's
Historia CortaUn final de tarde entre dos chicas toma un rumbo diferente cuando Amanda, la esbelta y popular universitaria deja notar su gusto por las barrigas llenas y abultadas, sin importar que tenga que forzar un poco las cosas para que su acompañante termine...
