𝖯𝗋𝗈𝗅𝗈𝗀𝗈.

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Mucho antes de que el fuego se domara en los lomos de dragones, antes de que el Aguasnegras reflejara los estandartes de los Targaryen, Valyria ya era antigua... y sus dioses, más antiguos aún.

Decían los sabios que no venían del cielo, sino de más allá de él. Que un día, cuando el mundo aún temblaba bajo la furia de los volcanes, la sangre de aquellos dioses cayó sobre el suelo maldito de Valyria... y en ese instante nacieron los elegidos.

No eran como los otros hombres ni como las otras mujeres.

Eran donceles varones de cuerpos suaves y espíritu fuerte, bendecidos con la capacidad de gestar vida en su interior. Jóvenes puros, nacidos bajo lunas rojas, señalados desde su primer aliento.

Junto a ellos, se alzaban las *altas damas*: mujeres de poder, de sangre ardiente, que no solo podían concebir, sino también fecundar a un doncel o a una doncella con el toque de su esencia.

Las antiguas clases biológicas se tejían así como un tapiz de fuego vivo:

—*Doncel*: varón capaz de llevar vida en su interior.
—*Doncella*: mujer común, también capaz de gestar.
—*Caballero*: varón fértil, que puede fecundar a donceles y doncellas.
—*Alta dama*: mujer sagrada, capaz de fecundar a donceles y doncellas.

Pero no eran simples nombres, ni títulos vacíos. Los donceles y las altas damas eran símbolo de poder, considerados bendiciones vivas. Poseer uno en tu linaje era tener fuego puro en las venas. Eran riqueza andante, sangre divina con forma humana. Y por ello, estaban reservados para alianzas sagradas, matrimonios de alto peso, pactos que unían casas, clanes y profecías.

Las uniones entre donceles y altas damas eran vigiladas por los augures, celebradas bajo cielos teñidos de carmesí, y protegidas por antiguos votos. Se decía que de esas uniones nacían seres más grandes que la muerte, más antiguos que el mar, herederos del fuego y la sangre.

Y aunque los siglos borraron los templos, y el cataclismo arrasó la gloria de Valyria, hay quienes aún susurran sus nombres. Los recordados. Los nacidos del fuego antiguo. Aquellos que llevaban dioses en la sangre... y cuyas cenizas aún arden bajo la piedra.

Cuando la reina Aemma Arryn entró en labor de parto en el año 97 AC, el reino aguardó con esperanza la llegada de un heredero

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Cuando la reina Aemma Arryn entró en labor de parto en el año 97 AC, el reino aguardó con esperanza la llegada de un heredero. Se creía que sólo vendría un niño al mundo, pero los dioses, caprichosos como siempre, tenían otros planes. Rhaenyra nació primero, con el cabello pálido como la luna y unos pulmones que reclamaban su lugar en el mundo con fuerza. Minutos después, llegó su hermano gemelo: Maegor Aeric Targaryen.

A simple vista, era solo un segundo hijo, nacido apenas instantes más tarde. Pero para el rey Viserys I, aquel intervalo fue una sentencia. En sus ojos, Maegor había llegado tarde... y los segundos no estaban destinados al trono. Desde ese día, el rey lo miró con distancia, como si su sola existencia fuera un desliz que la historia no debía recordar.

Viserys no solo lo ignoraba —lo evitaba, lo menospreciaba—, y aunque jamás lo dijo con palabras, su desprecio era palpable. Rhaenyra fue la hija de sus sueños, la niña dorada a la que alzó como heredera, mientras Maegor crecía a la sombra del Trono de Hierro que nunca se le permitiría reclamar.

Pero Maegor no creció solo.

La reina Aemma fue su refugio, su escudo, su mayor devota. En ella encontró el amor que su padre le negó. Fue su guía, su consuelo en los días grises, su ancla cuando la corte parecía querer tragárselo. Maegor era fuerte, valiente, inteligente. Tenía el porte de un príncipe y la sangre de dragón corriendo ardiente por sus venas. Domaba su espada como domaba su lengua en el Alto Valyrio. Era un estratega nato, un guerrero en formación. Y mientras el rey se negaba a ver su potencial, la corte sí lo notaba. Y lo murmuraban. Y lo temían.

Y entonces estaba Daemon.

Para Maegor, su tío fue más que un príncipe rebelde: fue un padre. Daemon le enseñó a luchar, a montar a su dragón, Vharaxes, a alzar la cabeza incluso cuando el mundo quería hundirlo. Lo llamaba "su muchacho de fuego", y lo entrenó con la dureza que solo el amor verdadero puede justificar. En los ojos de Maegor, Daemon era su ejemplo, su sangre verdadera, su mentor.

Y aun con todo, Maegor nunca odió a Viserys.

Al menos, no al principio.

Tal vez porque en el fondo entendía que su padre temía lo mismo que él: un reino débil, sin heredero fuerte. Tal vez porque aún conservaba la esperanza de que un día lo mirara como hijo. Pero esa esperanza se marchitó el día que su mundo colapsó.

El día en que Aemma murió.

La encontró desangrada, el vientre abierto como una herida de guerra, la sangre empapando las sábanas y el aire congelado de la sala. Su madre... su madre yacía sin vida, junto al pequeño cuerpo de su hermano muerto. Ambos sacrificados por la ineptitud del rey. Por su elección. Por su silencio.

Y entonces lo supo.

Maegor supo que jamás obtendría el amor de su padre. Que si quería reclamar su lugar, si quería justicia por su madre, si quería que los dioses lo escucharan... tendría que alzar la voz con fuego y acero.

Y cuando Viserys, apenas unos días después, nombró a Rhaenyra su heredera, selló su destino... y el del reino.

Desde ese momento, Maegor dejó de buscar el amor. Dejó de pedir permiso. Se prometió a sí mismo que demostraría que él era el verdadero heredero. Que gobernaría como debía ser, aunque tuviera que arrastrar su alma por la oscuridad. Haría honor a su nombre, como su antecesor, Maegor el Cruel... porque a veces, la historia no recuerda a los buenos hijos, sino a los que se atrevieron a reclamar lo que era suyo.

 porque a veces, la historia no recuerda a los buenos hijos, sino a los que se atrevieron a reclamar lo que era suyo

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HOLAAA.

Bienvenidos a este nuevo fanfic.

Estos primeros capítulos verán la vida de Maegor II o también Maegor Aeric.
Y como el niño pasa de ser bueno a ser igual que su antecesor Maegor el cruel y se termina comiendo al hijo de su hermana, el Jacaerys 🫦.

Queda avisar que los primeros cuatro capítulos, son únicamente de la relación de hermanos entre Maegor y Rhaenyra. y de como es que llego a ser el hombre que es. 

Bay. 

Marca de SangreStories to obsess over. Discover now