El viernes 4 de agosto de 1944, ocurrió lo que por más de dos años los escondidos tanto trataron de evitar.
Los ocho judíos y sus protectores realizaban sus actividades cotidianas con normalidad, sin saber que esa misma mañana se había realizado una llamada anónima que los delataba, una que marcaría su destino para siempre.
Así fue, horas más tarde, fueron detenidos por miembros de la Gestapo.
Primero pasaron por la cárcel, para luego ser llevados al campo de Westerbork y terminar en el campo de exterminio de Auschwitz. Cualquier lugar bajo el control nazi sería sinónimo de sufrimiento.
Pero las cosas comenzaron a ponerse más dificiles cuando al llegar al campo de Auschwitz y los dividieron por sexo, separaron a Ana de su padre; y más adelante, cuando las trasladaron al campo de Bergen-Belsen, también de su madre, al no quedar esta seleccionada entre los 8000 judíos.
Dentro de aquel campo, tanto Ana como Margot y Auguste vivían en condiciones deplorables, y cada día se convertía en una lucha por sobrevivir.
Ana ya no era la misma, tantos sucesos traumáticos había vivido que mataron todo su entusiasmo, su carisma y positivismo.
El hambre, el frío, el agotamiento, los castigos... Todo fue debilitando poco a poco a ambas hermanas que cuando fueron víctimas de una epidemia de tifus, su organismo no pudo más. Margot cayó primero, y a los pocos días, Ana.
En memoria de Ana Frank, se adaptó y publicó su diario titulado "La casa de Atrás", recordándonos todo lo que tuvo que vivir en el Holocausto y la pesadilla provocada por la dictadura hitleriana.
