Prólogo.

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Kamala Khan, heroína en ascenso, criada en New Jersey y siendo fanática de los héroes más poderosos del planeta se da cuenta de que no todo esté mundo es de color de rosa.

Su ida al espacio no planificada con la heroína de su vida la dejo con una marca severa después de ver cómo una de sus compañeras se perdía en otra dimensión. No. Ella tristemente no está preparada para afrontar estos retos, así quiera hacerlo, necesita empezar con algo más pequeño.

Iron Man no forjó su carrera peleando el primer día contra Thanos, pero eso no lo hizo menos héroe, así como el mismísimo Capitán América quien era más una propaganda que un héroe, pero con su fortaleza y convicción logro de hacerse un nombre que luego acabó siendo heredado a su compañero. Pero eso era desviarse del tema principal. ¿Ella se podría considerar heroína?

Se podría decir que sí, ella salvo a New Jersey de una amenaza nivel dimensional, eso la convertía en heroína... ¿Verdad?

Pues así no se sentía, le faltaba un largo camino por recorrer y que mejor que hacerlo con algo de compañía.

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Las calles de New York eran frías por la noche, cuando la gente hablaba se podía visualizar el humo saliendo de sus bocas representando la perdida de temperatura. Pero extrañamente su oficina no se sentía así, el estar en constante movimiento la dejaba caliente... y más si era una pelea.

Matt Murdock, abogado en el papel, pero justiciero en su corazón. El diablo de Hell's Kitchen, nacido por el abandono de su madre, la muerte de su padre, un ácido en los ojos y una creencia. La justicia es lo más importante en éste mundo. Ahora mismo esté se encontraba luchando en su oficina con un tipo algo extraño. No lo podía ver, pero lo sentía cómo tal, nunca había peleado contra alguien así.

Era un tipo con una complexión delgada, era algo tonto a la hora de atacar pero tenía mucha resistencia, se notaba lo inexperto y eso no fue ningún problema para el diablo de Hell's Kitchen quién con un simple movimiento lo logro inmovilizar y lo puso contra su escritorio.

El chico forcejeaba pero Matt era más fuerte que el, algo que notó de inmediato es que no dejaba de hablar en una lengua extraña. ¿Antigua? Lo más probable, ya que no la reconocía como algún idioma actual.

—¿Me quieres explicar el porque me estás atacando?

El chico le gritó en ése idioma, pero el aún no lo reconocía, exasperando su paciencia. Pero un movimiento del chico le helo la sangre.

Saco lo que parecía ser una daga y se la clavo en la mano. Matt enseguida alejó su mano con sorpresa para sentir cómo el chico empezaba a correr de manera desesperada. Matt con aún el dolor y la sangre manchando su traje negro improvisado lo siguió.

Llegaron hasta la azotea, y el chico comenzó a arrodillarse en medio de está. Matt no sabía porque se había detenido en medio de su persecución pero podía sentir cómo su corazón empezaba a relajarse mientras que comenzaba algún tipo de canto.

—¡Oye! No más bromas, ¿qué carajos quieres de mí?

El chico dejó de cantar y se comenzó a alejar hasta quedar en el borde de la azotea.

Matt se alertó apenas sintió cómo el corazón del muchacho empezaba a latir con fuerza, pensaba que iba a saltar hacia el con algún tipo de arma, así que se colocó en una pose de defensa, pero nada ocurrió, hasta que el hablo.

—La luna... Es falsa, ése símbolo ya no nos representa. ¡Tu! Sigues un camino de falso justiciero. ¡Tu no eres como mi señor! Ni siquiera mi señor es el...

—¡No te entiendo nada! ¿Quien carajo eres y de que me estás hablando?

—Buscanos Matt Murdock, ésto es solo el inicio para que gente cómo tú ya no exista y solo ella pueda juzagarnos.— Dijo apuntando a la luna.

El refugio.Stories to obsess over. Discover now