Ojos Verdes cómo Esmeraldas

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Capítulo 1

Dafne

Como todos los días, iba corriendo apurada a la estación del metro para llegar a tiempo a mis clases de danza contemporánea.

Los semáforos, los autobuses y los autos iban atascados en el tráfico, mientras yo los miraba desde la puerta de vidrio templado del tren y a los 7 minutos llegué a mi destino.
"El instituto de Arte en Chicago".

Mientras los estudiantes salían y entraban, yo seguía peleando con mi cabello castaño oscuro, largo y desordenado, para hacerme una coleta alta, subiendo las escaleras miraba la hora en mi Apple watch, suplicando para llegar a tiempo a mi primera clase, pues yo nunca suelo ser puntual en ninguna parte -Y eso es algo en lo que empecé a trabajar.

Hasta que sentí mi rostro chocar contra algo firme y cálido, haciéndome tambalear y estar a punto de caer, entonces sentí unas manos rodear mi cintura y al mismo tiempo me sujeté de los hombros de Brice Archen, quien estaba frente a mí con una sonrisa ladina y ojos depredadores, sentí nervios de sostenerle la mirada cuando intenté mantener el equilibrio, coloqué las plantas de mis pies en los escalones de piedra correctamente.

-¿Y el gracias, cariño? -Usó un tono burlón mientras me soltaba y se cruzaba de brazos frente a mí con su mentón en alto y aura orgullosa.

-Ah sí, gracias Brice... -Respondí incómoda por el apodo que usó en mí. Pasé por su costado sin dejarme caer por sus tácticas de "Don Juan" ya conocidas por todas las chicas en el instituto.

Noté la mirada del castaño, me miró con interés y tomó mi brazo suavemente para detenerme, haciéndome sobresaltar un poco antes de subir el siguiente escalón.

-¡Ey linda!, ¿por qué tanta prisa? - Alardeó con una sonrisa grande y burlona, haciéndome voltear de nuevo con él.

-No es algo de tu incumbencia, Brice, tengo que irme. -Finalmente irritada lo enfrenté sin rodeos, mirándolo con un ceño fruncido y una mueca de asco en mis labios. Sentí mi estómago revolverse sabiendo que de nuevo su mano estaba tocándome.

La mirada del chico se oscureció lentamente mientras una sonrisa forzada se marcaba en su rostro y el tono de su voz dejó de ser bromista, usando uno sarcástico ahora.

-¡Vaya!... parece que debo enseñarte a responderme con respeto niña -Su agarre en mi brazo se apretaba, erizandome la piel y lentamente subió un escalón a punto de ponerse frente a mí con su altura intimidante haciéndome estremecer, me puse alerta por si necesitaba correr, ya tenía un pie puesto en el siguiente escalón.

En ese momento una mano grande y fuerte lo apartó, encontrándome con unos ojos verde miel, ahora tornados en un precioso color esmeralda por el odio contenido al ver a Brice de frente, mientras quitaba el agarre del castaño sobre mi brazo, que se quedó marcado por sus dedos al apretarme me colocó detrás de su espalda ancha. Percatandome de lo marcado que estaba, incluso bajo la camisa negra de licra que llevaba encima y su alto cuerpo bien trabajado, aunque no quisiera notar esos detalles eran indispensables al ver al chico desconocido frente a mí. Me quedé quieta al instante por su presencia dominante y de la seguridad que me transmitía con su cuidado protector.

-Déjala... -El tono frío y duro salió desde el fondo de su garganta, sin quitarse de en medio y sin soltar su agarre firme de mi mano.

Brice bufó mirándolo con superioridad finalmente dando unos pasos atrás al bajar dos escalones, se cruzó de brazos y respondió.

-¿Es algo tuyo, Jace? -Agregó burlón.

El supuesto Jace seguia con la mirada pesada y le replicó.

-No. Y tampoco es nada tuyo así que vete y déjala en paz.

El Efecto De Los Archen Where stories live. Discover now