El primer encuentro una explosión, un fino hilo entre el bien y el mal. Un solo error, una sola equivocación y el héroe es convertido en villano.
Las manos manchadas de sangre, dos amigos enfrentados, dos amantes separados. Una amenaza que debe ser erradicada, un destino que se volvió el infierno de un alma condenada.
La ciudad dormía bajo un cielo plomizo, apenas iluminada por el titilar lejano de los rascacielos. Las sirenas, tan comunes en las noches de Musutafu, eran ahora parte del silencio: un eco repetitivo que nadie quería escuchar, pero al que todos se habían resignado.
En medio de esa quietud, un edificio reducido a escombros ardía todavía. El humo se elevaba lento, pesado, como si quisiera envolver a quienes se atrevían a acercarse. Entre las cenizas, alguien permanecía de pie, como una sombra firme contra el resplandor del fuego: Bakugo Katsuki.
Su respiración era irregular, no por cansancio, sino por la mezcla de rabia y desesperación que le consumía el pecho. Sus manos aún temblaban con restos de explosiones recientes, mientras sus ojos buscaban entre la destrucción una silueta que conocía demasiado bien.
—Deku... —murmuró, y la palabra le salió como un veneno que quemaba la lengua.
Izuku Midoriya ya no existía como él lo recordaba. El muchacho que un día había corrido tras los héroes con los ojos brillando de esperanza había quedado sepultado en aquel mismo fuego. Lo que había surgido de las cenizas no era un héroe, ni un soñador. Era un villano.
Bakugo lo había visto con sus propios ojos: esa sonrisa torcida, esa mirada verde que antes irradiaba fe y ahora escupía rencor. Y lo peor no había sido el cambio, sino que Izuku, el mismo chico que alguna vez le había prometido nunca rendirse, había provocado esa destrucción con sus propias manos.
—¿Por qué carajos lo hiciste? —gruñó Bakugo hacia el vacío, como si Deku aún estuviera allí para escucharlo.
La respuesta, sin embargo, no fue un grito ni una excusa. Solo el susurro del viento arrastrando cenizas, como si se burlara de él.
En lo profundo, Bakugo sabía que ese enfrentamiento estaba destinado a suceder. Desde niños, habían estado atados por un hilo invisible: el héroe y el soñador. Pero ahora ese lazo ardía como todo lo demás.
Y en el humo, en la penumbra, Bakugo sintió un juramento formarse dentro de sí: no importaba cuánto doliera, no importaba cuánto se resistiera, él sería el héroe que pondría fin al monstruo en el que Deku se había convertido.
El problema era simple y desgarrador a la vez: ¿cómo se derrota a alguien que todavía ocupa un lugar en tu corazón?
El silencio de la ciudad le dio la respuesta más cruel: con cenizas. Siempre con cenizas.
YOU ARE READING
Cenizas de un Sueño Roto
FanfictionDeku no logro escapar de su destino, la muerte inminente perseguia su destino, un villano formado a partir del dolor y un héroe reprimido por la culpa de su amigo... o de algo más.
