-prólogo. "Colores de una caída"

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El ruido de los autos abajo. La luz de los faroles se desliza sobre su piel pálida, intermitente. El chico, de diecisiete o tal vez diecinueve, lleva una mochila colgando floja, como si ya no le importara que se caiga. Respira agitado. Mira hacia abajo. Cierra los ojos. Está a segundos

Una voz llega desde el otro extremo del puente. Calmada. Casi aburrida.

—Saltas, y tu historia termina como todos esperan....¿No quieres joderles el guion, al menos?

Otro auto pasa por debajo. El sonido cubre el mundo por un instante. Luego el chico gira apenas el rostro, con los labios apretados.
-¿Quién mierda eres?
Del otro lado del puente, un chico aparece entre sombras. Ropa suelta, manchada de pintura seca.]
Solo un artista de mierda que odia los finales predecibles.
—¿Vienes a salvarme?
—¿Tú quieres que alguien lo haga?

El silencio no duele. Solo se instala. El chico mira de nuevo hacia el vacío. Luego al cielo.

Pensé que no había nadie más en este puente.
-Eso es porque no me ves. La gente rara vez mira hacia los lados cuando está a punto de caerse.

El artista da un paso. No demasiado cerca. Solo lo suficiente.

—¿Y qué quieres? ¿Qué baje?
—No.
[El artista sube a la baranda también, a unos metros.]
Quiero invitarte a algo.
-¿Qué? ¿Un sermón? ¿Una canción triste con guitarra?
-Ramen. Caliente. Mal hecho. Con picante de más.

[El chico suelta una risa breve. Un sonido roto, como si no recordara cómo se reía.]
—¿Estás loco?
—Mucho. Pero al menos me bajo del puente con el estómago lleno.

[Pausa. El chico lo observa, duda. Una ráfaga de viento le mueve el cabello.]
¿Por qué haces esto?
-Porque me aburren los muertos que se rinden sin pelea.

[Silencio. Se miran.]
Dame un día —dice el artista, bajando al suelo. Solo uno. Si mañana todavía quieres saltar, te ayudo. Te doy un empujón si hace falta.

El chico no responde de inmediato. Mira sus propios pies. Mira las luces de la ciudad. Después baja un pie. Luego el otro. Sus zapatillas tocan el concreto como si no supieran hacerlo.
-¿Y si te sigo hasta tu estúpido ramen y no pasa nada?
Entonces seguimos jodiendo el guion.

[Ambos se alejan caminando. Uno dudando. El otro silbando mal una melodía.]

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