- Para todas esas personas que se sienten tristes y vacías , no están solas siempre hay alguien
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PASADO
Estamos aterrizando en la bella Italia. Creo que este será uno de los mejores viajes que he hecho en mi vida. Aunque ya había estado en Italia, es un destino que me encanta, y a pesar de las circunstancias por las que he venido, no me arrepiento.
Al aterrizar, busco un taxi y me dirijo al hotel.
Observo la bella ciudad por la ventana del auto, hasta que la voz del hombre me saca de mis pensamientos indicándome que ya llegamos al hotel.
Bajo mis maletas con su ayuda y entro a recepción.
—¡Buenos días! Bienvenida al hotel Risscrit.
—Muchas gracias.
—¿Tiene reservación?
—Sí.
—¿A nombre de quién?
—Bella Scraster.
—Bien, suite número veinte.
El botones me guió mientras llevaba mi maleta y abrió mi puerta.
—Señorita Scraster, esta es su habitación. Espero que tenga una buena estancia. Si necesita algo, no dude en llamarme. —Le di su propina y se retiró. Me asomé por mi balcón y se veía el hermoso mar; pienso que este será un viaje memorable.
[......]
Ya han pasado dos semanas desde que estoy en Italia. He salido de fiesta, he ido a lugares turísticos y he disfrutado cada instante.
Hoy es mi último día y me estoy arreglando para irme de fiesta; quiero verme despampanante. Me coloqué perfume y me fui al club donde sería la fiesta.
Era un club muy bonito; había gente bailando y bebiendo por doquier. No soy de esas mujeres que beben mucho, pero hoy beberé, claro, sin exceder el límite de aguante de mi cuerpo.
Fui a la barra y pedí unos tragos de tequila, lo que hizo que me sintiera un poco mareada al primer trago, pero a medida que los voy pasando, me van gustando. Sin embargo, creo que el tequila es muy fuerte, tanto que hasta me llega a hostigar el sabor.
—Chica atrevida, ¿eh? —escucho a mis espaldas. Volteo y veo a un hombre alto, bastante atractivo, con una mirada penetrante y una sonrisa perfecta. Se ve como uno de esos hombres que hacen que todas las chicas a su paso mojen las bragas.
—Hay que atreverse a todo en esta vida —digo y miro el último shot que me han puesto en la mesa y lo bebo de un solo trago.
—Eso es cierto. ¿Cuál es tu nombre? —miro a todos lados buscando qué nombre inventar para no decirle mi verdadero nombre. Veo a la camarera y veo su nombre.
—Leila, ese es mi nombre. ¿Y el tuyo?
—Jerem. Y es un hermoso nombre, Leila.
—Gracias.
—¿Y cuántos años tienes?
—Tengo veinticuatro. ¿Y tú?
—Veinticinco. ¿Y qué haces en un club sola?
—No necesito compañía para divertirme.
—Yo creo que de vez en cuando todos la necesitamos —dice de manera coqueta y se acerca a mí peligrosamente.
De alguna manera, él se me hace conocido, pero no sé de dónde, así que no le sigo dando vueltas al asunto.
—Si tienes razón, de vez en cuando la necesitamos. Y dime, ¿quisieras ser la mía esta noche? —cada una de esas palabras fueron de manera sensual.
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Por qué tú
RomanceDos chicos con caminos cruzados ... Y un poco enredados se conocen en un viaje y tienen una noche de locura, ambos pensaban que no se verian nunca ,sin saber que tenian algo en comun que se encargaria de unirlos pero... también separarlos se opond...
