⚠️TW: Mención al abuso, no explícita pero no leer si es un tema sensible para ti, tu salud mental es primero.
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Se había acostumbrado a que este fuera un mes de tormentas, después de todo, siempre celebraba su cumpleaños debajo de las gotas de lluvia cayendo de forma violenta, mientras una atmósfera grisácea y melancólica lo rodeaba.
En su mente se habían vuelto borrosos los recuerdos de su niñez, al menos de este día; era incluso extraño pensar que tenía una familia, una que quizás vivía sin saber dónde estaba o que ni siquiera podría recordar cuándo nació.
Hoy cumplía veintitrés años, llegando más lejos de lo que creyó a los quince y una interminable lucha con su salud mental, que había creído perdida incluso desde antes que comenzara. El sentimiento de vacío aún seguía de vez en cuando, pero vivir sin un propósito, solo disfrutando cada pequeño momento y capricho que regala la vida, la hacía un poco más llevadera.
No había podido celebrar un cumpleaños apropiado después de unos largos cuatro años, pero se encontraba profundamente feliz de que Chuuya estuviera ahí.
El pelirrojo se había esmerado demasiado en que fuera un día increíble, sin embargo, el clima no estaba conspirando a su favor; el gris del cielo anunciaba la llegada de la tormenta.
El mafioso suspiró molesto; había organizado una carne asada al exterior, invitando gente cercana al castaño e incluso se había encargado de rentar una pequeña casa tradicional japonesa para poder hacer una digna celebración.
Dazai le dedicó una pequeña sonrisa, algo enternecido por el gesto de su ahora prometido. Sabía que Chuuya quería hacer algo especial para él, pero aunque el clima no fuera el indicado: estaba eternamente agradecido con su novio por pensar en cada uno de los detalles.
—Está bien Chuuya...Aún podemos celebrar antes de que empiece la tormenta y una vez lo haga, podemos mover las cosas adentro. —Lo acercó en un abrazo, besando su frente con una mezcla de dulzura y cariño.
Volvió a suspirar nuevamente. —Quería que fuera un buen cumpleaños, es frustrante.
—Junio es muy lluvioso después de todo, ¿No es así? —Murmuró mirando como salía un pequeño rayo de sol. —Pero creo que puede mejorar.
Solo habían unas cuantas personas de la agencia, compañeros de trabajo, algunos de la mafia con los que Dazai se llevaba medianamente bien.
No era una reunión grande, pero aún así no podía evitar que la abrumacion lo invadiera al tener demasiada atención de tantas personas; si tenía la opción de pasar desapercibido, la tomaría sin dudarlo. Sin embargo está vez era distinto, había gente dispuesta a estar con él y hacerlo pasar un buen día, a pesar de las condiciones climáticas y todo lo que junio podría ofrecer. Los invitados afuera platicando animados; muchos con bebidas en mano; vistiendo diversos kimonos y yukatas tradicionales, como si se tratara de un festival de verano.
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Casi como si fuera un milagro o el cielo hubiera escuchado sus plegarias se permitió mostrarse un poco soleado. Lo que lo hizo sentir aliviado al ver a su amante feliz de que no todo estuviera arruinado: la carne asada pudo llevarse a cabo con normalidad, mientras Dazai observaba sonriente y ayudaba al pelirrojo con lo podía.
—Al parecer todo se solucionó. —le sonrió a Chuuya, sosteniendo la bandeja de Yakitori mientras esté se encarga de sacar algunas del asador.
El mafioso correspondió el gesto, alzando las comisuras de sus labios. —Supongo que si, odio tu capacidad de hacer que cualquier cosa salga bien sin importar que. —Bufo un poco, tomando entre sus manos la bandeja que sostenía Dazai. —¿Alguien más quiere brochetas?
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Indigno de ser Osamu - Soukoku one-shot
FanfictionEste es un one-shot escrito para el cumpleaños de Dazai y como lo dice el título, inspirado en Indigno de ser humano. Tw: Mención de abuso. Tomar con toda la seriedad posible. Los personajes no me pertenecen son de Kafka Asaguiri y Sango Harukawa.
