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Todos los dioses allí reunidos miraron a su alrededor, viendo la extensión de tierra aparentemente ilimitada que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.

Todos habían aparecido allí de repente, pero ninguno mostraba tan siquiera un solo rastro de sorpresa. Después de todo, ya les habían avisado con anticipación de que eso iba a ocurrir.

Y el motivo tras eso era...

Todos los dioses se vieron obligados a salir de sus pensamientos cuando una intensa luz brilló sobre sus cuerpos, llamando la atención de todos.

Allí, flotando sobre el aire, se encontraba una mujer de belleza sobrenatural incluso para la escala de los seres divinos, con un cabello largo y liso de color rojo sangre y unos ojos morados, los cuales parecían reflejar el cosmos.

"Queridos dioses, como ya debéis de saber, yo soy Kaos, la encarnación del vacío, la inspiración del cristianismo, el cuerpo del tao, el ginnungagap, etc. Aunque ya sabéis la razón de por qué estáis aquí, lo repetiré de nuevo: habéis sido convocados para luchar en combates individuales entre panteones"

Observó a cada dios presente, esperando a ver si había alguna duda antes de continuar.

"Cómo no, todos ustedes, hijos míos, necesitarán un lugar en el que quedarse durante todo este tiempo, y debido a que los enfrentamientos se llevarán a cabo en este universos, a cada panteón se le concederá una dimensión propia para habitar"

Todos permanecían aún en silencio, dejando que la poderosa primordial continuase su charla.

"Bien, con todo eso explicado, supongo que solo debo deciros ahora que yo seré quien supervise los combates. Os dejaré vuestro tiempo para prepararos, y una vez que comience el primer enfrentamiento, podréis elegir quienes serán los primeros en salir"

Se quedó en silencio, viendo cómo todos continuaban observándola, sin siquiera susurrar entre ellos.

"¿Qué miráis? Yo he terminado, así que sois libres de actuar ahora por vuestra cuenta, obviamente sin mataros entre vosotros, ¿sabéis?" No fue hasta que dijo esas palabras que los dioses comenzaron a hablar animadamente entre ellos, empezando a formar planes para el futuro.

...

(Territorio griego)

Artemisa caminaba en dirección a la sala del trono, con su mente dando vueltas, pensando en todas las posibilidades.

Sin embargo, se vio obligada a dejar esos pensamientos de lado para centrarse en el presente, empujando las grandes puertas de mármol para entrar en la sala.

Allí ya se encontraban los otros 11 dioses olímpicos, cada uno sentado en su trono, esperando a que ella hiciese acto de presencia para comenzar la reunión.

Tomando su propio asiento, esperó, expectante, a que comenzasen a discutir el tema que más les importaba.

Finalmente, Zeus, como rey del Olimpo y de los dioses, comenzó a hablar.

"Dioses olímpicos, creo que ya sabéis por qué estamos aquí reunidos: debemos de elegir a aquel que será el primero en luchar del lado de nuestro panteón" su voz, fuerte como el trueno, resonó por toda la sala.

Instantáneamente, la mayoría de los doce dioses allí presentes levantaron sus manos, ofreciéndose a ser los primeros en luchar.

Y no solo ellos, sino que otros dioses, todos ellos reunidos en los balcones superiores, también se encontraban deseosos de combatir.

"Padre, creo que se me debería de dar la oportunidad de luchar en la primera ronda. Soy el dios de la guerra, por lo que no hay mejor manera de comenzar que conmigo" Ares habló, dirigiéndose al dios rey.

Enfrentamientos divinosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora