Introducción

83 6 0
                                        

El último año de colegio se sentía como una cuenta regresiva hacia el abismo. Renjun observaba en silencio cómo sus compañeros hacían planes emocionados para el futuro, mientras él solo podía pensar en lo perdido que estaba. Cada mañana, el mismo miedo lo paralizaba: ¿Qué voy a hacer cuando todo esto termine? La incertidumbre le pesaba más que cualquier otra cosa, pero nadie parecía notarlo. Nadie preguntaba. Nadie veía el esfuerzo detrás de su rostro tranquilo.

En casa, todo era aún más difícil. Vivía con su padre, un abogado prestigioso que parecía amar más sus trofeos y sentencias ganadas que a las personas. Después del divorcio, su madre se había ido sin mucho escándalo, llevándose solo su ropa y algunos libros, pero dejando un vacío que ni el tiempo ni las rutinas podían llenar. No fue el trabajo, fue la ausencia, le había dicho una vez, antes de marcharse. Y aunque Renjun aún era un niño, lo entendió perfectamente.

Desde entonces, su padre lo miraba con exigencia, como si fuera una extensión de su apellido, una promesa que debía cumplirse.

No puedes desperdiciar tu potencial. Le repetía con voz firme sin levantarla nunca, pero con un peso que lo aplastaba. Estás hecho para cosas grandes Renjun.


Pero él no sabía si quería ser grande. Ni siquiera sabía si quería seguir. Sentía que no tenía espacio para fracasar, para dudar, para sentirse pequeño. Como si cualquier paso fuera una audición constante para heredar una vida que no le pertenecía.

Jeno, por su parte, vivía en su propia tormenta. Aparentemente lo tenía todo: Una familia unida, amigos leales y un futuro prometedor. Pero su corazón estaba atrapado en Jaemin, quien solo lo buscaba a través de besos y caricias vacías en la oscuridad de las fiestas, entre gestos que no significaban nada. Al día siguiente, Jaemin actuaba como si Jeno no existiera, y aunque dolía, Jeno seguía volviendo por más. Porque en esos breves momentos en que Jaemin lo miraba como si fuera importante, valía la pena el dolor.

Jaemin no era malo, solo estaba vacío. Sus padres le habían dado todo menos amor, y ahora él repetía el mismo patrón: Usaba a Jeno para llenar huecos momentáneos, sin permitir que nadie se acercara demasiado. Era un ciclo tóxico, pero Jaemin no sabía cómo romperlo.

Haechan, el mejor amigo de Renjun, era su contraparte en todo: Ruidoso donde Renjun era callado, rebelde donde Renjun era sumiso. Juntos, junto a Jisung y ocasionalmente Chenle, formaban un grupo unido por su rechazo a las falsas sonrisas del colegio.

Odio este lugar. Decía Haechan, recostado en el césped durante el recreo. Todos fingiendo ser perfectos cuando por dentro están podridos.

Renjun asentía en silencio. Sabía que Haechan hablaba de Mark y su círculo, pero también sabía que en el fondo su amigo lo decía por todos. Incluso por ellos mismos.

Jisung, el más joven del grupo, intentaba animar el ambiente con bromas tontas, pero hasta su energía se apagaba cuando hablaban del futuro.

¿Y ustedes qué van a hacer después de graduarnos? Preguntó Chenle un día, mordisqueando unos caramelos.

El silencio que siguió fue más significativo que cualquier respuesta.

Renjun miró hacia otro lado, sintiendo cómo el pánico volvía a apretarle el pecho. No tenía idea de qué haría, pero lo que más miedo le daba era la posibilidad de quedarse completamente solo. Porque aunque Haechan y Jisung fueran sus amigos, ¿qué pasaría cuando cada uno tomara caminos diferentes?

Su padre tenía planes para él. Universidades privadas, prácticas en firmas importantes, contactos con jueces y fiscales. Pero a Renjun todo le parecía un futuro prestado. Una ruta escrita con tinta ajena. A veces se imaginaba huyendo, rompiendo todos los planes, viajando lejos, empezando desde cero. Pero luego lo escuchaba por teléfono, negociando, firmando acuerdos, dictando órdenes. Y recordaba lo difícil que era contradecir a alguien que nunca te escucha.

Mientras tanto, seguía observando a Jeno, quien a su vez observaba a Jaemin. Un triángulo de miradas perdidas y corazones rotos.
Renjun no se quería entrometer, pero a veces quería gritarle a Jeno que Jaemin no valía la pena. Que él merecía más. Que merecía ser amado sin condiciones, sin esconderse. Pero no lo hacía. En cambio, fumaba en silencio junto al portón trasero del colegio, dejando que el humo cubriera sus pensamientos. A veces Jeno pasaba por ahí. Nunca se saludaban.

El tiempo seguía avanzando, indiferente a sus miedos. Las semanas pasaban, los exámenes finales se acercaban, y Renjun seguía sin encontrar respuestas. Tal vez no las había. Tal vez el futuro era solo eso: un vacío gigante que todos intentaban llenar como podían.

Y así, entre amores no correspondidos, amistades frágiles, padres ausentes y miedos al mañana, los últimos días de colegio transcurrían, dejando a cada uno preguntándose si, en algún lugar del mundo, existía un lugar donde pudieran ser felices.
Porque a veces lo que más pesa no es lo que se dice, sino lo que nadie ve: los silencios, las ausencias, los vacíos que cada uno carga sin mostrar.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ︶ ︶ ︶ ୨୧ ︶ ︶ ︶

Esta es la continuación de Entre el odio y el deseo. En este nuevo fic, voy a profundizar mucho más en los personajes de Renjun, Jaemin y Jeno, sin dejar de lado al resto del grupo, además de incorporar algunos personajes nuevos.

Comienza un poco antes del cumpleaños número 18 de Mark y se extenderá más allá de la graduación. Por eso, los capítulos serán más largos y habrán más.

Espero de corazón que disfruten esta nueva obra. 💗

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Aug 01 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Lo que nadie ve [Noren]Stories to obsess over. Discover now