El cuerpo me arde, el corazón late con fuerza y la respiración se me escapa entrecortada. Siento que voy a explotar.
Me detengo justo cuando las piernas ya no responden. Miro mi reloj.
10K en 55 minutos.
—Muy bien, Regina —me digo en voz baja, abrazándome a mí misma—. Al menos no me detuve ni un segundo.
Camino hacia una banca para recuperar el aliento. No tengo agua, pero al menos llevo mi mini perfume para disimular el sudor. Me seco la frente con un pañuelo, lo lanzo al bote de basura y rocío un poco de fragancia sobre mi cuello y muñecas.
Necesito desayunar. Decido caminar a una cafetería cercana. Tomo una bocanada de aire antes de levantarme. Tal vez pida un taxi para volver. No creo poder correr de regreso... aunque ya veré.
Lo que amo de Frankfurt —o quizás de Europa en general— es que todo está cerca. Bueno, casi todo... mi casa está a las afueras de la ciudad. Camino unas cuadras hasta que veo una cafetería minimalista con fachada blanca y detalles de madera. Me atrae de inmediato.
Al entrar, noto varios influencers tomándose fotos con sus outfits perfectamente combinados con la estética del lugar. Mientras yo...
Prefiero no pensar en cómo me veo.
Pido mi orden y busco una mesa libre. Me dejo caer en la silla, aliviada. Amo mi vida. Tengo lo que siempre soñé... o eso creo.
No tardan en traerme el desayuno: huevos, salchicha, fruta fresca, un matcha perfecto y, por fin, una botella de agua.
Justo cuando estoy a punto de dar el primer bocado, una figura se detiene frente a mí. Mis ojos suben lentamente, analizando el rostro que me observa.
—¡Nico! —exclamo, con una mezcla de sorpresa y alegría.
Su cabello está despeinado, como siempre, y lleva ropa suelta que, curiosamente, combina con la vibra del lugar.
Él sonríe y se sienta.
—Regina, no sabía que habías regresado.
—Ah... vivo aquí —le digo, algo confundida, mientras tomo un sorbo de mi matcha.
—¿No dijiste que estabas en una misión?
—Cierto... lo olvidé. Volví anoche a la ciudad.
Estuve en una misión en Italia con mi Elite .Y días antes estuve trabajando en la carga de los aviones .
Nico apoya los codos sobre la mesa, mirándome con esa expresión curiosa que siempre le sale sin esfuerzo.
—¿Que haces aquí ? , ¿No tienes nada que hacer? —le preguntó , mientras me meto un bocado .
—Me alegra verte —dice—. De hecho, estoy aquí para promocionar esta cafetería. ¿Ves toda esa gente con cámaras? Nos invitaron a subir contenido
—Ahora todo tiene sentido —respondo, observando a una chica posar con una copa de matcha como si fuera una joya de lujo—. Claro.
Nico se levanta a pedir comida —Desayunaré contigo .
Nico fue uno de las primera personas que conocí cuando llegué a Alemania hace dos años , desde entonces a sido mi único amigo aquí .Trato de verlo seguido pero él siempre tiene campañas , modelajes y de todo .Y con mi trabajo que apenas si puedo respirar , pero amo lo que hago .
—Escucha... . Mañana unos amigos míos acaban de abrirán un antro aquí en la ciudad . Nada formal, solo una noche para conversar, beber algo y ver una instalación nueva. ¿Te animas a venir? Estaría bueno ponernos al día.
Sus palabras me tientan, pero niego despacio.
Siempre quise ser una de esas gentes que asistían a esos eventos .pero luego mi trabajo llegó y debo mantener al margen . Ganó el dinero que soñé , escribo lo que quiero , también trabajo en el mundo artístico e ganado premios, artistas muy pero muy famosos saben de mi existencia y también mis lectores .Pero siempre al margen , no voy a alfombras rojas ; no me gustan las fotos y menos de cuerpo completo con todos esos flashes.
