—¡Steven, Belly, Bella! Bajad ya, ya tenemos que irnos —gritaba nuestra madre.
—¡Oh! No os vayáis.
—Taylor, dices eso todos los veranos —rió mi hermana.
—Ya, Belly, pero este es diferente, vais a cumplir dieciséis —sonreímos.
—Le robaré el coche a Steven siempre que pueda —añadí.
—Que te crees que te lo va a dejar —se burlaron.
—¡Isabel e Isabella Conklin! ¡Bajad ya, he dicho!
—Mamá se ha enfadado de verdad —mi melliza asintió cerrando la maleta.
—Chicas... antes de que os vayáis...
—Sé lo que vas a decir... y tengo tu respuesta, este verano será diferente —dije.
—Solo iba a decir que os liguéis a los hermanos Fisher. Sobre todo tú a Conrad —señaló a Belly.
Mi hermana y yo llevamos coladitas de Conrad Fisher desde que tengo memoria. Se podría decir que es mi primer amor. Pero nunca hablamos, él está más unido a Belly. Luego está Jeremiah Fisher, el hermano pequeño del anterior nombrado, es el mejor amigo de Belly. Tampoco hablo mucho con él. Yo soy más de estar con mamá y con Susannah, que le encanta hacernos retratos. Se podría decir que soy la excluida, porque Conrad y Belly se llevan muy bien, mientras que Jeremiah y Steven son prácticamente como hermanos. Pero no me siento así, ya que he estado acostumbrada toda mi vida a que prefieran a Belly antes que a mí... y no solo los hermanos Fisher.
—Bella, te estoy hablando —sacudí la cabeza.
—Perdón, perdón... ¿Qué decías? —fruncí el ceño mirando a Taylor.
—¿Te sigue gustando Conrad? —la pregunta me pilló por sorpresa. Miré a mi hermana, ella si que está enamorada de él, no sería justo que me gustase... así que negué con la cabeza.
—Todo tuyo, Belly —sonreí falsamente mientras cerraba mi última mochila.
—Entonces... ve a por Jeremiah —sonreí de lado.
—Tay, ya sabes, nunca estoy con los chicos, soy la excluida —nunca había dicho eso en voz alta, solo se lo había contado a Belly aquel día discutiendo... Pero también a Steven.
Él si me entiende... desde aquel día...
El viento movía las cortinas de la cocina cuando salí sin decir nada, dejando atrás las voces animadas en la terraza. Tenía trece años y sentía que era invisible. Belly estaba con Conrad y Jeremiah, riendo como si yo no existiera, y yo llevaba puesto ese vestido amarillo que Susannah había elegido con tanta ilusión.
Me refugié en el rincón del jardín donde crecía la hiedra, la humedad pegándose a mi piel, y las lágrimas empezaron a caer. No quería que nadie me viera así, ni siquiera Steven.
Pero entonces sentí unos pasos detrás y una mano sobre mi hombro.
—Bella —dijo él en voz baja, con esa mezcla de firmeza y duda que solo mi hermano mayor sabe tener.
Me giré sin ganas, sin saber qué esperaba. No le contesté.
—No sé si puedo decir algo que cambie lo que sientes —continuó—, pero no estás sola. Al menos No mientras yo esté aquí.
No era un consuelo fácil, ni una frase mágica. No borraba el nudo en mi garganta ni el peso en el pecho. Solo un intento de que no me derrumbase más de lo que ya estoy.
YOU ARE READING
El verano en que me enamoré
FanfictionHermanas Conklin enamoradas de Conrad Fisher. ¿Y Jeremiah? Sumérgete en este "cuadrado" amoroso.
