Applejack.
Y ahí estaba de nuevo, se estaba convirtiendo en rutina diaria todas las discusiones y problemas que tenía con Rarity, pero, joder, no era mi culpa que celara hasta al aire que compartía con otra mujer.
Llevaba un buen rato quejándose, mientras que yo solo podía verla con un visible fastidio en mi rostro. Tratarla de convencer que solo la amaba a ella era inútil.
"Ay, por favor, eso lo acabas de inventar, de alguna parte debiste haber sacado que la vi mucho tiempo."—Hablé con molestia, aunque sabía que mis palabras eran en vano, jamás podría sacarle esa idea de la cabeza.
"¿Me estás llamando exagerada? No soy yo la que se queda viendo lascivamente a las mujeres."
—Contestó Rarity, apenas dejandome hablar.
"¿Pero que carajo...? ¿Sabes que? Esto es una estupidez, es como si le estuviera hablando a una pared, no entiendes nada, y para ti el problema siempre soy yo, claro. Te dejare unas horas, me avisas cuando te calmes para poder hablar como personas civilizadas."
Me fui de ahí, azotando la puerta y dejándola con la palabra en la boca. No tenía ni idea de cómo calmarme sin que las ganas de aventarme de un sexto piso me ganaran.
Llegue directamente a mi casa y me encerré en mi habitación, lanzándome en la cama.
Odiaba la facilidad con la que mis ojos se llenaban de lagrimas cada que se me atravesaba un problema.
Me sentía estúpida, débil, débil por sentir, por ser una humana, por no poder mantener las apariencias.
¿Estar con una chica que me hace sentir horrible, mala persona y culpable cada que tiene la oportunidad cuenta como masoquismo?
Porque en este caso, soy una maldita masoquista.
Hundida en mis pensamientos, recibí un mensaje de cierta chica que también me estresaba bastante, pero la quería.
No tenía muchos ánimos, así que simplemente abri el chat y la dejé en visto antes de dejar mi celular a un lado mío en la cama.
Como era de esperarse, empezó a hacerme spam de mensajes y llamadas, cosa que ignoré porque sinceramente, estaba acostumbrada a ello.
Me senté bien en mi cama, abrazando mis piernas y sintiendo que podía recaer en cualquier momento. Justo cuando pensé eso, apareció una presencia en mi habitación.
Me quede en blanco unos segundos, antes de voltear a verla. Ni siquiera lo dude, reconocería su enérgica llegada en mil universos diferentes.
"¡Rainbow Dash!"
—Me hice la sorprendida en modo de sarcasmo, lo cual no duró mucho.
"Tienes que dejar de invadir mi casa."
Me miro con una sonrisa cómplice. Se acercó a mi con un semblante divertido y se recostó a mi lado, más específicamente con su cabeza en mi regazo.
"Vamos, AJ, no es la primera y tampoco será la última vez que lo hago, ademas, tienes cara de que te volviste a pelear con Rarity y ocupas un poco de alegría en tu momento de miseria."
—Me miro a los ojos, por lo que ante dicho acto desvíe nerviosamente la mirada.
"Si, supongo que si. Eres una molestia pero... al menos eres una buena compañía."
Soltó una pequeña risa y puso un mechón de cabello detrás de mi oreja; solo pude estremecerme ligeramente ante el contacto.
Pasamos toda la tarde juntas, jugando, bromeando y diciendo chistes que solo nosotras entendíamos. Ella es una gran compañía, a pesar de todo.
Es mi mejor amiga, claro que sería una buena compañía, y eso lo sé desde el primer momento en el que jamás me hizo dudar de su confianza.
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Mi mentira favorita || Appledash
Teen FictionEstaba harta de esa relación tóxica; Llena de peleas sin sentido, celos, discusiones repetitivas que no llegaban a ningún lado, estrés... mucho estrés. Ahogada en ese pozo vacío que la hacía sentir mal, culpable, triste, y aparentemente sola, su mej...
