El día parecía avanzar en cámara rápida, mis movimientos eran casi automáticos.
Empezó con la salida de varios embajadores, entre ellos, mi amigo, Alejandro Zendejas. Su contrato había finalizado y como en toda empresa, había que firmar cartas, contratos vencidos y deslindar la marca completamente de su imagen.
Pero también, en este mismo día, habia nuevos prospectos. Nada oficial. Solo comentarios en sala de juntas, posibles embajadores, aún en un "quizá".
Apenas era medio día y yo sentía mi cabeza reventar. Había llegado a la compañía con esa sensación de pesadez, con esa expectativa de encontrar algo sin buscarlo demasiado.
Y creo que había funcionado.
Entre todos los prospectos frente a mi, en la pantalla de mi laptop. Solo uno resaltaba más que cualquier otro. Kevin Álvarez. Ese chico con tatuajes, cabello desordenado, cuerpo atlético. Tenía todo para ser la nueva imagen de Reebok.
La llamada fue corta, su publicista amable y la compañía, contenta con mi decisión.
Mi puesto me lo había ganado con sudor en la frente, no por nada era la jefa de relaciones deportivas en toda Latinoamérica. Mi trabajo era estupendo, pulcro, profesional.
Y nunca flaqueo hasta que, aquellos tatuajes y su maldita sonrisa perfecta aparecieron en mi vista.
La semana había pasado fugazmente, era jueves por la mañana. Otra vez a la expectativa. Una reunión, una decisión y un contrato por firmar.
Caminé por los pasillos de la compañía, con paso firme. Mi vestido ceñido al cuerpo casi con precisión quirúrgica. Siempre había sabido lo que causaba, y con él, no fue para nada distinto.
- ¿Kevin Álvarez? - pregunté, sin alzar demasiado la vista de mi tablet.
El chico se puso de pie, acomodando ligeramente su playera. Y, en ese gesto, pude notar como sus ojos recorrieron cada parte de mi cuerpo.
- El mismo que viste y calza - dijo él con una sonrisa torcida, descaradamente encantadora - ¿Y tú eres...?
- Vera Solís - Dije firmemente, estirando mi mano hacia el - Y soy la que decide si sales en la campaña o no.
Me senté lentamente, cruzando mis piernas con delicadeza.
Kevin soltó una risa baja. Se apoyó en el respaldo del pequeño sillón, recorriendome con detenimiento.
- Entonces, Vera, creo que nos vamos a llevar bien - dijo, con una mirada fija, penetrante.
Alcé la vista, con una ceja arqueada.
- No estoy aquí para llevarme bien, Kevin. Estoy aquí para trabajar.
Él chasqueó la lengua.
- Pero nadie dijo que no podemos hacer las dos cosas, ¿o sí?
Lo miré sin pestañear, midiendo cada palabra antes de lanzarla como una daga precisa.
- Conozco perfectamente a los de tu tipo - Solté, con la voz suave, firme pero serena. Inclinándome hacia atrás, dejando a la vista el escote de mi vestido.
- ¿Ah, sí? - Respondió él, con esa sonrisa descarada en el rostro - Sorprendeme.
- Chico de fiestas, alcohol interminable, una mujer diferente cada noche, nada de compromisos, solo sexo - Solté, acercando mi mano hasta la suya, tocándole apenas - Déjame decirte algo Kevin... si piensas que soy una de esas tantas mujeres. Estás perdiendo tu tiempo.
Silencio.
Solo el bullicio lejano de las oficinas.
Kevin se quedó quieto un momento, con una sonrisa que había cambiado de juguetona a peligrosa.
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CRAVE • Kevin Álvarez
FanfictionNunca pensó perder el control. Pero desde que la sintió, desde que ese aroma avainillado se le quedó en la piel... Kevin no volvió a ser el mismo. Ella es su obsesión silenciosa. Lo prohibido que más desea. Lo único que no puede tener a la vista... ...
