Hippo abajo tercero. El primer hijo de Estoico el bastó, el mayor de dos antes de que su madre desapareciera, presuntamente a manos de un dragón que intento matar al hermano menor cuando esté estaba en su cuna.
Hippo creció de manera diferente a muchos de los vikingos de su aldea, mientras ellos eran violentos y maestros en la lucha directa contra aquellos que atacan la aldea, ya fuesen otras aldeas vikingas o la amenaza principal... Dragones.
Hippo no reaccionaba escondiéndose junto a los demás niños, el se escabullia por lugares donde nadie miraría y observaba. No con miedo, si no con una curiosidad que deseaba ser saciada. Su tamaño pequeño lo convirtió en un espía desde pequeño, aunque claro nunca lo decia directamente.
Casualmente atrapaba a un halcón que transportaba los planes de ataque enemigos, o casualmente los suministros de los invasores terminaban quemándose misteriosamente. Hippo nunca tomo el mérito de todo lo que hacía, algo que tuvo consecuencias negativas para el. Siendo tomado como alguien débil y sin iniciativa, se le ofreció ayudar como herrero. No lo convenció hasta que vio a el herrero de la aldea, Bocón trabajando, la maestría del viejo vikingo fascinó al joven y se esforzó profundamente en aprender todo lo que Bocón le enseñaba. Lo absorbió y comprendido todo, tan rápido que pronto el mismo empezó a crear sus propias armas. Bocetos que dejaba en el escritorio de su casa, a nadie le importaba esos diseños, pero si que les importo las balistas y catapultas que el niño fabrica, una cada 3 días. Eso le trajo cierto reconocimiento de su padre. Pero al chico no le basto. Con 15 años creo una máquina de asedio propia, un cañón de boleadoras, lo había perfeccionado y puesto en práctica en secreto. Durante un ataque, mientras su hermano menor se escondía y los otros de la edad de Hippo se encargaban del fuego, Hippo se alejo hasta una colina despejada con su arma, mirando al cielo nocturno con la mirada perfeccionada para notar el más mínimo movimiento en la sombra, Hippo disparó a un dragón tan negro como la noche misma. Un rugido se escuchó a lo lejos junto con árboles destruyéndose. Hippo quedó satisfecho y dejo el arma en la colina antes de regresar a la herrería para trabajar en las armas dañadas por la batalla.
Al día siguiente Hippo desapareció antes de que el sol siquiera saliera del todo, algunos lo vieron alejarse. asumieron que como era su costumbre, se marchara al bosque en busca de algún ave o pescado para comer en privado, pero el chico tenía otras intenciones, no tardó mucho en encontrar los destrozos en los árboles, me tomo menos encontrar al dragón. Las boleadoras se habían enredado en todo su cuerpo y a duras penas podía moverse.
El dragón noto al pequeño vikingo, con resignación vio como el joven metía una mano en su saco, cerró los ojos resignado a la muerte. En respuesta llegó el sonido del carbón tallando sobre el papel, Hippo estaba tomando notas del dragón, anoto todo lo que pudo del dragón en ese estado, ansioso por ver más de la criatura saco un pequeño cuchillo y con apenas duda corto las cuerdas que detenían al dragón.
Este se libero de un salto, avanzandose contra el joven y rugiendo con fuerza en su rostro, los dientes retractiles salieron de sus encías listos para dar un mordisco mortal, el chico cerró los ojos. Con una calma desconcertante para el dragón, en eso los ojos del animal vieron el cuaderno de Hippo, había un dibujo en una hoja, el atado. Lentamente se quitó de encima del chico y camino hacia la libreta, mirando con el interés lo que a sus ojos era como verse en el agua, el joven se paró frente al dragón cuchillo en mano para llamar su atención, al segundo siguiente arrojo el arma lejos y se arrodilló, el dragón retrocedió directamente, cauteloso pero con menos agresividad, el chico recuperó su lápiz y su libreta y empezó a dibujar nuevamente a la criatura.
Está cada poco se movía para ver su dibujo, algo que parecía empezar a disfrutar pues su cola se balanceaba por el suelo. Un fuerte rugido estomacal interrumpió el dibujo, el dragón miró su propio estómago antes de empezar a avanzar por el bosque. Se alejo un par de metros antes de girar a ver al joven, esperando que esté lo siguiera. Ambos encontraron un pequeño claro escondido en el bosque, un lago en el centro y una pequeña cueva, el dragón recogió peces y los llevo a la cueva donde el joven Abadejo seguia tomando notas del comportamiento, en un punto un pescado toco las botas del joven. El dragón lo ofrecía, una muestra de gratitud por su lado liberación.
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Maestro cazador
FanfictionUna variante de Hipo, una que toma un camino ligeramente diferente al de la historia original
