♥️Capítulo 1♥️

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En la sala de la familia Granchester, el pequeño Terence observa el reloj cada diez minutos. Está esperando a su padre desde hace dos horas, impaciente, golpea el suelo con sus pies, se para a ver por la ventana, se vuelve a sentar y resopla exasperado. Es un día importante para él y su padre lo sabe, cómo puede ser posible que Richard Granchester, el rey de la puntualidad, hoy se haya retrasado. Hoy que es el cumpleaños número diez de Anthony Brower, el mejor amigo de Terry.

-Mamá, puedes decirle a papá que se apresure o llegaremos tarde ¿Puedes marcarle, por favor?

-Tranquilo, cariño, llegará a tiempo para ir a la fiesta.

Anthony y Terry son amigos prácticamente de toda la vida, sus madres solían juntar sus pancitas redondas de embarazadas y hacerse sesiones de fotos cada mes. En la estancia de ambos matrimonios hay retratos donde los cuatro tienen a sus hijos en brazos. Hoy es el cumpleaños de Anthony. Terry es mayor que él por solo algunos meses, siempre fueron inseparables hasta que se cambiaron de residencia y ahora Anthony estudia en un colegio modesto que está cerca de su casa.

Para los padres del pequeño Tony, tener una escuela cerca les facilitaba la vida en sus ajetreados días. Terence les pidió a sus padres que lo cambiaran al mismo colegio que su amigo, pero Richard no accedió a su petición. Hacerlo implicaría desviarse varios kilómetros de camino a su oficina y no estaba dispuesto a arriesgarse a llegar tarde y perder valioso tiempo de su trabajo.

Después de varias semanas de no hablar con su amigo, Terry por fin lo vería. Al llegar a la casa de Anthony, la fiesta ya había empezado y eso molestó en sobremanera a Terence. Richard se retrasó más de lo previsto. Cuando llegó a su residencia, encontró a Terence con una mueca en los labios y el ceño fruncido, Richard sonrió al ver a su pequeño con un traje de pantalones cortos con tirantes, camisa blanca, manga larga y una boina marrón del mismo tono que el pantalón. Sus zapatitos lustrados impecablemente, parecía todo un caballerito, pensó Richard saludando a Eleanor con un beso en la mejilla y uno en la cabeza del malhumorado niño que resignado subió al auto. Esperaba llegar por lo menos a la hora de partir el pastel.

La música se escuchó apenas abrió la puerta del coche. Los enormes globos de helio con figuras infantiles estaban por toda la casa. Terry no esperó a que sus padres bajaran del auto, saltó y corrió por la escalinata; se dejó guiar por las risas y voces de los niños y apresuró sus pasos hacia el jardín. Los gritos se intensificaban a medida que avanzaba, se sentía confundido, ¿por qué su amigo había invitado a más personas de lo normal? No recordaba que su círculo de amigos hubiera crecido, pero en esta fiesta había un gran número de adultos y niños. Arrugó el ceño, normalmente encontraba a su amigo cerca de la mesa de dulces, pero ahora el cumpleañero no estaba por ningún lado. Caminó por el extenso jardín, dio varias vueltas por todo el lugar hasta que lo encontró en un inflable.

-¡Anthony! -gritó mientras corría hacia él-. ¡Feliz cumpleaños! -dijo emocionado, con la caja de regalo en sus manos.

El rubio agitó su mano y bajo entusiasmado, Terry le entregó el regalo y le dio un abrazo que hizo reír al pequeño rubio.

-Gracias, Terry. Pensé que no vendrías, ¿por qué tardaste tanto?

-Fue culpa de papá. Ya sabes, siempre trabajando -Anthony asintió, su padre era igual que el señor Richard en las cuestiones de trabajo.

-Lo importante es que ya estás aquí. Ven, quiero presentarte a mi mejor amiga.

-¿Mejor amiga? -Terry se quedó parado mientras su amigo avanzaba rápidamente.

Anthony corrió entre los árboles. Cerca de unos arbustos acuclillada estaba una niña de complexión robusta, de cabello rubio y rizado peinado en dos coletas.

♥️𝐃𝐮𝐥𝐜𝐞 𝐓𝐫𝐚𝐢𝐜𝐢ó𝐧♥️Stories to obsess over. Discover now