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Arde. Mis cicatrices se abrieron de nuevo y la sangre corre por mi piel. Mi cuello me ahorca y siento mi nariz arder pero no puedo llorar. Las lágrimas no salen. Mi cuarto sigue en silencio, todos en casa siguen durmiendo. Mis ojos miran aquel líquido rojo esparcir, las lágrimas siguen sin querer salir. El dolor que merecía, el dolor que retenía sale por el orificio que abrí de mi piel lentamente mientras lo siento arder.

Asquerosa persona. Espero que cuando tu vida llegue a su final te pudras. Que los gusanos coman tu cuerpo y que te quedes sin huesos. Que no quede nada de ti, así como no queda nada de mí. Me dejaste sin mi amor y sin mi inocencia. ¿Qué clase de monstruo eres disfrazado de ángel? Pedazo de escoria. No tienes corazón ni empatía por nada, no tienes sentimientos ni remordimientos. Estas peor que yo de la cabeza. A ti nada te pesa. No sientes mi culpa. No tienes compasión ni devoción. ¿Al menos sientes algo por ti mismo? Cómo es posible que llegásemos a ser tan cercanos con el tipo de persona que eres. Ojalá que la vida tan miserable que tienes se encargue de darte tu merecido por todo el caos que has causado. Caos que nadie ve porque eres un hipócrita. Ojalá tu vida llegue a su final pronto. Tan pronto para escupir sobre tu tumba y reírme de tus pecados de aquel pasado. Pasado que nunca olvidaré. Asquerosa persona.

Que asco me doy. Como desearía no ser mujer, no ser hombre, no ser yo, no ser nada, ni siquiera un concepto o una idea. Desaparecer completamente pero eso ya no se puede. Ser un recuerdo tampoco me llama.

Y los días pasan todos iguales. Hoy igual que ayer mañana igual que hoy. Una rutina a la que ya me he acostumbrado pero una que también me esta volviendo loca.

¿Cómo le explicas a alguien que a veces te pones triste sin saber la razón de tu tristeza? Que te despiertas constantemente en medio de la noche no siendo capaz de dormir, porque simplemente no puedes conseguir las cosas directamente, a través de tu cabeza. La gente piensa que es fácil salir de la tristeza. Hay días en los que te sientes feliz y otros en los que sientes que tu corazón está aplastado, queriendo estar solo. Solo queriendo dormir y apartando a todo el mundo.

Querido diario. Otra vez no hice nada productivo. Solo estuve recostada en mi cama mirando mi teléfono. Ya sabes, como siempre. Pienso bastante en que estoy desperdiciando mi adolescencia. Desperdiciando mi vida en nada. Nada me emociona, nada me motiva. Me estoy perdiendo en mi tristeza.

No me siento en casa. Como si mi familia fuera una desconocida. Me incomodan todo el tiempo. Siento que estorbo ¿Y como no lo sería? Nunca hago nada más que estar tumbada en mi cama todo el tiempo. Sin siquiera ser capaz de hacer algo por mi misma. Quisiera escapar de este lugar. Irme muy lejos de ellos, de todo lo que conozco, de todo lo que me rodea. Huir como la cobarde que soy. Sentirme libre y no sentir solo lo que ya conozco. Quisiera ser una niña otra vez para no preocuparme tanto por mi vida. Pero no puedo huir. No es que no quiera. Lo haría sin pensarlo, sin importar cuan egoísta sería. Pero es que no tengo a donde ir. Ni una casa, ni una familia, ni un amigo. Nadie. ¿Acaso estoy sola en este mundo? ¿O porque me siento tan apartada, abandonada y aislada? ¿Esto es todo lo que puedo llegar a tener en mi pobre y miserable existencia? Ni siquiera merezco un hogar.

Últimamente tengo esta sensación horrible en el cuerpo. No es tristeza, es vacío. Es ese terrible momento en el que, mirando al cielo, un nudo en mi garganta llega hasta mi pecho para reprocharme lo que es y no es de mi existencia. Lo peor es que es letalmente pasivo, me permite salir, continuar moviéndome, sin embargo sigue ahí. Y no me derrumba en lágrimas como una tristeza pasajera, sino que está presente conmigo, para recordarme de mi insuficiencia. No importa si a ratos desaparece, tarde o temprano vuelve. Me preocupa que quiera acompañarme hasta la muerte.

Si mis padres supieran que he llorado por las noches, que he tenido ganas de suicidarme, que me he sentado sola para hablar conmigo misma, que me he autolesionado, que me he ahogado en mis penas, que he fallado una y otra vez, que a mi mente vienen recuerdos que me torturan, que mi pasado me ha dañado, que me he sentido como una mierda miles de veces. Si mis padres supieran como me siento...

Hay un tipo de tristeza que no te hace llorar. Es como una pena que te vacía por dentro. Te deja pensando en todo y en nada a la vez. Como si ya no fueras tu. Como si te hubieran robado una parte de tu alma.

Ojalá. Ojalá todos los que me han echo daño se mueran. Que ardan en el infierno. Que sufran como yo sufrí por su culpa. Que lloren como lloré por su culpa. Que les digan lo mismo que ellos me decían a mi. Que sufran los peores catigos de la historia. Las peores torturas.

Lo que no saben es que yo morí. Morí hace mucho tiempo, pero no vieron la sangre que mi corazón derramaba. Mi cuerpo estaba intacto, pero mi alma estaba en descomposición. Solo espero renacer y no seguir siendo un muerto viviente oculto en una piel que ya no es la mía.

Flor blanca, símbolo de inocencia. Siempre veía las flores con admiración. Mirando lo hermosas y sencillas que se veían. Me sentía feliz porque tenía una igual a los demás. Hasta que un día la flor pintada de rojo ya no era blanca. Me sentí decepcionada y trsite, ya que era mi favorita. Había sido pintada en contra de mi voluntad. ¿Lograré que esa flor vuelva a ser como antes?

Las cosas se ponen cada vez más complicadas. Pasa que piensas más. Que la persona que tenías como refugio te dice palabras hirientes. Solo te saca lágrimas, y es ahí. En ese momento vuelven a salir los pensamientos malos. ¿Que hago aquí?¿Cuál es mi propósito para seguir en este mundo? Quiero irme, quiero dejar de sufrir, de llorar. De pensar tanto. De que los problemas sean como avalanchas. La verdad es que ya no puedo más. Estoy tan cansada de sentirme así, de no encontrar el sentido de la vida.

Y si algún día no estoy no te preocupes. No llores por mi. No me llames, recuérdame como la persona que fui. Y recuerda las memorias que me dejaste marcadas. Recuerda el suspiro que le diste a mi vida. Como tu presencia alegraba mis días. Como nos reíamos esas tardes de verano. Como estabas a mi lado y me apoyabas en los peores momentos. Las sonrisas que me sacaste y la tristeza que eliminaste. El rosedal de flores que plantaste en mi corazón. Con una variedad de aromas pero el tuyo era el mejor. La cantidad de dolores que con tu llegada se ahogaron. El tiempo que me regalaste y me dedicaste con tu mayor apreciación. El cielo que oscuro era y por ti, candente apareció. Tus risas hermosas que se llevaron toda mi atención. La niebla de mi mente que la brisa nuestra se llevó. Solo quiero que me recuerdes, que me recuerdes para siempre. En cualquier momento seré la estrella que te protege. Y que sepas que después de todo, en algun lugar, estoy presente.

Hoy mentí y probablemente mañana mentiré y lo seguiré haciendo por el resto de mi vida. Siento que tienes tus propios problemas y que al verte así solo quiero ayudarte. Quiero ser esa mano que te levante cuando no puedas. Por eso juraré mantener en silencio mis problemas, por tu bien. No te voy a decir lo que pasa por mi cabeza. Ya que siento que eso te va a condenar más. Así que siempre te voy a sonreir y mantener esa alegía, que aunque sea falsa, siento que le da tranquilidad a todas las personas que aprecio. A veces desearía hblar y poder llorar con alguien de forma sincera. Diciendo que es lo que siento y dejando todo lo que tengo guardado. A veces me veo al espejo y me resulta irreconocible esa imágen débil contra esa imágen hecha de mentiras para hacer felices a todos. Quiero ser sincera con lo que me pasa y no mentir por primera vez. Pero sé que no lo haré. Guardaré todos esos sentimientos hasta el día en que me muera.

Supongo que tendré que acostumbrarme a vivir con el sufrimiento. Porque de todas formas nadie lo entenderá ni mucho menos me ayudarán. Tendré que continuar con mi vida a pesar de llevar un dolor en la espalda. Y aunque el cuerpo me pese, y habrán días donde no pueda soportar con el peso, me tocará volverme más fuerte para continuar con el dolor. Aunque todas las noches sean una batalla conmigo misma, yo continuaré. Al final sé que todo esto es mental y que la vida seguirá avanzando a pesar de mis problemas. Esto es una carrera. Nadie se va a poner a esperar a que me ate los zapatos.

















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