Tsukasa Tenma. El comandante del ejército del reino, el pródigo por excelencia y el salvador consentido de la tierra.
Había tomado su cargo un día antes, prometiendo proteger la tierra a toda costa, incluso, si eso le cobraba la vida.
Todos los caballeros lo envidiaban. Era imposible que un chico tan joven hubiera tomado ese cargo. Los compañeros que se habian dado de alta con él, nisiquiera llegaban al rango de jefes.
Tenma se había criado en el palacio, entre oro, plata y dinero. Entre hombres ricachones corruptos y sacerdotes hipócritas
Eso era vivir en la realeza y no se quejaba, porque fue el único mundo que conocía
Un cliché de palacios, muchas mujeres, discriminación a los plebeyos y dinero a su placer.Toda su vida estuvo destinado a ser uno más de la realeza
Y por ende, sabía que se cometían actos ilícitos, corrupción, influencia de poderes,y, lo que se rumoreaba entre los empleados, satanismo. Y bueno, ¿Pero quién iba a practicarlo siendo tan cercano a la iglesia?
...
— Ya estoy listo — Dice, terminando de poner su casco pesado hecho a mano por herreros del reino, encargado un año antes
— Entonces entra — Le ordena Kaito, contador del reino con ya varios años de experiencia
El rubio da un paso, seguro y confiado. Da otro, quedando solo a uno más del pentagrama hecho con sangre de cordero. Puede sentir la sangre fluyendo por sus venas, fría, y escalofriante, sus piernas comienzan a temblar, pero da un ultimo paso más.
Mira a Saki, su hermana, que está allí por ser la prometida de Shinonome. Cosa que Tsukasa sabe que Saki no está de acuerdo en absoluto. Pero así es estar en la aristocracia. Si no actúas antes, te empujan con los mediocres ciudadanos.
Un líquido viscoso negro comienza a salir de las velas. Olor nauseabundo y la habitación se queda a oscuras. Aunque no dice nada, el cuerpo le tiembla. El pensamiento de si volverá, o no lo hará le carcome la mente.
Pero de un instante a otro, ya no hay nada. Una oscuridad casi infinita está en su alrededor
Casi, excepto algo que se ve a la distancia. ¿Una persona? ¿Una lámpara? ¿Algo producto de su imaginación?
Pero es la primera vez que él tiene miedo. Y con las piernas temblando, camina hacia esa cosa que sale a distinguir de todo el vacio negro donde esta
Esta cerca, pero algo lo detiene. No puede moverse, sus piernas no responden
No es miedo, claro que no. Había repasado las reglas una, otra y otra vez antes de meterse en aquel punto intermedio de la tierra y el infierno
Eso no estaba escrito
Mantuvo la calma cuando sintió una masa sobre su armadura. Por qué, no. Eso no podía ser humano. No había otra cosa humana que no fuera él
— Estoy listo, demonio. Ven y te acabaré.
El silencio es ensordecedor. Su corazón palpita tanto que siente que se le saldrá. Pero, en eso, escucha algo.
— Otro maldito caballero ¿No pueden dejarme en paz e irse a la mierda?... Pero... Hey, tu eres lindo ¿Qué quieres?
Tenma se queda helado. Después escuchó un chiflido y vio a un hombre frente a él. No podia ver bien su cara por la poca iluminación, solo sintió algo tomando su mano
— Te daré lo que quieres — Dijo el hombre, antes de que la piel de la mano de Tsukasa comenzará a derretirse, dejando en visto, en sus huesos blanco, puros y normales una gota, una mancha negra, perfectamente pulida. Y en la mano que lo había tocado, una mancha igual de color blanco
Algo corrompido, la prueba de que su humanidad ya estaba siendo compartida
Y el inicio de algo más grande
...
— ¡Tsukasa! — Escuchó gritar a una voz familiar, ¡pero claro!era su hermana
Tosió antes de abrir los ojos y se sentó, sintiendo como alguien más lo sostenía por detrás — ¿Saki? ¿Kaito? ¿Toya? ¿Que paso? ¿El demonio? ¡¿Dónde está?!
— Tranquilo Tenma. — se escuchó una voz por detrás, era Shinonome
— Te saco antes — Complementó Aoyagi
— ¿Me saco antes? — Dijo, desconcertado, acompañado de un bufudo incrédulo — ¿Por?
— No lo sabemos. Pero seguro quiere algo más de ti. Esperaremos alguna señal. Mientras tanto, solo descansa
Con eso, Kaito saco a todos de la sala, dejando solamente a Tsukasa allí tirado sin saber que había pasado
¿Quiere algo de mi?
†
Un ruido se escuchó en la habitación lúgubre. Un rechinido, unos pasos. La madera crujiendo y las ramas de los árboles golpeando la ventana
Allí se encontraba el caballero. Dormitando, medio desnudo. Nervioso, con miedo.
Sabía lo que hacía el reino, lo que hacía la aristocracia, sabia todo lo que conllevaba ser el comandante de el ejército. Y se preparó toda la vida para ello
¿Por qué ahora lo está dudando?
Abrió los ojos, solo para ver unos orbes de un color ámbar impresionate frente a su cama. La luz de la luna transpasaba el ventanal gigante de su lado derecho
Pelo morado, ojos ámbares y una presencia pesada que hacía que el inmenso cuarto se achicara lo suficiente para asfixiar a quien fuera que estuviera dentro
— Tú... — Dice Tsukasa.
Sin embargo, la presencia no dice nada
— ¿Que mierda quieres de mi? ¡Dilo ya!
— Te daré lo que quieres — Repitió.
El joven se quedo mirándolo, su corazón palpitaba y su respiración se cortaba cada vez que quería confrontar a esos ojos extraños
— ¿Lo que quiero? — Responde. Observa como la boca de lo que sea que estuviera frente a él se ladea en una sonrisa burlona.
— No me jodas que me tienes miedo. ¿Qué podría hacerte yo? — Dice, antes de que las velas de la habitación se encendieran, dejandolo ver todo
La respiración del caballero seguía entrecortada. ¿Qué estaba haciendo?
— Solo firma aquí y todo quedará sellado. — En eso, apareció un papel en un abrir y cerrar de ojos (literalmente)
— N-no voy a... ¿Quién eres siquiera?
El pelimorado se acerca a la cama con el y le da la pluma llena de tinta junto con el papel — ¿Yo?— Confirma antes de volver a sonreir engreidamennte
— Gusto en conocerte, Tsukasa Tenma — Dice, con una seguridad casi enfermiza
...
— Soy Mizuki Akiyama
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The Devil in War (Reescrito) • Ruikasa
Fanfiction¿Qué harías si un demonio te siguiera a todas partes? Bueno, eso mismo le pasó a Tsukasa por un ritual que estuvo obligado a hacer a causa de su posición real. Aunque sabía bien donde se estaba metiendo, jamás pensó que resultaría así "Demonios, car...
