El comienzo de todo

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"¿Por qué ella si... Pero yo no? ¿Qué tengo de malo?" eso se preguntaba Sanji cada vez que veía juntos a Zoro con esa persona especial para él. La pareja perfecta. Pues se había enamorado de su amigo Zoro, pero no tuvo la suerte de amar y ser amado.

Zoro ya estaba interesado en alguien cuando el se le declaró, y pues obviamente esa alguien no era él.

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Todo comenzó en un día de primavera, un hermoso día de hecho. El sol brindaba calidez, el viento soplaba brisa fresca, las flores parecían más bella que el otro año. Un día maravilloso, en donde un Sanji, lleno de esperanza e ilusión decidió que ese sería el día en el que le declararía sus sentimientos a la persona que por alguna razón, lo dejaba embobado.

Esa persona era su amigo desde hace ya bastante tiempo: Zoro.

Se arregló con más dedicación para la ocasión. Revisó minuciosamente qué su ropa estuviera impecable, sin ninguna pelusa encima. Había durado casi dos horas completas frente a su espejo.

Había cambiado tres veces de camisa. Ridículo. Nunca le había importado verse tan bien para alguien.

Se rocío con su colonia de sandalo, dándole un aroma fresco y atrayente. Sus zapatos iban bien lustrados, tanto que podía ver su reflejo brillante en ellos.

Los nervios lo atacaban en cada tortuoso segundo de espera. Por alguna razón, sentía que un peso invicible colgaba de sus hombros.

Sacudió su cabeza como si pudiera deshacerse de esos pensamientos. Limpio sus palmas sudorosas contra los costados de su pantalón, intentando recomponerse.

Le había escrito por medio de un mensaje que lo fuera a ver a las afueras de la universidad. Cabe decir que se tomó otra media hora más para escribir aquel mensaje, ya que borraba y escribía y volvía a borrar, hasta que se cansó y dijo algo simple pero directo.

<<Estoy en la puerta de la escuela. Ven a verme. Quiero contarte algo.>>

La tarde luego de la jornada escolar era de los momentos más tranquilos. Los estudiantes caminaban de regreso a casa para descansar. Algunos se quedaban platicando con su respectivos grupos de amigos para pasar el rato.

Tambien era el momento del día en donde las parejas se volvían melosas, que con un solo abrazo se sonrojan de pies a cabeza. El enamoramiento juvenil es sin dudas el más intenso pero también el más lindo.

La relación entre él y Zoro se había vuelto cercana casi de inmediato. Eran de esos amigos que pasan horas hablando de cosas tontas y luego pueden pasar al silencio más cómodo.

Sanji no sabe el momento exacto en el que sus sentimientos hacia Zoro pasaron a ser más que simple fraternidad. Solo lo notó cuando ya eran demasiado fuertes para ignorarlos.

Cuando Zoro lo buscaba de primero entre los demás, cuando compartían de la comida que el mismo hacia, cuando lo llamaba a altas horas o cuando le sonreía solo a él; le hacían creer que talvez, no solo él se sentía de esa forma.

Habían veces, que en aquellas conversaciones de madrugada, tocaban temas que talvez no eran apropiados decirse entre amigos. Siempre terminaba esa conversaciones con un deseo caluroso que humedecia su entrepierna.

Se dormía y soñaba con la misma persona de pelo verde, deseando que también se sintiese tan exaltado como él, que también sintiera las molestas mariposas en el estómago.

Quizás se estaba volviendo demasiado blando con esas pequeñas cosas. Pero podia culpar a sus hormonas aún adolescentes y estar tranquilo.

Ver como el amor parecía flotar en el aire le recordó al rubio la razón de porque seguía parado como una estatua en el mismo lugar.

Corazones rotos [ZoSan]Stories to obsess over. Discover now