one shot

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—¿No planeas hacer nada ilegal, o sí, Kim Dan?


—Solo si no me das razones para hacerlo.


Jaekyung permitió que una sonrisa traviesa adornara su rostro al escuchar el tono juguetón en la voz de Dan. Era demasiado bueno para hacer algo malo en contra de él, aún si a veces lo merecía. Con el tiempo, su forma de actuar con Dan ha mejorado; desde que son una pareja oficial, su dinámica ha cambiado para bien de ambos.


—Hay escalones, ten cuidado.


Dan sujeta su mano y Jaekyung la sostiene con seguridad, dejando que lo guíe por el camino, el cual no podía ver porque sus ojos estaban cubiertos con una suave tela.


Al salir del gimnasio, Dan le pidió las llaves de su auto. Jaekyung se mostró sorprendido al principio ante la demanda; si bien había comprobado que Dan era un buen conductor, no era habitual que él manejara su auto así sin más.


—Oh, vamos, deja que maneje hoy. Ya tengo mi licencia —dijo para convencerlo.


—Está bien, tómalas —respondió mientras se las daba y se acomodaba en el asiento del copiloto, ajustándolo para su altura.


Dan sonrió, sintiéndose victorioso. Había pensado en varias formas de convencer a Jaekyung para que le dejara usar su auto, y fue una suerte que aceptara a la primera. Las cosas iban saliendo de acuerdo a su plan.


Jaekyung se tomó su tiempo para observar el camino desde la ventana, algo a lo que no estaba acostumbrado, ya que él siempre mantenía su atención en la carretera cuando conducía de regreso a casa. En un alto, notó que Dan giró hacia la dirección opuesta, y siguió un camino nuevo.


—Te equivocaste de camino, Dan.


—Es el camino correcto. Hay un lugar al que debo pasar antes de ir a casa.


Jaekyung asintió y guardó silencio; casa. Esa frase había sido ajena a él por mucho tiempo. Su penthouse solo era el lugar lujoso donde vivía, nunca lo vio como algo más. Pero, desde la llegada de Dan a su vida, se había convertido en un lugar de buenos recuerdos, finalmente era un hogar.


Dan estacionó el auto y, antes de que Jaekyung pudiera preguntar dónde estaban, sacó un pañuelo de seda que había guardado en la bolsa de su chaqueta. Jaekyung lo miró extrañado, con curiosidad por lo que planeaba hacer Dan.


—¿Acaso este es un nuevo fetiche tuyo, Kim Dan?


—No es nada de eso, solo cubre tus ojos con esto —le respondió con las mejillas sonrosadas. Jaekyung rió ante su expresión y siguió su orden.


—¿Está bien puesto? ¿Seguro que no ves nada?


—De verdad no veo absolutamente nada, Dan.


—Bien.


Dan salió del auto y le abrió la puerta a Jaekyung, ayudándole a caminar entre la oscuridad. El camino era largo y estrecho; al final había una subida y escalones. Juntos los subieron con cuidado. Jaekyung aprovechaba su limitación visual para pegarse a Dan, quien solo reía al notar lo obvio que era. No le molestaba para nada estar tan cerca de él.


—Bien, ya llegamos. Te quitaré el pañuelo.


—¿Seguro que no es un nuevo fetiche tuyo? No te juzgo —Jaekyung seguía bromeando. Aún con los ojos cubiertos, podía imaginar la cara avergonzada de Dan.


—Deja de decir eso, ya te dije que no.


—Okay, me quitaré esto de los ojos.


—No, deja que yo lo haga.


Dan se acercó a él, desató el pañuelo y Jaekyung abrió sus ojos lentamente. Lo primero que observó fue la sonrisa de Dan; se veía feliz. Miró alrededor y notó que estaban solos en lo alto de un mirador. Se podían observar a lo lejos las luces de la ciudad y, sobre ellos, las estrellas brillaban intensamente, haciendo que fueran más visibles. Era, sin lugar a dudas, una hermosa vista.


—Te traje aquí porque es un lugar especial que compartía con mi abuela. Antes de que enfermara, veníamos seguido a observar las estrellas. Ahora quiero volver a verlas contigo, Jaekyung.


—Es muy bonito, gracias, de verdad —no podía negar que se sentía conmovido por el gesto de Dan.


—Además, sé que no te gustan los regalos de cumpleaños, así que pensé que esto sí te gustaría.


Es verdad, a Jaekyung no le importaba recibir regalos en su cumpleaños; lo que él quería era pasar un día tranquilo en casa sin molestias de nadie. Estar junto a Dan era lo único que tenía en mente para este año y los siguientes.


—Me ha encantado este regalo de cumpleaños, Dan.


Los dos amantes se reunieron en un abrazo, compartiendo el calor de sus cuerpos en esa agradable noche de verano. Se besaron, teniendo de testigos a las estrellas que adornaban el cielo nocturno.


Fin.



Algo corto para celebrar el cumple de mi hombre (y él de Kim Dan) ♥ Gracias por leer, hasta la próxima. 

Cierra los ojosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora