Capítulo Uno: Ecos de Sangre y Sombras
La noche en Moscú era un reflejo exacto de lo que sucedía en las sombras: elegante, peligrosa y llena de secretos. Una gala empresarial tejida por viejas promesas y deudas de sangre. No era solo una fiesta: era el punto de partida de una alianza forzada entre dos linajes criminales.
Los nombres resonaban con peso en cada rincón del salón: Ethan Hernández, el heredero del clan ruso más letal; Axel Matsumoto, el único hijo de un poderoso socio japonés; y entre la multitud elegante, Antonella González, la joven empresaria conocida por su enigmático pasado y sonrisa afilada como un bisturí. La acompañaba Yukio Osawa, un hombre que muchos subestimaban por su actitud sumisa, sin saber que tras sus ojos obedientes habitaba un demonio obsesionado solo con ella.
El murmullo de copas y el piano de fondo se detenía cada tanto por el paso de figuras de poder. Ethan observaba desde un rincón, con su copa intacta y su mirada gélida. No le interesaban las máscaras sociales. No confiaba en nadie. Mucho menos en Axel, quien ahora estaba a punto de ser su "socio". Sus padres habían hecho un pacto de mutuo beneficio años atrás: la entrada del clan Matsumoto a Rusia a cambio de lealtad eterna. Un lazo forzado. Y ahora, según sus progenitores, ellos debían honrar ese pacto.
Axel, vestido de negro impecable, sonreía ante todos menos ante Ethan. Cada mirada que intercambiaban era como un disparo silencioso. Su pasado compartido estaba lleno de roces, de competencias no resueltas, de heridas invisibles. Pero esa noche no era para rencores, sino para diplomacia... en teoría.
Mientras tanto, cerca del bar, Antonella se sirvió una copa con gracia. No vestía como una víctima ni como una princesa. Vestía como una reina sin trono, que había aprendido a gobernarse a sí misma. Fue allí donde Noah Román Abramovich, joven magnate ruso, se acercó con su encanto predecible.
-¿Antonella González?-sonrió, su acento suave, su mirada afilada-. Me gustaría brindar por la mujer más hermosa de esta sala.
Ella solo arqueó una ceja. Antes de que pudiera responder, Yukio apareció a su lado. Sus ojos -oscuros, calculadores- se clavaron en Noah como cuchillas.
-Creo que ella ya brindó por lo que vale la pena -dijo Yukio, helado, posesivo.
La tensión era sutil, elegante. Noah retrocedió con una sonrisa educada, pero Yukio sabía que aquel hombre no había dicho su última palabra.
Del otro lado del salón, Axel y Ethan se cruzaron de nuevo. Axel, visiblemente molesto, se giró para alejarse, buscando aire. Fue entonces cuando sus pasos lo guiaron al bar... donde Antonella se encontraba sola.
-¿No pareces muy feliz de estar aquí -le dijo él, apoyándose con naturalidad-. ¿También te forzaron a venir?
Ella rió suavemente.
-Digamos que prefería estar en casa con un libro... pero algunas alianzas son inevitables.
Hubo un silencio cómodo, extraño para dos desconocidos.
-No pensé que encontraría alguien tan... normal en un lugar como este -murmuró Axel.
-Y yo no pensé que alguien como tú sabría escuchar -respondió ella, sincera.
Poco a poco, hablaron. Sobre el pasado, sobre la presión, sobre las máscaras. Dos mundos distintos encontrando un punto en común.
A la distancia, Ethan observaba todo, sin poder entender por qué algo en su pecho dolía al ver a Axel reír. Por qué su rabia no era por celos fraternales, sino por algo más complejo. Algo que no sabía nombrar.
Yukio y Axel también se encontraron más tarde esa noche. El encuentro fue inesperado, pero no hostil. Curiosamente, conectaron. Hablaron de música, de responsabilidad, de cargar con nombres que no eligieron. Un respeto mutuo nació de esa conversación, y con él, la semilla de una posible amistad.
Pero no todos estaban en paz.
Ethan había observado cada momento. El ver a Axel tan cómodo con los demás, especialmente con Antonella, le generaba una incomodidad que no sabía poner en palabras. Finalmente, lo siguió a uno de los pasillos laterales.
-¿Ya te cansaste de jugar a la víctima para encajar con todos?-soltó Ethan, la voz como un latigazo.
Axel se giró, confundido. Luego molesto.
-¿Qué te pasa, Ethan? ¿Te molesta que por una vez no sea yo el que se está rompiendo por dentro?
-No. Me molesta que me importe.
Axel se alejó sin mirar atrás. Ethan se quedó solo, luchando con una emoción que no sabía nombrar.
Desde el balcón, Antonella había presenciado parte de la escena. Yukio se acercó por detrás y la rodeó con el brazo.
-No deberías preocuparte por ellos.
-No lo hago,-dijo ella. Pero sus ojos decían otra cosa.- Aunque siento que algo está a punto de cambiar.
Y tenía razón. Esa noche no era una celebración. Era el principio de una historia donde el amor, la traición y la lealtad pondrán a prueba a cada uno de ellos. Y donde el verdadero peligro no vendrá de la mafia... sino de los propios corazones.
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Holis espero te haya gustado, mucho gusto,soy Evangeline o mejor conocida cómo la creadora de Alma y Carácter,soy nueva en ésto de las historias estaré esperando tus opiniones pará poder mejorar más nos vemos! (◍•ᴗ•◍)✧*。
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Alma y Carácter
RomanceEthan, un muchacho de mirada helada y alma serena, llevaba una vida aparentemente tranquila, aunque trastocada por la presencia constante de su eterno rival: Axel, a quien decía odiar con cada fibra de su ser. Pero, ¿y si ese odio ocultara algo más...
