Hola, no se como empezar a contar esto. Bueno, como en una historia normal, te diría mi nombre, ¿No? pero no lo voy a hacer, no es lo importante. Esta historia podría ser la de cualquier persona en este mundo, pero esta vez es mía. Así que... ya sabes, puedes quedarte o no.
Si sigues leyendo, es porque algo de lo que te quiero contar te va a sonar, te va a hacer pensar, o simplemente te va a aburrir y, al final, vas a dejar de leer. Te prometo que no me voy a enfadar, pues ya me pasó antes, con las personas que me rodeaban.
En fin, 2021, entre al instituto, a ese nuevo sitio al que todos estamos tan atemorizados como emocionados entrar, de pisarlo por primera vez, de recorrer los pasillos y clases como si fueran las calles de esa ciudad a la que siempre quisiste viajar. Entre en ese lugar con tantos nervios como cada persona en este planeta. Yo estaba segura de quién era, lo que me gustaba, lo que me hacía sentir bien, tenía mi estilo, ese que tanto amaba, mi preciosa ropa negra. Pero parece que a la gente no le importaba, me miraban mal, se reían de mí y me hacían sentir la peor persona del mundo. Y yo, simplemente estaba ahí, existía, ignorando sus burlas. No esperaba algo más, aunque, en el fondo, si lo esperaba. Yo también quería ser aceptada, como todos los de mi clase, quería tener amigos, alguien con quien comentar como nos ha salido ese examen del que estábamos todos tan nerviosos, alguien para reír, llorar... Como todo el mundo.
Claro, me di cuenta que si seguía siendo así, las cosas se iban a quedar igual. Así que empecé a... bueno, a cambiar un poco... Bastante.
Deje de ponerme la ropa que me gustaba, aprendí nombres de cantantes que antes solía odiar. Me reí de chistes que no entendía y dije que me daban asco cosas que en realidad amaba. Cada dia me parecía más a ellos, pero cada dia me sentía menos yo, cada dia iba convirtiéndome en una desconocida para mi misma. Hice amigos, lo conseguí, pero amigos, que en realidad, no me caían bien, amigos que su compañía no me aportaba nada bueno, amigos que su único pasatiempo era hablar mal de cualquier ser que respire, amigos que me decían a la cara lo mal que me quedaba tal camiseta...
Me miraba en el espejo y no me reconocía, era una persona totalmente distinta, me destrozaba hablar con gente y sentir que estoy fingiendo todo. Me estaba apagando como una chimenea que cada vez le echan menos leña.
Con el paso del tiempo, empecé a odiarme, como nadie me ha odiado. Hasta que explote. Y volví a ser yo, volví a ponerme mi ropa, esa que estaba evaporándose en mi armario, volví a leer, volví a escuchar canciones que realmente disfrutaba. Y claro que lo pense, mi cabeza siempre era igual
No lo hagas, nos vamos a quedar sin amigos y vamos a volver a ese sufrimiento de estar sola cada día.
Pero, no crees que vamos a ser más felices siendo como realmente nos gusta, nosotras reales, no como a ellos les gusta vernos?
Estas eran las conversaciones que tenía con mi cabeza cada día.
Al principio fue muy duro, pero con el tiempo, empecé a respirar, a ser feliz otra vez, a sentirme libre por llevar ese pantalón que me compre hace muchas semanas, ese que estuvo todo ese tiempo mirándome con tristeza, preguntando cuándo volverá a ser usado.
Empecé a conocer a gente fuera de mi clase, gente con la que podía hablar sin sentirme mal, gente que no se reía de mí ni me excluían, sino que me escuchaban y disfrutaba con su compañía. Pero lo más importante, volví a ser yo, me volví a gustar, a no tener vergüenza de ser yo misma. Y pensé, que mi historia acababa ahí, que simplemente seguiría con el resto de mi vida, pero no fue así.
Un día, en segundo, llegó una chica nueva. Entró en clase que parecía que le temblaban hasta los pensamientos, llevaba un vestido de los antiguos con muchos colores oscuros, era muy bonito, y su pelo, su pelo estaba lleno de mechas que no sabías si podía ser tinte o magia, era tan única, que me hizo acordar a mi. Tanto, que dolía. Ella se sentó en la mesa más alejada de la gente. Algunos chicos y chicas de mi clase se le acercaron,
Me encanta tu pelo.
¿Quieres pasar el recreo con nosotros?
Que guay tu estilo.
Decían entre risas, pero yo ya conocía a esa gente y ese tono de voz, sólo la utilizarán para reírse de ella. Necesitaba ayudarla de alguna forma, pues no quería que pase por mi lugar, quería protegerla, para que siga siendo ella misma. Pero estaba tan asustada, no sabia como empezar, como hablarle...
Así que de el agobio que tenía y la desesperación, empezó a nacer el miedo. No le hable, pero lo sabía todo.
Ella se hizo amiga de esa gente con la que anteriormente yo me juntaba, pero como era obvio, la historia se repitió, empezaron a ignorarla, a reírse de ella, a quedar sin ella, poniendo excusas cuando, en las siguientes 2 horas, publicaran una foto todos juntos.
Entonces lo supe, esto no podía ir a más, así que fui a hablarle, pero no estaba sola, iba acompañada de el miedo, ese que me come la cabeza para salirse con la suya, pero si no puedo hacer que desaparezca, lo llevaré conmigo, pero lo haré, le hablaré.
Un miércoles cualquiera, la vi llorando en clase, me acerque a ella y le susurre
Yo tambien pase por esto, no estas sola
Me miró como si después de un viaje de 7 horas, por fin hubiera llegado donde siempre quiso llegar, y a partir de ese día, nos volvimos inseparables. Fue mi primera amiga de verdad en esa clase llena de ese tipo de personas. Le conté todo, mis errores, mis miedos, todo lo que hice por encajar en ese gran puzle en el que todas las piezas eran totalmente distintas a la mía. También le conté todo lo que aprendí. No merece la pena cambiar por nadie, si alguien no te quiere ver como eres, no te quiere, no intentes estar con una persona que no le importas lo mínimo. Los verdaderos amigos no te piden que te escondas. Lo más valiente que puedes hacer es ser tú, aunque te tiemblen hasta los pensamientos.
Y pensarás, que estas palabras se las estoy diciendo a esa chica nueva que entró en clase atemorizada, pero te lo estoy diciendo a ti, porque cada persona es un mundo distinto, puede que necesites escucharlo, puede que no te interese lo que te estoy contando, o puede que nunca te lo hayan dicho antes, pero quédate. Quédate contigo. No te alejes de ti mismo por otras personas, porque solo tú vas a estar contigo durante toda tu vida.
A día de hoy, seguimos sentadas juntas. Ella siempre con sus preciosos colores en su pelo y yo sigo vistiendo de negro casi siempre, nos reimos de cosas diferentes y hablamos muchisimo. Pero nunca, nunca fingimos.
