El silencio vestía mis vueltas, vueltas interminables que no traían mucho más que esperar la sensación del cálido sol eterno, sin dejar de sentir el frío de la ausencia del mismo, daban una armonía en la que me hacía conforme, nunca aspire a nada más que continuar mi recorrido rutinario, nunca había pensado en el tiempo, no sabía lo que eran los días o los años, no sabía que yo tenía un nombre, no solía pensar en esas cosas, o quizás era que no solía pensar mucho, estaba acostumbrado a mi rutina y no ponía mi mirada más allá del trabajo dado por la misma naturaleza de seguir girando en la nada misma, atento del calor y la sombra como si fueran las únicas dos sensaciones existentes en el universo, no puedo decir que estaba mal, tampoco que estaba bien, solo estaba. Solía pasar el tiempo inmerso en mi sentir sobre el cálido sol y el frío de la sombra.
Me había acostumbrado a verla de cerca, tanto que ya no encontraba más secretos en su forma, siendo que mi visión muy alejada de la realidad y muy alejada de ella a la vez no me daban la información adecuada, acostumbrada a verla de manera constante, no me hacía más que un estorbo frente a mi serenidad perpetua frente al sol, así y todo me era inevitable esquivarla y seguir buscando esa paz y calidez, sin la presencia de ella en el medio, no solía pensarla, Parecía deleitarse del mismo placer que a mi me llenaba, recuerdo algún momento del tiempo en que llamara mi atención, bajo la luz de la misma estrella se veía su figura marcada, me encantaba sus colores, sus movimientos imposibles de replicar, en algunos momentos veía mi sombra en ella, o un reflejo, o la sombra de un reflejo que me daba la sensación de una atracción poderosa, demasiada poderosa, que llegaba asentir que estábamos unidos a pesar de estar tan lejos. Si yo la seguía a ella o ella me seguía a mí era un misterio, pero siempre yendo para el mismo camino, pero con el tiempo y la rutina esa imagen de belleza se volvió solo una imagen, y dejé de deleitarme en su atracción y su reflejo para hundirme en el confort de la paz y tranquilidad del sol y las sombras, hasta un momento del mismo tiempo, después de tantas vueltas lado a lado pude distinguir algo extraño, parecía ser un mensaje de su parte, me sorprendió el hecho ya que muchas veces había intentado enviarle distintos cuerpos para ver su reacción o intentar comunicarle algo, aunque siempre pareció inmutable a todo lo que hiciera, pero está vez parecía enviar algo, como si me enviara una estrella, brillaba casi tanto como el sol, quizás eso fue lo que hizo que llamara mi atención, al principio estás señales se mantenían a la distancia, siendo sutilmente notables, pero con el tiempo cada vez eran más cercanos, daban indicios de ser específicamente para mí, no es como si hubiera muchas otras como yo para malinterpretar el mensaje.
El día que uno de estos mensajes brillantes llegó a mi tuve una sensación extraña, traía de el mismo calor que el sol me daba, más concentrado, de una manera casi punzante, para luego ser calmado por una imagen indescriptible para mí en ese momento Había presenciado miles de movimientos, cientos de extraños sucesos, la azarosidad de cada acontecimientos a mi alrededor parecía ser el único dios en todas las cosas y a la vez de la nada misma que me rodeaba, a excepción de nuestra danza sin fin solamente acompañada de la blanca imagen de la estrella más cercana, y ahora de la presencia de un movimiento que no parecía venir del reflejo acaso, mis viajes inagotables parecían no tener un sentido al lado de la simples de sus conducta, que tan simple pero tan llenos de un destino, un motivo incierto por mi pero sólido y presente, cosas que nunca había imaginado en mi futuro o pensado en mi pasado, y en este pequeño, que no era un algo conocido, ni uno de tantos cuerpos celestes como yo conocía, más una especie de ser que mostraba un inicio y un final, que me atraía enormemente y hacia olvidarme de mi tranquilidad y paz para intrigarme más y más por esta pequeña situación o este pequeño ser, el cuál no me acompaño mucho en mi viaje, y que sin mayor demostración que la de estar más que vivo para volver a su brillante imitación de estrella y regresar de dónde vino, dejando nada más que la intriga ardiente de que era ese encuentro! que era esa señal! y quién era ella!!
en un instante del tiempo más rápido de lo que muchas cosas pasan en el lento espacio de la nada, había sentido una inmensa sensación de atracción más fuerte que la que me sostenía a nuestras vueltas sin destino, una atracción de querer saber que había sido eso, y que otras sensaciones, movimientos, cosas o seres albergaba mi vieja compañera de viaje en lo más escondido de su secreto, el cual yo estaba seguro de conocer a detalle, y que ahora me mostraba como deleitándose en mi ignorancia la inmensidad de mi desconocimiento, eso me hizo pensar más de lo que pensé alguna vez, ahora no bailamos en armonía, intui que yo rodeaba su pasos en este camino, que mi destino era seguirla hasta descubrir todos sus secretos. Pensé en arrojarme enamorado de su misterio, dejarme llevar por esta fuerza que siempre me mantuvo a su alcance, pero supe que no era mi camino ocupar su puesto, ni mi destino que estuviésemos juntos, yo sería un espectador de su historia, un narrador de sus crónicas, un investigadores de sus movimientos y el compañero de su destino, ahora me deleitaba más el brillo de su reflejo que la luz y calor directo de esa figura que hasta un simple suceso era lo que más deseada, y me volvió cómplice de su secreto oculto, seguí manteniendo mi rutina de secuencias tranquilas, aunque ahora gracias a ese pequeño suceso casi inexistente para el infinito espacio, pero lo suficiente para conferirme una razón o forjar mi nuevo destino otorgándome una nueva espera más haya que los tiempos bajo las sombras y el ardiente sol eterno.
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El destino secreto de la luna
Short StoryEn este cuento corto se intenta mostrar una perspectiva de la luna que nunca antes viste, que piensa un ser tan majestuoso escondido en el basto universo por nuestro planeta, y que la mueve a ser la eterna compañera de viaje para nosotros o nosotros...
